No importó cuantas veces les advirtieran de la pena de excomunión, de que no podrían entrar en las iglesias ni serles administrados los sacramentos. Se negaron a entregar los bueyes con los que araban la tierra y no podían dar el dinero que se les pedía porque tampoco lo tenían: era una injusticia y no iban a doblegarse.

"Decidle a su ilustrísima que el pueblo de Llanera no se humilla y que caigan sobre nosotros todas las penas que le plazcan", debieron decir en el siglo XV los llanerenses que fueron por su rebeldía excomulgados. Y así se repitió este domingo en el segundo pase de la recreación histórica del episodio de 1408 en el que los vecinos se rebelan contra los impuestos abusivos del Obispado y son por ello castigados convirtiéndose en los Exconxuraos que dan origen a esta celebración multitudinaria.