
Ana M. Serrano / Amor Domínguez
María Berdasco, científica, acaba de publicar su segundo libro: "Volver a Valdés es desconectar del trabajo y recuperar la calma; aquí es donde mejor duermo, y creo que tiene mucho que ver con desconectar mentalmente"
Esta entrevista arranca en la playa de Otur, en Valdés, donde María Berdasco (49 años) no solo recuerda: vuelve. Vuelve "a la adolescencia, a las bicicletas aparcadas en casa de Kiko, a las tardes de arena y pandilla, a esa primera sensación de libertad que no se olvida". Desde ahí habla la científica, pero también la vecina y amiga que sigue encontrando en Asturias un refugio emocional.
Berdasco, una de las voces españolas más reconocidas en epigenética y directora de la Semana de la Ciencia de Valdés que en su día dejó huérfana Margarita Salas, combina en esta conversación la memoria personal con la divulgación científica. Habla de la influencia del entorno en la expresión génica, de deporte, sueño, alimentación, disruptores endocrinos y envejecimiento, pero también de comunidad, de identidad, de Barcelona, de Asturias y de una idea de sociedad que, a su juicio, ha perdido parte de su sentido solidario. La investigadora asturiana, autora de "Reescribirnos", defiende una ciencia que baje a la calle y se deje entender, sin perder rigor.



