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Villaviciosa gira hacia un nuevo modelo turístico: menos presión en la costa y más peso del paisaje, la sidra y el interior rural

El nuevo Plan General de Ordenación (PGO) plantea límites de acceso en zonas saturadas, reorganizar aparcamientos, reforzar los autobuses lanzaderas, recuperar caminos históricos y extender la movilidad peatonal y ciclista entre la Villa, la ría y el litoral

Una vista de la desembocadura de la ría con el nuevo mirador de Cubera en primer término.

Una vista de la desembocadura de la ría con el nuevo mirador de Cubera en primer término. / P. A.

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José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Villaviciosa

Villaviciosa quiere redefinir su modelo turístico. El nuevo Plan General de Ordenación (PGO), actualmente en fase de aprobación inicial, dibuja un cambio profundo en la forma de gestionar el crecimiento turístico del concejo y fija una idea central: reducir la presión sobre los espacios más saturados del litoral y orientar el desarrollo futuro hacia un modelo más ligado al paisaje, el patrimonio, la cultura sidrera y el medio rural.

La revisión urbanística parte de un diagnóstico muy claro. Villaviciosa es ya una “zona turística madura” y algunas áreas sufren una fuerte presión estacional. La intención es impulsar “una forma de hacer turismo diferente” capaz de recuperar competitividad y valor sin repetir modelos apoyados en el crecimiento intensivo o en el consumo masivo de suelo.

Se reconoce, además, que determinados espacios turísticos “llegan a desbordar su capacidad de carga” durante el verano y que las infraestructuras viarias soportan situaciones de saturación en momentos de máxima afluencia. El problema no se limita al tráfico. También se advierte de que la presión del automóvil y de los aparcamientos puede acabar poniendo “en cuestión los propios valores y atractivos” que hacen atractiva la costa maliayesa.

Medidas concretas

A partir de ahí se plantean varias medidas concretas. Entre ellas figura la regulación del número máximo de personas y vehículos que podrán acceder a determinados espacios en temporada alta. También se propone reorganizar el estacionamiento fuera de zonas sensibles desde el punto de vista ambiental o patrimonial, reforzar el transporte colectivo y habilitar alternativas reales al coche privado mediante itinerarios peatonales y ciclistas.

Además, se señala que las siete playas del concejo se encuentran en espacios sometidos a algún tipo de protección ambiental y que la gestión futura deberá partir de dos criterios: la capacidad máxima de acogida de visitantes y la ubicación de aparcamientos sin afectar al paisaje ni a los valores naturales del entorno.

La estrategia afecta especialmente a los principales puntos de presión turística del litoral maliayés y de forma singular a Tazones. El puerto aparece definido como un núcleo de gran atracción turística y gastronómica donde en temporada alta la demanda de aparcamiento supera ampliamente a las plazas existentes.

Aparcamientos en Tazones

La reorganización prevista para Tazones gira en torno a varios elementos: plazas de restauración, aparcamientos en la entrada del núcleo, posibles bolsas de estacionamiento periféricas, sistemas de lanzaderas de autobús y conexiones peatonales y ciclistas. La filosofía general es compatibilizar la actividad turística con la conservación del paisaje y del propio valor patrimonial del núcleo marinero.

La movilidad aparece, de hecho, como uno de los grandes ejes del nuevo modelo turístico. Se propone recuperar la red de caminos históricos y carreteras rurales no solo como patrimonio etnográfico, sino también como soporte para nuevos usos turísticos y para formas de desplazamiento menos dependientes del automóvil.

Entre las actuaciones planteadas figura la creación de una red básica de itinerarios peatonales y ciclistas que permita conectar la Villa con la costa y con la desembocadura de la ría. La intención es reforzar actividades vinculadas al senderismo, la bicicleta y el turismo paisajístico, además de redistribuir visitantes fuera de los puntos de máxima saturación estival.

El Camino de Santiago ocupa además un papel estratégico dentro de esa nueva orientación. La ruta jacobea se plantea como un corredor capaz de “tejer el territorio”, reforzar el patrimonio cultural de los núcleos y potenciar un turismo natural y de agroturismo ligado al paisaje rural. También se recuerda el fuerte crecimiento experimentado por el Camino del Norte durante los últimos años y su capacidad para generar actividad fuera de la temporada estrictamente veraniega.

Desestacionalización

La estrategia turística se apoya precisamente en la idea de desestacionalizar. Se habla expresamente de “redistribuir los nodos atractores” y de trasladar parte del flujo turístico hacia el interior rural del concejo.

En esa nueva red de atractivos cobran protagonismo el paisaje interior, las pomaradas, el patrimonio etnográfico, la gastronomía, el senderismo, la cultura sidrera y los pequeños núcleos rurales tradicionales.

El medio rural maliayés aparece definido como uno de los principales activos diferenciales del concejo y la protección del paisaje se vincula directamente con la competitividad turística futura. Por ello se insiste en preservar vacíos rurales, estructuras tradicionales, fondos escénicos y formas históricas de ocupación del territorio.

También se rechazan modelos turísticos apoyados en el “consumo de suelo indiscriminado” y en patrones edificatorios alejados de la tradición local. Frente a ello, se defiende un turismo “con personalidad propia”, apoyado en la calidad ambiental y en la singularidad territorial de Villaviciosa.

Identidad sidrera

La sidra y la identidad maliayesa aparecen también como piezas centrales de la estrategia. Se citan iniciativas como “Puebla maliayo” y las acciones de promoción de la Comarca de la Sidra como ejemplos del tipo de oferta turística que se quiere consolidar en los próximos años.

También se utiliza como referencia el caso de Arroes, Peón y Candanal tras su reconocimiento como Pueblo Ejemplar de Asturias 2023. Allí se sitúa uno de los posibles modelos de desarrollo futuro: actividad agroganadera, innovación tecnológica, paisaje, asociacionismo y cultura local funcionando de manera integrada. Incluso se citan proyectos vinculados a CTIC Ruraltech, sistemas de trazabilidad de la sidra mediante blockchain, redes de comunicación rural, telemedicina y apoyo al emprendimiento agroalimentario como ejemplos de esa combinación entre innovación y territorio.

La revisión urbanística no plantea grandes urbanizaciones turísticas ni expansiones masivas en la costa. Tampoco apuesta por un crecimiento intensivo de segunda residencia. La lógica general va justamente en dirección contraria: contener el crecimiento, limitar impactos, reducir presión sobre los espacios más sensibles y convertir el paisaje y el patrimonio en el principal activo turístico del concejo.

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