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VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Miki López

Noelia Sanabria, la joven arpista paraguaya que se gana la vida tocando en restaurantes

"La pandemia fue muy dura para los músicos, yo tuve que buscar otro trabajo para tener ingresos"

El sonido celestial de su arpa inunda la atmósfera del restaurante mexicano al que acude cada mediodía para amenizar la hora de la comida en Oviedo. "Empecé a tocar con 9 años, el arpa paraguaya me enamoró porque es un instrumento muy dulce", explica Noelia Sanabria. La imagen de aparente fragilidad de esta joven de 24 años se rompe cuando se cuelga el arpa al hombro. "Pesa diez kilos, a veces me salen moratones en las piernas de llevarlo de un sitio a otro, pero se puede". Noelia se mueve en autobús para llevar sus conciertos desde la capital del Principado hasta Gijón. "Es un instrumento muy delicado y tengo que tener mucho cuidado con él", explica. Se enamoró de Asturias tras ver varias fotos en Internet y llegó a España buscando abrirse camino sola. "Con 18 años me fui a trabajar a Japón en una cadena de hoteles de cinco estrellas y luego viajé por varios países". Asegura que tiene suerte porque puede transmitir al público el amor que siente por su instrumento aunque la pandemia supuso un frenazo a su trayectoria. "Fue duro para todos los músicos, yo empecé a trabajar en un centro de estética colocando uñas de gel para poder tener algún ingreso fijo", detalla. En futuro espera volver a viajar pero por el momento el público asturiano puede disfrutar de su arte.

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