Listas las nuevas variedades de manzana asturiana que resisten a la vecería: así afectarán a la elaboración de sidra
Una investigación del Serida para solventar uno de los mayores problemas de los cosecheros
Los expertos recomiendan podas dirigidas y aclareos de los pumares para que las cosechas sean más regulares en cantidad de fruto

Manzanas en una pomarada de Muñó. / Lucía Rodríguez

La vecería o alternancia bianual de cosechas provoca que a un año de abundancia en las pumaradas le siga otro de escasez. Este fenómeno supone uno de los principales problemas que afrontan los cosecheros asturianos de manzana de sidra, incapaces de asegurar una producción estable de una campaña para otra. Además, también provoca que aquellos llagareros que no elaboran bajo la Denominación de Origen Protegida (DOP), sello que garantiza en exclusiva una bebida con el cien por cien de materia prima autóctona, acudan a la importación de manzanas de otras comunidades autónomas o del extranjero para poder cubrir su producción anual. Aunque no hay cifras exactas, se calcula que en los años de cosecha corta en Asturias pueden llegar a los llagares de la región hasta 12.000 toneladas de fruto foráneo, de Galicia, Francia o Chequia entre otras procedencias.
Hasta la fecha, la recomendación de los expertos para reducir los efectos de la vecería se centraba en un manejo adecuado de unos cultivos que durante décadas estuvieron prácticamente ayunos de cuidados. En breve, esa lucha contra la alternancia bianual de cosechas podría experimentar un avance histórico. Y es que el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) tiene prácticamente listas nuevas variedades de manzana desarrolladas a partir de otras tradicionales cuya genética las hace especialmente resistentes a la vecería, presentando una alta regularidad en la producción.
El trabajo del Serida en este ámbito ha sido largo y minucioso. Se inició al descubrir que ciertas variedades de manzana de sidra destacaban por una notable capacidad de producir de modo regular, cuando otras se veían mucho más afectadas por la alternancia. Se puso en marcha entonces dentro del organismo una línea de trabajo centrada en la mejora genética del fruto para potenciar su regularidad. Finalmente, se han podido seleccionar seis nuevas variedades a partir de otras que podrían denominarse como tradicionales y que presentaban una elevada resistencia a la vecería. La idea es que los elaboradores acogidos a la DOP que ahora trabajan con 76 tipos de manzana asturiana autorizada por el consejo regulador también tengan a disposición las nuevas variedades.
De forma previa, y a través del programa para promover el cultivo de frutos de mesa, el Serida ya presentó el año pasado dos variedades de ese tipo de muy alta calidad: la reineta maliaya y la reineta morada. Según Enrique Dapena, el científico responsable de todas estas iniciativas, se trata de manzana resistentes al moteado, una de las enfermedades más comunes en las pumaradas, y con baja sensibilidad a hongos como el chancro, el oídio o la monilia. Esas características hacen que los nuevos cultivos sean muy apropiados para la región y abre la posibilidad de que se conviertan en un notable complemento para la economía del medio rural.
Las nuevas variedades de mesa descienden de la también asturiana reineta encarnada, a partir de un cruzamiento que se realizó en 1994 dentro del programa de mejora genética de fruticultura emprendida por el Serida.
Según los técnicos de la cooperativa Campoastur, el manejo adecuado de los pumares para lograr una mayor regularidad en la producción se inicia por una poda que evite la sobrecarga y que sea más severa de lo habitual en los años de abundancia, a fin de eliminar buena parte de las ramas con exceso de yemas de flor. Además, recomiendan el refuerzo del abonado en las semanas posteriores al que se realiza tras la post floración. También resultan claves las técnicas de aclareo, que consisten en quitar flor o frutos, cuando sean del tamaño de una avellana, lo que no disminuye la cosecha significativamente, ya que los que quedan en el árbol engordan más y acaban pesando casi lo mismo. "Recordemos que la manzana de sidra se vende por kilos, no por docenas, y en cambio al año siguiente hay retorno de fructificación, que es lo que se pretende, y en consecuencia tendremos cosecha para satisfacer el mercado todos los años", destacan los informes técnicos de Campoastur.
Un grupo de profesionales de las pumaradas ha creado recientemente la Asociación de Manzana Asturiana (AMA). Entre sus objetivos figura velar por el sector y promover una Denominación de Origen Protegida (DOP) para todas las variedades de este fruto que se cultivan en el Principado, incluidas las de mesa. Actualmente, solo están protegidas, y bajo la denominación de origen de la sidra, las 76 variedades elegidas por el consejo regulador. De la DOP depende en torno al 16% de los cerca de 40 millones de litros de sidra natural, y otros tantos de espumosa, que salen de los llagares los años buenos.
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