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Lola Fernández recibe en Villaviciosa el título de "Abuela campesina" del año: "Es un ejemplo de fuerza y dignidad"

La diseñadora Llucía Miravalles y la ganadera Marisol Ortiz fueron galardonadas como referentes del emprendimiento desde los pueblos

Llucía Miravalles, Marcelino Marcos, Lola Fernández, Celia Fernández, Marisol Ortiz  y Flor Tuñón, ayer, en el homenaje. | V. A.

Llucía Miravalles, Marcelino Marcos, Lola Fernández, Celia Fernández, Marisol Ortiz y Flor Tuñón, ayer, en el homenaje. | V. A.

Vicente alonso

Villaviciosa

Villaviciosa acogió este domingo el homenaje a la "Abuela campesina de Asturias", acto cargado de emoción y reconocimiento, organizado por la Asociación de Mujeres Campesinas de Asturias y la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur), en el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales. La celebración tuvo lugar en el restaurante Amandi y reunió a autoridades, representantes de colectivos rurales y familiares de las homenajeadas.

Asistentes a la comida celebrada en Amandi (Villaviciosa).

Asistentes a la comida celebrada en Amandi (Villaviciosa).

Al acto asistieron el consejero de Medio Rural y Política Agraria, Marcelino Marcos Líndez, y la vicepresidenta de la Junta General del Principado, Celia Fernández, además de la presidenta de la Asociación de Mujeres Campesinas de Asturias, Flor Tuñón.

La gran protagonista del homenaje fue Lola Fernández Alonso, vecina de Hevia (Siero), distinguida con el título de "Abuela campesina de Asturias 2025". A sus 94 años, Lola sigue siendo un ejemplo de vitalidad, autonomía y compromiso con la comunidad. En su juventud, repartió leche con su inseparable burro "Manolo", cuidaba el ganado y trabajaba la tierra con azada para levantar su invernadero en terrenos difíciles. Superó una vida rural exigente y alcanzó independencia con el primer sueldo. Madre de dos hijos, orgullosa bisabuela y pionera viajera con el Imserso por el Mediterráneo y Europa, esta ejemplar mujer continúa activa, participando en asociaciones, jugando al parchís y compartiendo vermús con alegría.

"Amante de la convivencia, la sierense encarna la fuerza, la dignidad y el espíritu alegre de las mujeres del campo asturiano", destacaron desde la asociación convocante, que organiza este homenaje desde hace 34 años para visibilizar el papel esencial de las mujeres en el medio rural, reconociendo sus historias, oficios y su contribución a la igualdad de oportunidades.

Además del reconocimiento a Fernández, también se distinguió a dos emprendedoras maliayesas por su "trayectoria y compromiso con el territorio". Por un lado, Llucía Miravalles Sánchez, de Grases, fundadora de la marca "Ringo Rango", diseñadora de ropa y complementos en ediciones limitadas inspiradas en los trajes tradicionales asturianos. Por otro, Marisol Ortiz Jiménez, de Xiana, administradora de "Orvalat", una innovadora explotación ganadera que apuesta por la modernización del sector sin perder su arraigo rural.

Ambas fueron reconocidas como "referentes de que tanto los oficios tradicionales como los más innovadores tienen cabida en el medio rural". "También es de destacar su implicación comunitaria, su apuesta por emprender en los pueblos y su capacidad para generar cohesión territorial", señalaron sobre estos reconocimientos desde la Asociación de Mujeres Campesinas de Asturias.

Las homenajeadas, visiblemente emocionadas, expresaron su gratitud al recibir los reconocimientos: "Nos sentimos profundamente agradecidas por unos homenajes que quieren poner en valor el esfuerzo, el trabajo y el emprendimiento de las mujeres rurales asturianas. Queremos compartir estos reconocimientos con todas las mujeres que trabajan día tras día en el mundo rural asturiano".

Lola Fernández nació el 5 de abril de 1931. Se casó muy joven. A los 22 años tuvo a Maxi su primogénita y, tres años más tarde, a Leonardo. Tiene cuatro nietos y cuatro biznietas. Las "ratitas", como cariñosamente las llama la orgullosa bisabuela.

Después de casarse, se fue a vivir a casa de sus suegros y tuvo que aprender el oficio de ganadera. Se afilió a la Agraria y aprendió a ordeñar a mano, hasta que años más tarde sus hijos la ayudaron a comprar una ordeñadora. Una de las cosas de las que más orgullosa se siente es de sus inicios laborales por cuenta ajena en unos invernaderos.

Según explicó, a Lola le gusta comer de todo y no tiene que hacer dieta, ya que goza de una salud "estupenda". Disfruta especialmente de los platos que le dan cocinados y de los postres.

"La Abuela campesina de Asturias" pertenece a la Asociación Fuente Clarina, donde juega al bingo todos los sábados. Los viernes, sin fallar uno desde hace muchos años, tiene una cita en casa de una amiga para jugar al parchís. Y los domingos va a tomar el vermú al chigre de la asociación.   n

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