Opinión

¿Euro qué?

Nos convocan a unas nuevas elecciones para el domingo 9 de este mes que acaba de empezar. ¿Elecciones otra vez? A muchos no les entra en la cabeza que haya tantos comicios electorales. Entre locales, autonómicas, generales, europeas y… “particulares” (a ver quién manda en casa o en la comunidad de vecinos), llega un momento en que piensas que ser elector ya casi se puede considerar como trabajo fijo y estable. Tal vez esto ayude a comprender la desidia, la falta de interés y a veces, la tacaña participación de los votantes que no cumple las expectativas y objetivos que habían previsto los que mandan.

También y por parte de los partidos políticos se nos ha ido metiendo en la cabeza la importancia de las fechas elegidas pues pueden proporcionar resultados bien distintos de los previstos por unos y otros. “Hay que estar al loro…” comentaban algunos diputados por los pasillos del Congreso. ¿Qué fecha sería la mejor? De esta última frase debió salir aquel viejo chiste: “El sábado 8 puede ser el mejor. Apunte por favor: Elecciones para el sábado… Señor, solo una pregunta… ¿sábado se escribe con ‘B’ o con ‘V’?... ¡Mejor póngalas para el domingo!”

La participación del censo en las últimas europeas celebradas en nuestro país (26 de mayo de 2019), no llegó al 61% como quien dice veinte puntos por debajo -por ejemplo- de la alcanzada el 28 de octubre de 1982 en aquellas generales que encumbraron a Felipe González Márquez a la presidencia. Aquel año celebramos el mundial de fútbol en España con el “Naranjito” de mascota de quien todavía conservo una figura en mi despacho regalada por la marca JVC.

En las cuatro citas con las urnas europeas que hemos tenido en España en lo que llevamos de siglo XXI creo que no hemos dado la talla con la participación. O no creíamos en Europa o no confiábamos en ella pues, en 2004, apenas llegamos al 45,14%, pero incluso fue peor en las siguientes (las Elecciones Europeas se convocan cada cinco años), ya que bajamos al 44,87%.

Llegó una nueva convocatoria en 2014 y todo seguía a peor pues votó solamente un 43,81%. Fue el año de menor participación y el tercer descenso consecutivo. Tras los atentados de Madrid en marzo de 2004 ninguno de los dos partidos mayoritarios (PP y PSOE), consiguieron en los años siguientes mejorar las cifras de participación con respecto a las europeas. Hubo que esperar hasta 2019 para que cambiase la tónica de las cifras al alcanzar el 60,73%, que incrementaba en casi 17 puntos los resultados de 2014.

Estamos en 2024 y llega un nuevo encuentro con las urnas de la CEE cuando precisamente no soplan los mejores vientos en la Comunidad del antiguamente llamado viejo continente. La guerra de Ucrania iniciada por Rusia hace más de dos años y la más reciente de Israel frente a Gaza tiñen de sangre y destrucción las palabras y papeles de los eurodiputados actuales algunos de los cuales abandonarán su escaño próximamente. Aquí en España, la cosa no está mejor. El continuo y bronco enfrentamiento al que nos tienen sometidos los líderes políticos unido al ya cansino, esperpéntico y maloliente “fango” -que sustituye al antiguo “y tú más”- ha sido utilizado por todos en los últimos días como ataque o discurso frente al adversario. Esto tiene exasperado al personal de a pie que se aferra -tratando de ser feliz- a la alegre posibilidad de conseguir la decimoquinta copa de Europa el Real Madrid mientras espera la llegada de Mbappé y soñando también con el ascenso del Lealtad de Villaviciosa, del Real Oviedo y del Sporting de Gijón por llevarlo a términos futbolísticos.

Antes de que se me olvide y a propósito de tanto “fango”, sólo un consejo para los primeros espadas de cada partido a quienes recomiendo se compren unas ‘katiuskas’ de “La Más Barata”, una tienda histórica de calzados en Villaviciosa. Lo que no se puede seguir tolerando y no hay por donde coger es la vergonzosa imagen que, día tras día, nos están ofreciendo sus “Señorías” en el hemiciclo del Congreso. Es un continuo sketch que parece sacado de la peor reunión de vecinos de la serie televisiva “Aquí no hay quien viva”. Y esto ha sucedido este jueves 30 de mayo, hasta por los pasillos del edificio de la madrileña Carrera de San Jerónimo.

No son “Señorías”. Creo que no nos representan aunque les hayamos votado. No dan la talla. No es normal que para votar la Ley de Amnistía se pronuncien con tantos gritos e improperios… Del “a la mierda” de una señora vicepresidenta como Yolanda Díaz pasamos a los insultos en singular y plural tales como “tonto”, “sudaca”, “tucumano”, “corrupto”, “cobarde”, “calaña”, “vendido”, “chapote” aparte de “traidor”, “traidora”, “traidores”, “filonazis" e incluso un “lávate la boca” al que sólo le faltó añadir “con Profiden”.

No sé si acertaré o no, pero me temo que este asunto de la amnistía va a traer cola. De momento me pregunto: ¿Qué ha ocurrido para que la señora diputada Zaida Cantera (PSOE), renuncie a su acta y deje el escaño después de votar afirmativamente a la Ley de Amnistía? ¿Algún remordimiento? La diputada (ex Comandante del Ejército de Tierra), participó en la sesión plenaria que aprobó dicha ley votando a favor de la misma igual que el resto de sus compañeros de partido y acto seguido presentó su renuncia. Debe ser como en una boda decir “Si quiero” y saliendo del brazo del esposo hacia el exterior para recibir la lluvia de pétalos y arroz SOS ir pensando “No le quiero. Lo dejo. Me divorcio…”

Como si no pasara nada y viendo a diario el comportamiento chulesco, barriobajero y tan macarra de sus señorías (vaya ejemplo están dando), me asombra que todavía se atrevan a pedirnos que vayamos a votar, pues, dicen que el futuro, la paz y la libertad depende de ellos y de Europa. ¿Euro qué? ¿Europa? Está buena Europa con sus problemas de inmigración, con los conflictos bélicos y con el auge y de la ultraderecha que hasta ahora nadie ha sabido decirme el por qué de su crecimiento en tantos países. Señores diputados, señores políticos… ¿Se lo han preguntado ustedes? A lo mejor no todo vale ni todo lo están haciendo bien como ustedes parecen creer.

Y termino ahora cuando falta muy poco para que el Borussia Dortmund y el Real Madrid comiencen su duelo por la Champions League 2024 que ojalá sea favorable para el equipo español. En este caso y tras la alegría y fiesta desatada con los dos conciertos de Taylor Swift en el Bernabéu, mi voto para el equipo merengue ya lo tiene. El del próximo día 9 de Junio me lo tengo que pensar y así lo confieso públicamente hoy a los señores Sánchez Castejón, Núñez Feijóo y cómo no, también a la presidenta de la Comisión Europea, señora Úrsula Von der Leyen.

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