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Amandi homenajea a Carlos Capellán, el cura "cercano" y con "la puerta siempre abierta" que será Hijo Adoptivo de Villaviciosa

El sacerdote comparte con más de trescientos feligreses la "alegría" de cumplir medio siglo de labor pastoral en la parroquia maliayesa

Capellán, a la izquierda, durante el homenaje.

Capellán, a la izquierda, durante el homenaje.

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José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Amandi (Villaviciosa)

"Medio siglo se dice pronto, pero son cincuenta años de entrega diaria, caminando al lado de cada uno de nosotros". Estas palabras de Ana Cándida Figaredo y Salvadora Alonso Sánchez (Salvi), directora de la Residencia Miyar Somonte, abrieron este domingo la celebración cargada de reconocimiento a Carlos Capellán Montoto, don Carlos para todos, por sus bodas de oro de labor pastoral en Amandi (Villaviciosa). A sus 88 años, el sacerdote recibió el cariño de unos feligreses que abarrotaron la iglesia de San Juan para acompañarle en una jornada que reunió a varias generaciones de vecinos. El alcalde, Alejandro Vega, anunció que promoverá su nombramiento como Hijo Adoptivo de Villaviciosa.

Por la izquierda, en primer término, Carlos Capellán, Ana Cándida Figaredo y Salvi Alonso, al inicio de la misa. | J. A. O.

Por la izquierda, en primer término, Carlos Capellán, Ana Cándida Figaredo y Salvi Alonso, al inicio de la misa. | J. A. O.

Para Capellán, el homenaje tuvo el valor de comprobar que la "alegría" que siente el sacerdote por alcanzar medio siglo de trabajo ininterrumpido en la parroquia es compartida por quienes le han acompañado durante estos años. "Esto significa algo muy importante: sentirse a gusto con la parroquia, sentirse feliz y que ellos participen de esa alegría", explicó poco antes de comenzar la celebración. Alcanzar cincuenta años continuos en una parroquia no es algo habitual y Capellán quiso poner el acento precisamente en ese vínculo construido con sus feligreses. "Que esto lo celebremos todos y que la alegría mía sea la alegría de ellos. La compartimos, la vivimos", afirmó.

La misa solemne estuvo acompañada musicalmente por el Coro Parroquial de Niños de Villaviciosa y reunió a varios sacerdotes que quisieron acompañar al homenajeado. Así, concelebraron Jesús García (arcipreste de Villaviciosa), Serrano Calvo y José Ramón García Fernández ("Monchu’l Cura"). Al acto acudió también Agustín Hevia Ballina.

Los fieles llenaron los bancos de la iglesia y varias decenas tuvieron que seguir la misa desde el exterior del templo. La jornada continuó con una multitudinaria comida a la que acudieron más de trescientas personas.

Uno de los momentos centrales del homenaje llegó con el descubrimiento de una placa conmemorativa dedicada al sacerdote por sus cincuenta años de vinculación con Amandi. La ubicación elegida añadió significado al reconocimiento, ya que quedó instalada junto a la que recuerda a Juan Cenera, su predecesor, que estuvo al frente de la parroquia entre 1928 y 1978.

"Vecino entrañable"

Las palabras pronunciadas por Ana Cándida Figaredo y Salvi Alonso al comienzo de la celebración resumieron el sentir de los feligreses sobre un cura que ha trascendido el ámbito estrictamente religioso. "Don Carlos ha sido mucho más que nuestro sacerdote. Ha sido un vecino entrañable, un guía, un apoyo en los momentos difíciles y una causa de alegría en nuestras celebraciones", señalaron, para añadir que el veterano sacerdote también ha sido "un pastor para todos". "Su puerta y su corazón siempre han estado abiertos, tanto para los fieles que llenaban los bancos de la iglesia cada domingo, como para aquellos que, por distintas circunstancias, caminaban más alejados", destacaron las promotoras del homenaje.

Una parte importante del reconocimiento estuvo dedicada a la dimensión social de su trabajo y a su estrecha vinculación con la Residencia Miyar Somonte, destacando "su lucha incansable para que el proyecto saliera adelante y sea hoy el hogar digno y acogedor que es para nuestros mayores". También hubo referencias al trabajo de Capellán con Cáritas parroquial, los catequistas, los niños y los jóvenes, ámbitos en los que desarrolló parte de su actividad durante estas décadas.

"Gracias por su generosidad sin límites, por su cercanía y por hacer de nuestras parroquias un verdadero hogar de puertas abiertas", concluyeron las impulsoras de un homenaje dirigido tanto al sacerdote que ha celebrado durante décadas los actos religiosos de la comunidad, como al hombre que ha acompañado a varias generaciones de vecinos en distintos momentos de sus vidas.

El futuro

Carlos Capellán llegó al concejo maliayés en 1976, después de haber ejercido en Avilés y de pasar ocho años trabajando con los emigrantes en Bélgica. Desde entonces, su trayectoria quedó estrechamente ligada a Amandi y a las diferentes comunidades parroquiales que ha atendido. Cinco décadas continuadas que explican la respuesta de los feligreses en un reconocimiento preparado para agradecer esa permanencia pastoral.

La jornada dejó claro que el homenaje no tiene para Capellán carácter de despedida. A sus 88 años, no pone fecha al final de su actividad. Cuando se le preguntó hasta cuándo piensa continuar en Amandi, respondió con pocas palabras y sin necesidad de mayores explicaciones: "Hasta que aguanten el cuerpo y la mente".

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