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Rodiles regresa al siglo XIX: las mujeres de La Corredoria disfrutan de los tradicionales "baños de ola" ataviadas de época

"Además de ser muy saludable, nos aporta bienestar físico y mental", afirma la presidenta del colectivo, Josefina Ardura, sobre una actividad que sorprendió a los usuarios del arenal maliayés

El grupo de bañistas en la playa de Rodiles.

El grupo de bañistas en la playa de Rodiles. / Vicente Alonso

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Villaviciosa

Llegó septiembre y la playa de Rodiles (Villaviciosa) volvió a ser escenario de una curiosa tradición. Una treintena de integrantes de la Asociación Libre de Mujeres de La Corredoria (Oviedo) recuperaron un año más los «baños de ola», costumbre vinculada en sus orígenes a las propiedades terapéuticas atribuidas al agua del mar y que este colectivo mantiene viva desde hace más de tres décadas en distintas playas asturianas.

Ataviadas con indumentaria playera del siglo XIX, las integrantes del colectivo pasearon y disfrutaron de las aguas del Cantábrico. Sus sombrillas blancas y azules, los pololos y blusones de puntilla, los pijamas de rayas azules y los clásicos gorros de baño aportaron una estampa de otra época a Rodiles y despertaron la curiosidad de quienes se encontraban en el arenal.

Los atuendos son confeccionados artesanalmente por las propias mujeres en los talleres que la asociación organiza a lo largo del año. Como les ocurre en cada una de sus salidas, fueron numerosos los usuarios del arenal que se acercaron a saludarlas, preguntarles por el motivo de su vestimenta y aprovechar la ocasión para hacerse fotografías, «selfis» y vídeos con el grupo.

Salud y mar

Los llamados baños de ola o baños de mar se popularizaron en España a mediados del siglo XIX. En aquella época comenzó a extenderse la creencia en los beneficios para la salud del contacto con el agua marina, al tiempo que las playas fueron convirtiéndose progresivamente en lugares de veraneo. Esta nueva costumbre recibió un importante impulso entre las clases acomodadas con las estancias de Isabel II en destinos costeros como San Sebastián y Santander.

Para las mujeres de esta asociación ovetense, la jornada va mucho más allá de un paseo por la playa o de darse un baño. «Es una tradición que esperamos cada año y que nos permite disfrutar juntas de una actividad de convivencia divertida en las playas de Asturias. Desde hace 34 años, además de Rodiles, en Villaviciosa, vamos a Gijón, Candás, Luanco y Salinas. Estas visitas, además de ser muy saludables, nos aportan bienestar tanto físico como mental. Nos lo pasamos súper bien», explica Josefina Ardura, presidenta del colectivo.

Otras integrantes de la asociación reconocen que una parte de la diversión está precisamente en la reacción que provocan entre los demás bañistas. «Nos gusta que la gente se sorprenda, que nos pregunte y que se interese por lo que hacemos. Disfrutamos de muchas conversaciones y momentos compartidos contando nuestras experiencias en estas playas, que son casi el broche final al programa de actividades veraniegas que hacemos», señalan.

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