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El coleccionismo "vintage" llena Villaviciosa: desde vinilos inéditos hasta tallas del siglo XVIII

El mercadillo abarrota en su primer día la plaza de abastos: "Es el mejor arranque de todos los años"

Villaviciosa

El coleccionismo está en auge. El mercadillo organizado por la Asociación Asturvintage en Villaviciosa ha firmado esta mañana el mejor arranque de todas sus ediciones. La plaza de Abastos ha estado a reventar desde primera hora, gracias también a la coincidencia con el mercado agroalimentario semanal y la ruta de los belenes. “Es la mejor apertura sin duda. Hay muchísima gente desde que abrimos y ya se han empezado a vender cositas”, destaca Marta Hermida, presidenta de la entidad.

Diez expositores participan en esta edición que se desarrollará hasta el domingo y que incorpora importantes novedades. Las más llamativa es una colección de coches de juguete, pero también hay una sección de superhéroes y otra de muñecas. Entre antiguos libros, figuras de todo tipo y juegos de mesa se encuentran también piezas especiales como los Big Jim, antiguas figuras de acción cuyo precio puede alcanzar los 150 euros. 

“Este año también se vuelven a llevar mucho los Playmobil, porque hay un rumor de que la empresa puede cerrar y hay mucha gente que se está haciendo con ellos. También las cartas de Pokemón son muy demandadas”, destaca Hermida. El otro gran atractivo del mercadillo es una colección de postales de toda España integrada por casi 80.000 tarjetas clasificadas por provincias. 

Tampoco faltan los tradicionales sellos y monedas, los CD's y los vinilos. Hay una edición limitada de uno de Camarón que alcanza los 150 euros o el tradicional “Yellow Submarine” de The Beatles por 120. 

Los visitantes también podrán hacerse con antigüedades más grandes. “Intentamos no traer piezas muy grandes porque al final nuestro cliente principal son turistas y no se pueden llevar una cómoda hasta Madrid, aunque siempre exponemos alguna cosilla”, explica Adriano Dos Santos.

En su stand puede encontrarse desde una talla de madera del siglo XVIII hasta pinturas, piezas de porcelana o grabados. “Tenemos muchos clientes que vienen todos los años. Les gusta las antigüedades, se dan una vuelta y siempre encuentran algo”, afirma. Otros, por ejemplo, prefieren llamar por teléfono para dejar encargada una pieza concreta. 

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