Han pasado veinticuatro horas desde que viesen como las llamas consumían toda su vida, pero Rafael Sánchez y Gabriela Valera siguen sin asimilar la “terrible pesadilla” que les obliga a “empezar de cero”. En solo unas horas el fuego acabó con tres años de trabajo, los que tardaron en reformar una vivienda en cuyo interior solo quedan cenizas. “No sabemos qué pudo haber pasado. No había nada en la casa que pudiese causar el incendio”, aseguran. La instalación eléctrica había sido renovada hacía unos años, al igual que el tejado. Prácticamente toda la estructura era de madera, lo que provocó que las llamas se extendiesen con rapidez. “Fue un momento. Muy fuerte y rápido”, recuerda Valera.

En el domicilio se encontraban su madre y su hijo pequeño, Lucas. “Estaban viendo la tele y mi madre vio el humo por debajo de la puerta. Llamó a mi suegra y fue ella quien puso una escalera para que saliesen por la ventana”, explica. Ellos llegaron tan solo unos minutos después desde Pola de Siero, a donde habían ido a realizar unos trámites. Cuando vio su casa en llamas, Sánchez no se lo pensó dos veces. Tenían extintores en el interior por lo que entró para intentar controlar el incendio, pero la intensidad de las llamas se lo impidió. A ciegas se golpeó con una viga y desorientado consiguió salir de la vivienda. Fue trasladado al hospital, donde recibió el alta por la tarde. “Ves como todo se va a perder y no lo piensas. Cualquiera hubiera hecho lo mismo”, asegura.

El incendio ha acabado con toda su vida. No tienen ropa, enseres, muebles… “Tenemos que volver a empezar de cero”, afirma Valera. Será la segunda vez que lo hagan. Hace tres años decidieron dejar Venezuela, de donde ella es originaria y trasladarse a Asturias. “Mi suegra es venezolana, aunque su marido es asturiano. Siempre iban y venían, en una de esas conocí a mi marido”, relata.

En un principio decidieron quedarse a vivir allí, pero la situación política y económica del país, así como el nacimiento de su primer hijo, les llevó a trasladarse a Villaviciosa. Estuvieron más de un año en casa de los padres de Sánchez y en junio del año pasado, tras completar la reforma, se trasladaron a su casa, esa que el lunes fue consumida por las llamas y que en cuanto puedan quiere volver a recuperar. “Nuestra idea es poder reconstruirla”, afirman.

El suceso llega además en el peor momento, cuando los dos están sin trabajo. Valera es administrativa y estuvo hasta hace unos meses trabajando en un supermercado. Su marido es informático. “Trabajaríamos de lo que saliera, no nos importa. Conseguir un trabajo para alguno de los dos sería muy importante”, reconoce la venezolana.

Por suerte, tras el incidente han recibido un aluvión de ayuda por parte de los vecinos. En la sede de la asociación de San Mamés no entra ya una prenda de ropa. “Nos está llegando constantemente, no sabemos dónde vamos a meterlo todo. Estamos clasificando lo que les puede servir, los alimentos que antes deben de consumir…”, explican. La familia se ha quedado sin nada por lo que cualquier donación es bienvenida, aun así, hacen hincapié en que lo fundamental ahora es dinero. “Hay que reconstruir su casa y para eso hace falta fondos”, indican.

La asociación ha habilitado un número de cuenta en la Caja Rural de Villaviciosa. Además, todo aquel que quiera acercarse al local social puede hacerlo. Paralelamente, la familia ha iniciado los trámites para conseguir un piso de urgencia. “Nos dicen que tardaran entre una y dos semanas en dárnoslo”, comenta Valera. Un tiempo que reconoce se les va a hacer largo. “En casa de mis suegros no entramos todos”, concluye.