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Desarrollo en la zona rural, suelo industrial y una nueva movilidad: todas las claves del Plan General de Villaviciosa

El concejo ultima su primer instrumento de ordenación tras 29 años de vigencia de unas normas subsidiarias concebidas como provisionales

Escultura de Úrculo en la Villa. | LNE

Escultura de Úrculo en la Villa. | LNE

José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Villaviciosa

Villaviciosa afronta con su nuevo Plan General de Ordenación (PGO) una reorganización profunda de su modelo territorial, económico y residencial, en el que la movilidad se convierte en una pieza clave para articular un concejo marcado por la dispersión de la población y la ausencia histórica de planificación urbanística integral. El documento aprobado inicialmente el pasado jueves supone el primer instrumento de ordenación general en democracia y pone fin a casi tres décadas de vigencia de unas normas subsidiarias concebidas como provisionales en 1997.

La propuesta parte de un contexto singular. El concejo ha encadenado ocho años consecutivos de crecimiento demográfico y ha alcanzado cifras de población que no se registraban desde hace más de cuatro décadas, superando los 15.400 habitantes. Esta tendencia, impulsada en parte por la llegada de nuevos residentes tras la pandemia y por la transformación de viviendas secundarias en principales, ha consolidado a Villaviciosa como uno de los municipios más dinámicos de Asturias. El plan asume este escenario y proyecta un crecimiento moderado hasta los 16.700 habitantes en 2035, con capacidad potencial para superar los 20.000.

Para dar respuesta a esta evolución, el PGO prevé la creación de 5.420 nuevas viviendas, lo que elevaría el parque total hasta cerca de 18.700. Sin embargo, el rasgo más característico de la propuesta es su clara apuesta por el medio rural. Más de 4.000 de esas viviendas se localizarían en los pueblos, frente a algo más de 1.400 en suelo urbano y urbanizable. Esta decisión no solo responde a la estructura territorial existente, donde el 55 % de la población reside fuera de la Villa, sino que busca reforzar el poblamiento tradicional y corregir las limitaciones de las normas anteriores, que dejaron fuera a numerosos asentamientos.

El plan amplía de forma significativa el número de núcleos rurales, pasando de 207 a 280, al incorporar 73 nuevos enclaves donde será posible edificar bajo determinadas condiciones. Al mismo tiempo, establece mecanismos para preservar la morfología y el carácter de estos espacios, limitando el crecimiento en función del tamaño preexistente y regulando aspectos como la tipología edificatoria, la parcela mínima o la relación con el entorno. Esta regulación se adapta a variables como la localización, la estructura del núcleo o su función dentro del sistema territorial, diferenciando entre áreas litorales, interiores o vinculadas a ejes de servicios.

Vivienda

La estrategia residencial se complementa con la previsión de vivienda protegida, con una estimación de unas 300 unidades, y con un enfoque que prioriza la rehabilitación del parque existente, en línea con la tendencia de la última década. El documento reconoce además la existencia de un volumen significativo de viviendas vacías y secundarias, lo que refuerza la idea de consolidar población antes que promover un crecimiento expansivo que pueda ser descontrolado.

En paralelo, el PGO introduce por primera vez una apuesta decidida por el desarrollo económico a través de la creación de suelo para actividades productivas. El concejo, que hasta ahora carecía prácticamente de espacios específicos para uso industrial o empresarial, prevé más de 1,26 millones de metros cuadrados destinados a estos fines. Las actuaciones se distribuyen en varios enclaves, como Casa Blanca, Les Baragañes, la rasa de Selorio o Quintueles, a los que se suma un polígono agroforestal en Cazanes y el impulso a actividades agroindustriales vinculadas a la producción sidrera. Esta línea estratégica busca no solo atraer nuevas inversiones, sino también facilitar la ampliación de empresas ya implantadas y diversificar la base económica local.

La movilidad, en este contexto, se convierte en un elemento transversal que condiciona tanto el desarrollo urbano como el rural. El plan reconoce las limitaciones del sistema actual, con un casco urbano sometido a una elevada presión de tráfico y una red viaria que canaliza gran parte de los desplazamientos a través de la villa. Para hacer frente a esta situación, se plantea la creación de una nueva vía de conexión en el sureste que permita desviar el tráfico de paso, especialmente el pesado, fuera del centro.

La reordenación de los accesos a la Villa refuerza esta estrategia, con intervenciones que combinan criterios funcionales y paisajísticos. Se pretende mejorar la integración entre el núcleo urbano y su entorno natural, especialmente en la relación con la ría, al tiempo que se dignifican las entradas mediante nuevos usos y equipamientos. Este enfoque se extiende también a la red de espacios públicos, con la creación de corredores verdes que conectan distintos ámbitos del concejo.

Aparcamientos

El plan aborda asimismo la problemática del aparcamiento, con la previsión de nuevas áreas tanto en la Villa como en puntos de alta afluencia como las playas o el núcleo de Tazones. La creación de un aparcamiento específico para camiones y la incorporación de bolsas de estacionamiento en los nuevos sectores urbanizables responden a la necesidad de ordenar el uso del vehículo privado en un contexto donde seguirá siendo predominante. Al mismo tiempo, se introducen medidas de calmado de tráfico y mejora de travesías que buscan aumentar la seguridad y la calidad del espacio público.

La dimensión ambiental y patrimonial ocupa un lugar central en la propuesta. El plan clasifica la mayor parte del territorio como suelo no urbanizable y establece distintas categorías de protección que abarcan valores ambientales, paisajísticos, culturales y productivos. La ría de Villaviciosa se configura como un elemento vertebrador del territorio, mientras que el paisaje se incorpora como un recurso estratégico que condiciona el modelo de desarrollo. Esta visión se refleja también en la integración del Camino de Santiago como eje estructurante y en la protección de elementos naturales, rutas y espacios de interés.

En conjunto, el nuevo Plan dibuja un modelo de desarrollo que combina crecimiento moderado, refuerzo del medio rural, impulso económico y protección del territorio. La movilidad se integra en esta estrategia como un elemento clave para garantizar la cohesión del concejo y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

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