La música tradicional, cuarenta años de cantera en Villaviciosa: la escuela de la Banda de Gaitas celebra su gran fiesta

Fin de curso animado y con invitación a inscribirse: "No sabéis lo bien que lo vais a pasar"

Alumnos y profesores de la Escuela de Música Tradicional de Villaviciosa, tras el festival. | A. G.-O.

Alumnos y profesores de la Escuela de Música Tradicional de Villaviciosa, tras el festival. | A. G.-O.

La música tradicional asturiana tiene, en su larga historia, una relación profunda con Villaviciosa. Aunque si hay un hito que marcó los últimos años ese fue, sin duda, la apertura de la Escuela de Música Tradicional en 1984 de la mano del gaitero José Ángel Hevia. Cuatro décadas de vida que alumnos y profesores celebraron este martes con un festival de fin de curso en la Plaza de la Poesía, conocida anteriormente como Plaza L’Espadañal, que se llenó para la ocasión tanto de familiares como de quienes acudieron atraídos por el sonido de la gaita, el tambor y la pandereta.

El festival, que se realizó al aire libre, estuvo cargado de jotas, muñeiras, bailes y cantares. "Aquí estamos para enseñaros una pequeña muestra de lo aprendido durante el curso. Esperamos que los disfrutéis", anunciaron cuando pasaban cinco minutos de las siete de la tarde los protagonistas del evento. Y vaya si lo hicieron. El público disfrutó con cada una de las actuaciones durante una hora que para muchos se hizo corta.

El ambiente festivo estuvo presente desde el primer minuto, aunque se incrementó en los momentos finales. La escuela inició el año pasado los denominados ensayos en conjunto, que consisten en reunir a los alumnos de todas las disciplinas para trabajar juntos. De esta forma, los sonidos de la gaita, el tambor, el acordeón y la pandereta se fusionan para crear una experiencia única que, en su caso, acompañan también con baile. Un espectáculo que ayer sorprendió a los presentes, quienes no dudaron en salir también a bailar para cerrar una tarde que sin ninguna duda fue para todos inolvidable.

Las pequeñas María Rivero y Carla de la Cruz, de tan solo 9 años, comenzaron a tocar la pandereta hace dos. Sus inicios fueron las clases extraescolares que Laura Ruiz (profesora de la escuela) daba en el colegio público Maliayo. "Nos gustó mucho y decidimos apuntarnos a la escuela", explican. Ensayan mucho, "pero es muy divertido. Nos gustaría también tocar el tambor, pero no tenemos tiempo".

La escuela maliayesa cuenta con una pequeña gran cantera, que la directiva espera ir incrementando cada año. Pues ellos son, en muchos casos, el futuro de la Banda de Gaitas de Villaviciosa. "Hay cantera para seguir y eso es lo que hace falta. La música tradicional está remontando y encima ellos lo hacen muy bien", destaca Eva Rodríguez.

La gijonesa lleva tocando la pandereta desde hace más de una década y se traslada a Villaviciosa únicamente para los ensayos y las actuaciones. Yolanda González y Charo Valdés, por su parte, empezaron hace tan solo cinco años, pero "estamos enganchadas". La primera comenzó con una amiga en Mieres, mientras que Valdés bailaba ya de joven. "Me enteré de la escuela y mi hijo pequeño tocaba el tambor, así que en 2019 decidí apuntarme yo", cuenta.

En la escuela se crea un ambiente muy familiar que traspasa las clases y que en muchos casos pasa de generación en generación. Entre los alumnos hay familias, padres e hijos. "Esperamos veros en la escuela y que os apuntéis a cualquiera de las clases. No sabéis lo bien que lo vais a pasar", aseguraron los alumnos para animar a todos a seguir su ejemplo.