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Entrevista | Xuan Pedrayes Arquitecto

Xuan Pedrayes: "La muralla y el hórreo de la Villa deben ser el signo de lo que fuimos somos y seremos"

«Recuperamos la riqueza del casco histórico de Villaviciosa, que es pequeño, pero tiene todos los procesos urbanos; cuando llegas aquí, se nota que hay chasis»

Xuan Pedrayes, con la Villa al fondo.

Xuan Pedrayes, con la Villa al fondo. / ulián Rus

José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Villaviciosa

Xuan Pedrayes Obaya es el arquitecto maliayés que ha realizado, desde el estudio que comparte con Salvador Barro, los proyectos para la recuperación del tramo que se conserva de la muralla medieval de Villaviciosa, prácticamente lista, y del hórreo del siglo XVI que también luce ya restaurado junto a la casa de los Hevia de la capital municipal Ambas actuaciones se han financiado con fondos europeos de la Comarca de la Sidra.

-¿Qué significado tiene para la Villa su muralla medieval?

-Ha sido un elemento absolutamente definidor de lo urbano, aparte de un elemento defensivo y de prestigio. También hay un límite fiscal, un mundo con unos códigos distintos y un fuero diferente, que, en este caso, era el de Benavente. La muralla tuvo un significado simbólico muy potente desde el principio. También muy físico, porque era un pedazo de construcción que rodeaba toda la Pola de Maliayo en varias hectáreas. Formaba una elipse de 300 metros por 150 de eje.

-¿Se conserva un solo tramo?

-Sí. Apareció cuando se desmontó un edificio en 1982. En cambio, el cimiento de la muralla es algo que siempre aparece. Hicimos un edificio y en el sótano veías de arriba abajo la muralla, que, por cierto, estaba hecha muy bien, porque hay murallas y murallas. Esta era una construcción impresionante.

-¿Cuándo y cómo desapareció?

Fue perdiendo relevancia como elemento urbano, como pasó en todas las ciudades. Durante el siglo XIX se la va machacando hasta que prácticamente desaparece. El último tramo estaba detrás del colegio San Francisco, donde ahora hay un asilo y antes era el palacio de los Peón, que era el más importante de la Villa.

- ¿Cómo se ha planteado la reconstrucción?

-A través de una descripción muy buena que tenemos de Francisco de Paula Caveda, en la que define perfectamente sus dimensiones. Estamos ante un elemento de prestigio y de urbanidad, así que recuperar ese tramo es algo muy importante.

-¿Ha sido posible lograr una reconstrucción fidedigna de la muralla?

- Totalmente, tanto en altura como en la dimensión de las almenas, el parapeto y el camino de ronda. Seguimos a Caveda, que es muy fiable. Teníamos la dimensión bastante clara.

-¿Echa en falta alguna excavación arqueológica en la zona?

-Ya se hizo una excavación, a cargo de Rogelio Estrada, y nosotros tenemos una hecha al pie del tramo que se está terminando de recuperar. En el estudio hicimos una interpretación de la sección de esa excavación que recoge realmente los niveles originales del terreno, el del camino de ronda, el de 1800 y el actual. En el casco antiguo de la Villa no estamos mal de excavaciones. De lo que sí estamos mal en Asturias es de excavar las aldeas medievales.

-De la muralla al hórreo. ¿Cuál es su origen?

-Estaba en la Pola, el barrio principal de Bedriñana. Se trata de un ejemplar fantástico. Armando Graña y Juaco López, en los años ochenta, definieron tres estilos en los hórreos, y uno era este, el estilo Villaviciosa, que supone el paso del modelo alto medieval al bajo medieval. Antes del siglo XIV, los hórreos no eran como los vemos ahora. Eran a dos aguas, de paja de centeno, algo rectangulares y con la tabla horizontal, no vertical. Incluso, los antiguos no tenían ni pegoyos.

¿-Y cómo se produce ese cambio de estilo?

-A partir del siglo XIV empiezan a mutar y aparecen los hórreos de engüelgos, aguilones y teja. El que recuperamos es uno de estos, del estilo Villaviciosa, que empiezan a aparecer en la zona en el siglo XIV. El de Bedrinaña data de finales del XV o principios del XVI, de la misma época de la casa palacio de los Hevia , que se hizo a finales del siglo XV, porque en 1484 hubo un incendio que quemó entera la Pola de Maliayo. Cuando hicieron el palacio, sabemos que había ya dos hórreos, muy posiblemente de este mismo tipo.

-¿En qué estado se encontraba el hórreo de Bedriñana antes de la restauración?

-Estaba muy mal. En la época de los concejales Rogelio Estrada y Xicu Díaz, con Manuel Busto de alcalde, se llegó a un acuerdo con la propietaria para que donase el hórreo. A ellos no les dio tiempo a montarlo y pasó cinco años tirado en un prado. Después, llegó a una carpintería, donde se acopió. A partir de ahí, el ayuntamiento ya empezó a mover ficha. El alcalde actual, Alejandro Vega, retomó el tema, con lo que el hórreo, finalmente, se instala y se arma.

-Y se vincula a la historia del palacio de los Hevia y de la Villa...

-De lo que se trata es de recuperar la importancia que tuvieron los hórreos, lo mismo que con la muralla. La Villa estaba llena de ellos, lo que pasa es que en el siglo XIX se empezaron a desmontar y, al final, solo nos queda uno y en bastante mal estado. Con todo esto, recuperamos la riqueza del casco histórico, que es muy pequeño, pero tiene todos los procesos urbanos, desde el medieval hasta el actual, lo que le da complejidad. Eso se nota. Cuando llegas a la Villa ves que hay chasis.

-¿Se conservan muchos de los elementos originales de este hórreo?

-Sí. Los pegoyos y los pegoyeres, son originales. De cuatro liños, conservamos tres. La decoración más importante en este hórreo está en los liños. Los elementos más trascendentes sí que se conservan.

-¿Qué significado tiene para Villaviciosa la recuperación de estas piezas históricas?

-Creo que el hórreo y la muralla medieval deben ser el signo de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que seremos. n

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