La lectura del acta y la entrega, una a una, de las distinciones, comenzó con el escenógrafo Emilio Sagi, glosado por María José Suárez. La mezzosoprano ovetense habló del "artista aclamado", pero también de una "persona sumamente querida por la comunidad lírica". "El mayor deseo en la profesión", resumió, "es trabajar con Emilio Sagi. Ve más allá de la evidencia. Ve, escucha y siente más allá de lo que podemos nosotros, siempre leal a su equipo, la familia que eligió, la familia de la profesión". Suárez se refirió a la saga familiar de Sagi, a Luis Sagi Vela, "si esto no te marca", resumió. El discurso de Suárez no olvidó el orgullo carbayón del director de escena -"como los cómicos de antes, Emilio carga con su maleta en los aeropuertos de todo el mundo. Se la perdieron muchas veces, pero yo creo que es azul, porque lo primero que ven en los programas de todo el mundo es que nació en Oviedo"- y broméo con la idea de que, "como los Reyes", había elegido Extremadura para su retiro. La mezzo, que tuvo también un recuerdo para Javier EscobarPepa Ojanguren, compañeros de vida de Emilio, cerró cantando "Caballero de gracia". Sagi, muy agradecido y honrado, habló un poco de sus orígenes. "Soy de Oviedo, nací en Oviedo en 1948, cuando empezaba la primera temporada de ópera. Mi padre estaba viendo 'Rigoletto'. Estudié en Oviedo, debuté en el Campoamor en el 80, mi carrera se hizo grande pero siempre volví a Oviedo. Esta es mi tierra aunque viva en Alicante y siempre me aplauden cuando hago algo en el Campoamor. Soy de aquí, estaré aquí y volveré aquí".