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Tortas del casar, morcillas, mantecados, aceite o salmorejo: los alumnos del IES de Villaviciosa llevan sus cooperativas de venta a la plaza de abastos

"Nos incentiva mucho trabajar en equipo", subrayan los estudiantes tras poner a la venta productos de Andalucía y Extremadura dentro de un proyecto de emprendedores

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Pablo Antuña

Pablo Antuña

Villaviciosa

Tortas del casar, morcillas, mantecados o higos con chocolate son algunos de los productos extremeños vendidos por la cooperativa escolar Villalor Scoop. A su lado, otro proyecto escolar, Chup chup bone, ofrecen a los visitantes en la plaza de abastos de Villaviciosa salmorejo, aceite o mermeladas de Andalucía. Con entusiasmo, ilusión y ganas de vender, 32 alumnos de cuarto de Secundaria del IES Víctor García de la Concha se convirtieron por un momento en emprendedores, con puestos propios junto a otros del mercado, dentro de la actividad complementaria de la materia "Economía y emprendimiento", en el marco del proyecto "Empresa joven europea".

"Es un proyecto de todo el año, para aprender trabajo en equipo colaborativo, desarrollar facturas y toda la parte del emprendimiento", detalla María Carmen Ruiz-Roso, una de las profesoras del centro. "Ahora, cuando terminen, tendrán otra parte de venta con profesores del centro y se pondrán también con las facturas, las cuentas de pérdidas y ganancias, los costes y beneficios que les ha supuesto la compra", añade.

Fines solidarios

Con los beneficios obtenido, los alumnos colaborarán con acciones sociales, donando el dinero a la ONG Médicos sin fronteras y a la Asociación Española contra el cáncer. "La experiencia para ellos es total, porque han tenido que hacer hasta un trabajo creativo con los catálogos de venta, investigar sobre los productos y montar el organigrama de la empresa, sus estatutos y el logotipo", resume Cristian Llorente, otro profesor del IES Víctor García de la Concha.

Durante cerca de cuatro horas estuvieron los estudiantes en la plaza vendiendo sus productos. Hasta el alcalde, Alejandro Vega, se pasó a hacerles una visita, acompañado de Rocío Vega, concejala de Desarrollo Local. Mantecados -"que le encantan a mi padre"- higos con chocolate y aceite fueron los tres productos que se llevó el regidor. "Es una iniciativa muy buena, que apoyamos. Y es interesante que lo hagan en el mercado de los miércoles, rodeados de las tradicionales vendedoras y comercios, y en una plaza del que cumplió hace nada 130 años", remarcó Vega.

Los trámites

Carla Rivero, una de las alumnas del centro, fue de las más activas para captar clientes. “Nos incentiva mucho trabajar en equipo y destaco el compañerismo que sacamos de esta experiencia, que está muy bien”, apuntó. Sobre el proyecto, indicó que le ha servido para comprender y valor en su justa medida "lo difícil que es montar una empresa". “Es un trabajo largo, que hay que currar mucho y con demasiados trámites", reconoció Rivero.

La parte práctica es lo que destaca como más positivo de la experiencia la alumna Laura Cadavedo. "Está bien aprender cómo crear una pequeña empresa y que se aplique, que veamos que tenemos esta opción de cara al futuro, aunque los trámites son muy complicados”, señaló, antes de rematar refiriéndose a la importancia de la formación en cualquier ámbito de la vida: "Aprendí la importancia de tener gente cualificada alrededor. No vale cualquiera para llegar a tener una buena empresa", concluyó.

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