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Queti Crespo, la abuela del mercáu de Villaviciosa, sigue en su puesto tras ocho décadas de actividad: "Empecé a venir con mi tía Adela cuando tenía siete años y aquí sigo, con la huerta de siempre"

"Todo lo que traigo es de nuestros huertos, de cosecha y abonos naturales, como hemos trabajado toda la vida", asegura

Queti Crespo, en su puesto del mercado de la Villa.

Queti Crespo, en su puesto del mercado de la Villa.

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Enriqueta Crespo Madrera, "Queti", como es conocida en Villaviciosa por varias generaciones, continúa a sus 87 años atendiendo cada miércoles su puesto en la plaza de abastos. Esta cosechera y vendedora cumple ocho décadas de fidelidad al mercado semanal, al que solo ha dejado de acudir en tres o cuatro ocasiones por enfermedad. A día de hoy, es la vendedora en activo más veterana tras 80 años acudiendo a la cita comercial.

Nacida en Llavares, en la parroquia de Amandi, su trayectoria es casi la del propio mercado, al que comenzó a acudir con apenas siete años. "Venía caminando diez kilómetros desde Lugás con mi tía Adela, con la que vivía. Con ella me aficioné al mercáu ya desde entonces, siendo una ñeña. Nunca lo abandoné y aquí sigo; mientras pueda, vendré". Queti asegura que los miércoles son el día de la semana que espera con más ilusión. "Aquí veo a los clientes de toda la vida, a mis amigos y amigas y a los demás vendedores. Para mí venir al mercáu es como tener un día de fiesta", cuenta con una lucidez que sorprende y con una sonrisa y buen humor que nunca le han abandonado.

"Activos"

Cada semana trae a su puesto lo que cultiva en sus tierras de Llavares de Arriba junto a su marido, José (Pepe) García Obaya. "Ahora podemos menos, pero trabajar los huertos nos mantiene activos. Ya no plantamos como antes, aunque es con lo que disfrutamos día a día", explica. Aun así, en su puesto se siguen viendo fabes, fréjoles, cebollas, limones, patatas, lechugas y huevos de casa, todo de cosecha propia.

Sus productos, fruto de una agricultura tradicional y natural, son el reflejo de una vida dedicada al cultivo de la tierra y al comercio en la plaza. "Todo lo que traigo es de nuestros huertos, de cosecha natural, con abonos naturales, como hemos trabajado toda la vida", asegura. Para muchos de sus clientes, su trato cariñoso y cercano vale tanto como sus productos, que inspiran desde siempre la mayor confianza.

Cambios

Sin embargo, Queti reconoce que el mercado ha cambiado bastante en los últimos años. "Ahora se vende cada vez menos, salvo en verano; pero recuerdo que hace años se vendía bien casi siempre. He visto pasar por aquí a muchas generaciones y me parece que vienen pocos jóvenes. Ojalá volvieran a plantar nuestras tierras, que son muy fértiles, y compraran más productos del mercáu, que son buenos y a buen precio. Aquí hay de todo", apunta Queti, que conserva una clientela fiel y el apoyo de otros vendedores que la ayudan cuando lo necesita.

Tras 80 años ininterrumpidos en su puesto de la Plaza de Abastos, Queti se ha convertido en la auténtica "abuela" del mercado de Villaviciosa. "Hay que apostar más por los mercados, por nuestros productos de aldea y por el futuro del campo, ahora que se habla tanto de eso que llaman producto de proximidad", dice mientras defiende el potencial de la tierra asturiana con la sabiduría que le da toda una vida dedicada al campo y al comercio en la plaza maliayesa.

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