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El sector sidrero prevé una cosecha de manzana abundante para un año "veceru"

Los pumares asturianos presentan ya un volumen de fruto mayor de lo habitual, a la espera de que las lluvias de septiembre mejoren la campaña

Estado que presentaba ayer una pumarada de Quintana (Nava). | J. A. O.

Estado que presentaba ayer una pumarada de Quintana (Nava). | J. A. O.

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José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Villaviciosa / Nava

Las pumaradas encaran el mes de agosto en una situación que invita al optimismo. Aunque este es un ejercicio afectado de manera negativa por la vecería, el fenómeno natural por el que se alternan campañas de elevada producción con otras más pobres, todo apunta a que la cosecha de manzana de sidra de 2026 estará por encima de lo que se podría esperar para un año par. No obstante, desde el sector advierten de que todavía es algo pronto para determinar con exactitud cómo terminará la campaña dentro de un par de meses.

Los llagareros y cosecheros consultados se muestran optimistas, pero prudentes. Todavía restan varias semanas para el inicio de la recogida de las variedades más tempranas y la meteorología seguirá condicionando el resultado final. La presencia de lluvias a finales agosto y, especialmente, en septiembre serían determinantes para que el fruto gane calibre y complete correctamente su desarrollo antes de la recolección.

Fran Ordóñez, de Sidra Viuda de Angelón (Nava), considera que la cosecha se está desarrollando mejor de lo que cabría esperar para un año "veceru". El enólogo explica que, aunque no se alcanzarán las cifras propias de una campaña de elevada producción, en los pumares "hay manzana" y esa presencia de fruto, al menos en buena parte del interior asturiano, resulta superior a la habitual para un ejercicio de estas características. A su juicio, el intenso calor registrado hasta ahora puede favorecer que la cosecha de sidra tenga más graduación.

Un análisis similar es el que realiza Tino Cortina, de Sidra Cortina, en Amandi (Villaviciosa). Coincide en que la producción será reducida, como corresponde a un año "veceru", pero aprecia más carga de la esperada en los árboles. En cualquier caso, insiste en que todavía es pronto para valorar el resultado definitivo y recuerda que las cosechas con menor cantidad de fruto suelen concentrar mejores ácidos, polifenoles y otros compuestos que pueden traducirse en una materia prima de mayor calidad para la elaboración de la sidra que saldrá a la venta en 2027.

Desde la visión global que ofrece el consejo regulador de la DOP Sidra de Asturias, su gerente, Daniel Ruiz, señala que la campaña evoluciona "favorablemente" y presenta un "ligero adelanto" respecto a un año normal. No obstante, subraya que será necesario que llueva durante septiembre para que la manzana alcance un buen tamaño antes de la recogida. Eso sí, a su juicio, para tratarse de un año "veceru", la situación puede calificarse de "positiva".

En la misma línea se pronuncia José Luis Vigón, de la naveta Sidra Orizón. Reconoce que la evolución de los pumares invita al optimismo, pero recuerda que "todavía quedan alrededor de ochenta días" hasta el inicio de la recolección de muchas variedades y que, hasta entonces, la campaña continúa expuesta a "vientos, tormentas o cualquier otra incidencia meteorológica". Su conclusión resume el sentir del sector: "No se puede cantar victoria".

La vecería continúa siendo un gran condicionante para la sidra asturiana. En 2024, último ejercicio de baja producción, los llagares inscritos en la DOP recibieron 4.669.704 kilos de manzana. Un año después, esa cifra ascendió hasta 7.675.160 kilos, casi un 65% más. Ese mayor volumen permitió elaborar 5.567.056 litros y alcanzar un récord de 4,96 millones de botellas, frente a los 3.338.804 litros y 4,62 millones de botellas contabilizados en 2024.

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