Villaviciosa ofrece numerosas rutas en su capital y entorno, pero la que recorre los lugares más emblemáticos del casco viejo de la Villa es singular por la cantidad de patrimonio que ofrece a la vista durante un paseo no excesivamente largo y en el que quien lo realiza se sorprende por la riqueza histórica que percibe solo de un vistazo a cada uno de los muchos rincones que va recorriendo. Es posible perderse entre sus callejuelas para ir viéndolo todo a nuestro aire, pero en realidad resulta más ordenado el trayecto que se propone a los turistas.

La edición digital de LA NUEVA ESPAÑA de Villaviciosa realizó la llamada "Ruta histórica" de Villaviciosa según esta propuesta, con 18 puntos de visita y que se basa en seguir un camino marcado en el suelo con símbolos de una manzana que a su vez van indicando con una flecha la dirección que debe tomar el visitante.

Una de las manzanas sobre el suelo que indica camino y dirección en un punto de la ruta, en concreto hacia la iglesia de Santa María. P. T.

Es un recorrido muy interesante y con mucho que mostrar, ideal para una mañana o una tarde de fin de semana en la que disfrutar del paseo sobre todo si el tiempo acompaña.

El camino se inicia en la plaza del Ayuntamiento, un inmueble que data de 1906 y es obra del arquitecto Antonio Suardíaz, un edificio destacado tras el que se encuentra el Parque de Ballina.

Plaza del Ayuntamiento, con la Casa Consistorial al fondo. P. T.

Si nos situamos mirando frente a la Casa Consistorial y continuamos recto atravesando la plaza al alcanzar un tramo de acera que linda con el parque damos con la escultura "La exaltación de la manzana", de Eduardo Úrculo y que se instaló en homenaje a José Cardín, que fue gerente y hombre clave en la empresa de Sidra El Gaitero.

Escultura de Úrculo en Villaviciosa. P. T.

Desde aquí caminamos hasta dar con el edificio de antiguo Ateneo Obrero, de 1922 y construido con dinero de la emigración para su uso como sede de esta sociedad que ya se había creado en 1911 y es uno de los grupos locales de mayor solera y número de asociados. Hoy alberga diversas actividades, es sede de colectivos y cuenta con una gran sala de exposiciones que recientemente acogió la de los trabajos seleccionados en el Certamen Nacional de Pintura de Villaviciosa.

Exterior del edificio del Ateneo. P. T.

Seguimos, siempre fijándonos en el rastro de las señales de la manzana en el suelo que va marcando el trayecto, y alcanzamos el monumento a Carlos V, que recuerda la estancia en el concejo del emperador Carlos I de España y V de Alemania y se inauguró en 1970. En el frontal del pedestal puede verse el águila imperial que es escudo de Villaviciosa.

Monumento al emperador. P. T.

Llegados a este lugar ya apreciamos también el Palacio de los Valdés, asimismo denominado como Casa del Marqués del Real Transporte. Su estructura actual se data en 1806 y es un edificio impresionante de gran porte y con varios escudos en su frontal.

Palacio de los Valdés, al fondo P. T.

Siguiendo la huella de la manzana y la dirección que indica caminamos hasta ver el Teatro Riera, que se inauguró en 1945 y es una de las sedes culturales de referencia de la capital maliayesa.

Edificio del Teatro Riera, a la izquierda de la imagen. P. T.

Frente a él está la escultura de La Manzanera, de Mariano Belliure, y que preside una figura de una mujer portando manzanas. Se inauguró en 1932 y es un homenaje a Obdulio Fernández Pando, un indiano que también fue responsable de la firma de Sidra El Gaitero y benefactor de Villaviciosa.

"La Manzanera", a la derecha de la imagen. A la izquierda de la foto, al fondo, ya se aprecia la iglesia de La Oliva. P. T.

Y de aquí a la iglesia de La Oliva, que también vemos ya desde la plaza del Teatro Riera, con una perspectiva de su parte trasera. Se trata de uno de los templos más emblemáticos del concejo: es de finales del siglo XIII, con un diseño transición del románico al gótico, de gran belleza y muy profusamente decorada.

Iglesia de La Oliva. P. T.

Continuamos y llegamos hasta el Palacio de los Peón o antiguo colegio San Francisco, de mediados del siglo XVIII. Actualmente acoge una residencia de la tercera edad.

Palacio de los Peón. P. T.

Y de aquí al Palacio de los Caveda, de finales del siglo XVII y que fue la casa natal de José Caveda y Nava, ilustre político y académico de la HIstoria, la Lengua y las Bellas Artes, que editó en 1839 el primer libro escrito sobre el asturiano.

Palacio de los Caveda, que fue la casa natal de José Caveda y Nava. P. T.

Prácticamente al lado está la Casa de los Hevia, de finales del siglo XV, popular por ser el el edificio que en su día dio Posada a Carlos V. Entonces era la casa de Rodrigo de Hevia, jefe del coro de la Catedral de Oviedo, dice la información municipal sobre esta ruta. Hoy acoge la Oficina de Turismo, entre otras cosas, y es por tanto, un lugar para hacer parada y consultar cualquier duda sobre nuestra visita o recopilar más información sobre lo que vamos viendo.

Casa de los Hevia. P. T.

Volvemos a seguir a las manzanas que nos guían desde el suelo y llegamos a la Casa España, de los años 20 del pasado siglo y también conocida antes como Casa del Arcediano o de la Fábrica. Fue asimismo residencia del poeta Alejandro Casona. Hoy es un hotel.

Casa España. P. T.

De ahí a los vestigios de la muralla medieval, cuya datación se aproxima al 1270, año en que se otorgó la Carta Puebla. Está señalizada y quedan fragmentos de los imponentes muros.

Restos de la muralla medieval. P. T.

Y desde este punto continuamos unos minutos a pie para buscar la capilla de la Concepción, de 1623 y que junto con el Palacio de la Torre fue uno de los mejores conjuntos palaciegos de su tiempo en Asturias. Según la información municipal, la capilla es obra del arquitecto Juan de Naveda.

Capilla de la Concepción. P. T.

Buscamos a continuación el monasterio de las clarisas, del finales del siglo XVII, y desde él se sube hasta la iglesia de Santa María, de 1743 y templo parroquial de Villaviciosa. Desde aquí también podemos pasar por el Museo de la Semana Santa si nos coincide con sus fechas de apertura.

Santa María. P. T.

Y fin del camino con la visita a la plaza de abastos, otro de los emblemáticos edificios de Villaviciosa, obra de Juan Miguel de la Guardia y que forma parte de la llamada "Arquitectura del Hierro".

Además de los puntos claves incluidos en esta ruta histórica hallará el visitante a su paso otras edificaciones que llamarán su atención por la antigüedad de los inmuebles y las numerosas muestras de escudos en las fachadas del casco viejo, una verdadera delicia que se recorre en relativamente poco tiempo, un paseo, aunque merece la pena detenerse a contemplar los detalles que hablan de la mucha historia que tiene para contar la capital de Villaviciosa.