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El reglamento comunitario a debate coloca a la sidra de Asturias en la primera división europea de calidad y protección: etiqueta "premium" para los llagares

La oposición a la normativa se ha ido atemperando y el sector español ve cercano un acuerdo "muy beneficioso", basado en diferenciar el producto en tres categorías

José Luis Vigón, de Sidra Orizón (Nava), escancia un culete.

José Luis Vigón, de Sidra Orizón (Nava), escancia un culete. / Luisma Murias

José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Villaviciosa

El borrador de reglamento comunitario que maneja la Asociación Internacional de Sidra y Vinos de frutas (AICV) otorga a la sidra de Asturias el máximo nivel de calidad y protección, incluyéndola dentro de la denominada categoría "premium". Además, también recoge expresamente su valor como bebida "natural", elaborada de forma íntegra con zumo fresco de manzana, frente a otros productos de baja calidad, destinados a un consumo masivo y que apenas llegan a un quince por ciento de zumo. El borrador se convertirá en propuesta oficial ante la Comisión Europea (CE) en el caso de que sea aprobado en una asamblea que la AICV, colectivo en el que están representados colectivos sectoriales y compañías de diversos países, celebrará el mes que viene en Bruselas. "Las posturas estaban muy enfrentadas, pero se han ido acercando y, tras la salida de Gran Bretaña por el brexit, es posible que se apruebe, aunque no sea por unanimidad", subrayan fuentes de la Asociación Española de Sidras (AESI), integrante de la AICV.

De acuerdo con el borrador, las sidras europeas se dividirían en tres niveles. La "premium" sería para aquellas que, como la asturiana y la vasca, fermentan con un cien por cien de zumo de manzana. La segunda división sería para las "sidras", elaboradas con al menos un cincuenta por ciento de zumo. La categoría más baja se destina a las "bebidas de sidra", aquellas que no alcanzan ese mínimo del 50 por ciento. Según fuentes conocedoras de la negociación, el sector español no estaba muy por la labor de autorizar esta última categoría, para que no se comercialice con el término "sidra" productos que apenas llegan al quince por ciento de zumo de manzana. Sin embargo, al final, se dio por buena para lograr el apoyo de los países nórdicos a un reglamento que resulta "muy beneficioso" para los intereses de las sidras de España. Todo ello en un escenario en el que los mayores productores de sidra en Europa son los grandes grupos cerveceros Heineken (Holanda), Carlsberg (Dinamarca) y Kopparberg (Suecia).

El objetivo de este reglamento es acabar con la "competencia desleal" que sufren las sidras tradicionales como las que elaboran los llagares asturianos, y muy especialmente los acogidos a la Denominación de Origen Protegida (DOP), por parte de grandes productores industriales que ponen en el mercado con el mismo nombre una serie de bebidas de "baja calidad y consumo masivo", fabricadas a base de compuestos. La iniciativa de la Comisión parte de la base de que en el mercado europeo conviven bajo el término sidra "una multitud de bebidas muy diversas, fabricadas a partir de manzana, entre las que se cuentan tanto las elaboradas en su totalidad con zumos como los premezclados con azucares añadidos". Esta situación, señala la Comisión, "genera competencia desleal" entre los elaboradores, ya que "no todos los consumidores reconocen fácilmente las diferencias entre los productos que llevan la etiqueta de sidra".

La propuesta inicial de la Comisión consistía en prohibir la comercialización como sidra de aquellas bebidas con menos de un 50% de zumo de manzana, lo que generó la oposición frontal de Francia y de los los países nórdicos. Suecia, Dinamarca y Finlandia expresaron su rechazo a esa limitación para defender a sus empresas, que exportan masivament bebidas que etiquetan como sidra pese a que apenas tienen un 15% de zumo natural. Los lagareros franceses, abanderados de la tradición, querían que la norma fuese más restrictiva y que solo permitiese sacar al mercado como sidra la que ha sido elaborada íntegramente con zumo de manzana. Así es como se hace en Bretaña y Normandía, al igual que en Asturias y en el País Vasco. Las posturas maximalistas de unos y otros se han ido atemperando y, en principio, podría haber un acuerdo mayoritario basado en esos tres niveles. España, Francia e Irlanda, como poco, votarán a favor del reglamento.

Bruselas ha garantizado que los reglamentos de las indicaciones geográficas como la DOP Sidra de Asturias no van a experimentar cambios en caso de que entre en vigor una normativa comunitaria. Además, desde la Comisión también se deja claro, ante las reticencias de los elaboradores galos, que los lagareros podrán seguir produciendo al cien por cien con zumo de manzana, en las mismas condiciones que hasta ahora y con la ventaja de que su calidad podrá ser reconocida en toda la UE. "Una legislación europea permitiría ofrecer una mejor información a los consumidores, que podrían elegir la sidra elaborada al 100% con zumo de manzana frente a otros productos etiquetados como sidra, pero de diferente composición", sostienen los portavoces comunitarios.

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