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Fina Clemente, una tendera al pie del cañón con 92 años: “Yo aquí controlo, sólo me siento de vez en cuando porque me canso de pie”

La dueña del ultramarinos de la calle Mon, abierto en 1904, resiste en su negocio pese a la pandemia: “He perdido algo de venta: hostelería y turistas”

“Pues mira, yo aquí controlo; hago los pedidos, marco los precios y estoy ocupada. Me gusta estar activa”. A sus 92 años, María Josefa Clemente García, Fina, trabaja de lunes a sábado, salvo los fines de semana, de 10.00 a 13.00 y de 17.00 a 19.00 horas en la tienda de ultramarinos que heredó de su abuelo en la calle Mon y que es una de las tiendas más antiguas de Oviedo al haberse inaugurado en 1904. El nombre del local es el mismo que el del abuelo: Sabimiano Clemente, un leonés de San Millán de los Caballeros que se hizo a sí mismo y probó suerte en la capital asturiana como tendero. El negocio se transmitió de padres a hijos hasta acabar en manos de Fina y su hermana Elvira, ya retirada. Las nietas empezaron de niñas a ayudar en el ultramarinos tras la muerte de sus padres, y, poco a poco, su buen hacer, carisma y calidad de los productos lograron que la tienda resistiera todos los envites de la vida, hasta la pandemia global del siglo XXI. 

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