Tamara Falcó ha renacido como el ave Fénix. Se refugió en casa de su madre para pasar el luto de la ruptura lejos del escrutinio público y pronunció sus primeras palabras en un acto de la agencia inmobiliaria en la que compró, la que iba a ser, su residencia familiar junto a Iñigo Onieva. Cada una de sus apariciones desde entonces han sido analizadas con lupa pero si algo está claro es que la hija de Isabel Preysler ha salido reforzada de esta situación. En sus horas de retiro tuvo tiempo para asimilar los vídeos que iban llegando al móvil y también recibió la visita de su estilista una persona clave en la gran reaparición de la marquesa. Estos días la hemos visto vestida de negro riguroso, de fucsia y de beige. Estilismos impolutos en los que ha creado tendencia con su moño bajo perfectamente perfilado. Pero si hay un elemento que no ha pasado desapercibido para sus seguidores es la gabardina camel con la que hizo su entrada triunfal en en un acto en México. Esta prenda camel fue testigo de sus días de amor con Onieva y ahora vuelve a confiar el ella para iniciar un nuevo camino. Colocada sobre los hombros a modo de capa, esta prenda clásica es capaz de elevar cualquier look y convertirse en el comodín perfecto para cualquier situación.