Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Las conchas de Palmira decoran Tazones para el selfi de los turistas: las casas con las paredes y macetas llenas de cáscaras de moluscos se han convertido en un atractivo más del puerto de Villaviciosa

Cada día, cientos de turistas se toman fotografías de recuerdo de las vacaciones en esta localidad

Montse Rebollar Varas se hace un selfi delante de su vivienda, conocida popularmente como Casa El Rivero, en el puerto de Tazones (Villaviciosa), donde se inició la moda local de decorar con conchas de moluscos las macetas y paredes de las casas cercanas al muelle.

Montse Rebollar Varas se hace un selfi delante de su vivienda, conocida popularmente como Casa El Rivero, en el puerto de Tazones (Villaviciosa), donde se inició la moda local de decorar con conchas de moluscos las macetas y paredes de las casas cercanas al muelle. / Sara Arias

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Tazones (Villaviciosa)

Cuando Palmira Varas comenzó hace ya medio siglo a engalanar las macetas y paredes de su casa con conchas no imaginó que estaba iniciando una moda y estética visual que se ha convertido en una de las señas de identidad de Tazones, en Villaviciosa. Cada día, cientos de turistas se toman fotografías de recuerdo de las vacaciones junto a las viviendas de la localidad que están decoradas con cáscaras de moluscos mientras la vida cotidiana de sus vecinos sigue en el interior con las tareas del día a día, limpiando el polvo, arreglando un enchufe o haciendo la comida para el almuerzo.

"Cuando me doy cuenta, tengo turistas dentro de la cocina preguntando qué estoy preparando. Si los dejo, me comen el rollo de bonito", dice Montse Rebollar Varas mientras prepara esta tradicional elaboración asturiana en los fogones de Casa El Rivero, donde su madre comenzó la tradición de decorar los exteriores con conchas de almejas, vieiras o zamburiñas. Mientras sella la el preparado en la sartén se oye de fondo a un grupo de turistas. Hay más de veinte personas en la puerta y algunos de ellos ya están en las escaleras de la vivienda cogiendo sitio para el posado vacacional. Debido a las intromisiones en el interior de la casa, Rebollar ha puesto un cordón en el medio de los escalones para dejar un espacio que permita a los visitantes tomar imágenes y, al mismo tiempo, mantener su intimidad y privacidad dentro de casa.

Sobre estas líneas, por la izquierda, Sebastián Duchefrou, Alma Duchefrou y Alicia Morente, turistas de Madrid, con Casa El Rivero a su espalda. En el círculo,turistas en el Mirador de les Rederes. | S. ARIAS

Un grupo de turistas con guía delante de Casa El Rivero. / S. A.

La entrada a la vivienda se llena a diario de turistas que quieren hacerse fotos, pero sus escaleras y macetas sirven también para tomar el teléfono y tomarse una imagen con una de las casas que más conchas tiene en su exterior, justo delante de El Rivero. Si no es por un lado, es por el otro: "Hay veces que estoy ahí regando las plantas y me pongo de culo porque no quiero que me saquen en la foto", afirma la mujer. "Me dicen que así me llevan con ellos, pero yo no quiero que me lleven, que saquen la foto a la casa pero a mí que me dejen fuera", añade muy divertida y entre risas.

Rebollar mantiene que está contenta de que los visitantes acudan a hacerse selfis a la vivienda "porque hay mucha gente en el pueblo que vive de ello", señala en referencia a los alojamientos como hoteles y viviendas vacacionales y a los 17 restaurantes que hay en Tazones, que es Bien de Interés Cultural (BIC). "Me gusta que vengan y lo conozcan, pero claro, cuando llega tanta gente, que son muchos de una vez, es un poco agobiante. Pegan unas voces que digo yo, ‘esta gente debe estar toda sorda’. Y no hay hora, igual vienen a las nueve de la mañana que a las nueve de la noche", explica Rebollar, que insiste en que está "contenta" con ser una casa de postal pese a estos inconvenientes.

La fama de Tazones entre los turistas viene desde largo tiempo. Ha sido una de las primeras localidades de Asturias en llamar la atención de los visitantes y ya hace, por lo menos, tres décadas de ello, apunta Rebollar. "Aunque soy muy mala con las fechas", reconoce. En los últimos años, con el auge del turismo en Asturias y el impacto de las redes sociales, la llegada de visitantes es un grifo que no cierra desde las vacaciones de Semana Santa al otoño, cuando decae la afluencia hasta la siguiente primavera.

Cada vez son más, con grandes grupos que llegan en autobuses con guía. Antes eran todo españoles, sobre todo familias, que encontraban en este puerto un pequeño y bello rincón para disfrutar de la costa asturiana y sus mejores recetas gastronómicas. Pero en el último lustro cada vez llegan más turistas internacionales desde cualquier punto del planeta.

Sobre estas líneas, Montse Rebollar Varas se hace un selfi delante de su vivienda, conocida popularmente como Casa El Rivero, en el puerto de Tazones (Villaviciosa), donde se inició la moda local de decorar con conchas de moluscos las macetas y paredes de las casas cercanas al  muelle. Debajo desde la izquierda, un grupo de turistas con guía delante de Casa El Rivero y una imagen de la localidad maliayesa  tomada desde la zona del puerto, muy cerca de la sede de la histórica Cofradía de Pescadores San Miguel de Tazones.  | S. ARIAS

Sebastián Duchefrou, Alma Duchefrou y Alicia Morente, turistas de Madrid, con Casa El Rivero a su espalda. / S. A.

Rebollar, que está jubilada, dice que en un mismo día escucha varios idiomas desde el interior de su casa. Hay ingleses, franceses, alemanes "y ya vienen hasta japoneses y chinos. N o sé como hay tanta gente que conoce este pueblo". La localidad se llena sobre todo en verano con cientos de visitantes al día que doblan, triplican y cuatriplican sin mucho esfuerzo al centenar de vecinos que vive todo el año en el núcleo del puerto, pues la parroquia ronda los 200 vecinos.

Pese a la masificación, Rebollar no tiene pensado irse a ninguna otra parte. Es la casa de sus abuelos paternos, Evaristo y María, donde vivieron sus padres, Rosendo y Palmira, y donde ella es simplemente "feliz" y quiere finalizar sus días. Y lo que más le gusta de vivir en Casa El Rivero, además de la parte emocional por seguir en la vivienda de sus antepasados, es que puede cocinar con vistas.

Tiene el mar delante, con la playa y el puerto de Tazones como marco del lienzo. Y desde su pequeña atalaya ve cada día la llegada de cientos y cientos de personas que acuden a la localidad atraídas por sus casas tradicionales, con la madera pintada en rojo, azul o verde, los colores de la pintura de las lanchas pesqueras, a las que se suma esta curiosa decoración con conchas que tanto llama la atención de los visitantes.

Entre los turistas, los más curiosos se atreven a preguntar el por qué de esta ornamentación marinera con los moluscos predominando en las paredes y macetas. Y aunque hay varios paneles con información, Rebollar cuenta la historia con gusto y paciencia si alguien se lo requiere. "Empezó por decorar unas macetas y así empezó todo", recuerda con la imagen de su madre Palmira muy viva en la memoria. Sin quererlo, inició una estética que se ha extendido a otras viviendas de la localidad y que sigue enganchando a los turistas, que hacen cola para tomar la imagen perfecta.

En esas estaba ayer la familia Dufrechou Morente, llegada desde Madrid. "Estuvimos aquí hace 22 años, nos gustó mucho y ahora queríamos que lo viera nuestra hija Alma, pues es un pueblo muy bonito", indica Alicia Morente con el móvil a punto de disparar un selfi familiar para el recuerdo delante de Casa El Rivero.

Claves

Dónde queda

Villaviciosa queda en la costa central asturiana. Limita con Gijón, Sariego, Cabranes y Colunga, y forma parte de la Comarca de la Sidra. La población ronda los 16.000 vecinos, que se concentran en la capital y en pueblos como Argüeru, Arroes, Oles, Quintes o Quintueles.

Cómo llegar

A Tazones se accede a través de la Autovía del Cantábrico (A-8) tomando la salida de Villaviciosa. Es necesario llegar hasta la capital maliayesa para cambiar de dirección en la glorieta de la Manzana hasta llegar al cruce de la AS-256 Venta de Las Ranas-Villaviciosa por El Gobernador hasta la siguiente intersección. En ella hay que continuar por la carretera VV-5 hasta la localidad, donde es obligatorio aparcar en los estacionamientos que hay a la entrada. El acceso es exclusivo para residentes y servicios de carga y descarga. También se puede llegar desde Gijón por la carretera N-632 hasta la confluencia con la VV-5, a la altura de la parroquia de Oles.

Qué ver

Las singulares casas tradicionales y las que cuentan con decoración de conchas son ideales para "callejear" y descubrir el día a día del puerto pesquero y sus gentes, sobre todo a media mañana, cuando llegan los barcos cargados de pescado fresco a la Cofradía San Miguel. En la playa hay vestigios de huellas de dinosaurios de la época del jurásico y desde el pueblo sale la ruta del Azabache y la que sigue los pasos de Carlos V cuando desembarcó en España. De hecho, el 29 de agosto será la recreación histórica de este importante momento que cambió el devenir del país. También tienen El Mirador de Les Rederes, que es otro de los rincones más fotografiados de Tazones.

Qué comer

Los restaurantes ofrecen todo tipo de pescados y mariscos frescos, como salmonete, rodaballo, lenguado, merluza o o pixín. Unos productos que se pueden degustar de diversas maneras. También se distinguen por sus famosos sus arroces con bogavante.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents