Opinión

Siempre ganan todos

Voy con retraso porque lo que escribo se publica los domingos y por eso hasta hoy no tengo oportunidad de contactar con ustedes para contarles cuanto pasa por mi cabeza a lo largo de cada semana. Fue el pasado 9J, hace siete días, cuando tuvimos una nueva cita con las urnas que en esta ocasión recibieron y custodiaron las papeletas de quienes consideramos ser las personas idóneas para representarnos en el parlamento europeo. Unas elecciones dirigidas a todos los españoles con derecho a voto incluyendo hasta aquellos que no quieren serlo o no se consideran ciudadanos de este país llamado España.

Hablando de esto lo primero que me llama la atención es que precisamente muchos que se consideran independentistas son de los primeros en ir a votar. ¿En qué quedamos? ¿Son o no son españoles? Y tal y como está el patio me pregunto: ¿Acaso -hoy por hoy- es que los nacidos en Catalunya no son españoles? Esta cuestión me recuerda a los famosos pimientos verdes gallegos, pequeños y picantes que cada vez se están poniendo más de moda por la ya conocida ‘Teoría de Padrón’ que me hace repetir la pregunta: ¿Son o no son españoles quienes nacen en Catalunya? Al aplicar dicha teoría la respuesta es sencilla: pues parece que “unos sí y otros non”. Grabando rallyes llegué a escuchar que “los pilotos son como los pimientos de Padrón porque unos corren y otros non…”. En fin y bromas aparte, lo que está pasando con la política en nuestro país empieza a rozar el paroxismo que es una palabra definida por la Real Academia Española como la exaltación extrema de los afectos y pasiones. En el paroxismo se conjugan la efervescencia, la agitación, el furor y el arrebato, el acaloramiento y la irritación -vulgo, cabreo-… hasta llegar a la exasperación que es un “ya no puedo más” que diría Camilo Sesto.

Los que mandan nos están mostrando un día tras otro su bajo perfil en educación, respeto y seriedad en el Congreso, Senado y demás lo que hace que empiecen a ser casi repudiados en muchos sectores de nuestra sociedad. No soy ni quiero ser agorero pero la desilusión se ha ido apoderando de los ciudadanos de a pie, de la gente sencilla, pacífica y normal (aunque ahora

parece que está hasta mal visto ser “normal”).

Finalizado el recuento de papeletas y aunque soy de “letras”, pienso que los números no engañan y creo que volvió a ganar el Partido Popular tras conseguir 22 escaños (nueve más de los que tenía), respaldado por el 34,2% de votos. El Partido Socialista apoyado por el 30,2% perdió uno en relación al año 2019 quedándose con 20 escaños. Lo que también resultó evidente es que VOX confirmó que ya es la tercera fuerza política pasando de cuatro a seis escaños y provocando en cierta medida una operación matemática como ha sido “restar en Sumar” que ha obligado a la señora Doña Yolanda Díaz (también Vicepresidenta del Gobierno), a que se olvide como el Eibar y el Sporting, de aspirar al tan deseado ascenso a Primera División.

La formación que dirigía hasta esta semana fue superada por ese maremágnum de partidos bautizado como Ahora Repúblicas y ha sido igualado en tres escaños (y casi en votos), por el “tapado” de esta convocatoria que también se ha presentado con nombre exótico: “Se acabó la Fiesta” (SALF). De Podemos y Doña Irene Montero así como de Ciudadanos (con un candidato nuevo que me ha recordado físicamente a Koldo García), o de Junts, Ceus y otros… no puedo más que darles ánimos a tenor de los resultados que han cosechado.

Y ¿por qué siempre ganan todos? Simplemente porque es la triste realidad. Basta con escuchar a los líderes y portavoces sacando pecho y jaleando a sus masas aunque la desilusión por la derrota les embargue por dentro. No sé como lo hacen porque no les tiembla el pulso. Son capaces de vendernos cualquier pescado con ‘anisakis’ como si fuera la mejor carne de ternera asturiana con sello I.G.P. (Indicación Geográfica Protegida). Son militantes bien aleccionados pues lo tienen grabado a fuego. Ganadores y perdedores, ante simpatizantes, palmeros y medios de comunicación, siempre ganan en esas primeras comparecencias tras los escrutinios.

Reconozco aunque no les guste a algunos que siento cierta indignación al escuchar todo lo que son capaces de decir pese a sufrir todo un batacazo electoral: “¡Hoy hemos vuelto a ganar! Gracias por estar ahí…” ¿A quién quieren engañar? ¿Por qué se ha perdido la confianza en la clase política española? Y podemos seguir haciéndonos muchas más preguntas: ¿Por qué se recurre constantemente a la involución, al pasado, a la ultraderecha o al crecimiento de esa ideología hasta en ocho países de la Comunidad Europea? Como ya escribí semanas atrás, porque en opinión de muchos las cosas no se están haciendo bien por parte de los actuales dirigentes.

Y ahora hablemos del deporte rey con la sensación agridulce por la eliminación del Sporting el pasado jueves y a falta de saber cómo le irá al Real Oviedo esta tarde y el próximo domingo… El Play Off de ascenso a Primera nos da juego para mezclar elecciones y fútbol pues comparten cosas pero tratadas de diferente manera. Me explico: Tanto políticos como futbolistas quieren llegar a lo más alto. Si los primeros no alcanzan las expectativas del partido, serán relevados por otros compañeros abandonando ellos la política para atrincherarse en algún puesto directivo -muy bien retribuido- de alguna gran empresa. Sin embargo, si los futbolistas no rinden o no meten goles o no ganan siguen en su “moncloa” particular (o zona de confort), como si nada hubiera pasado. El primero que saldrá y siempre malparado será el entrenador de turno que será fulminado -aunque él no juegue- por los malos resultados. “Es más fácil despedir a uno que no a toda la plantilla”.

Don Miguel Ángel Ramírez ha sido un hombre muy honesto en Gijón. Se ha entregado en cuerpo y alma por el equipo aunque al final no haya habido recompensa. Ha sido duro y está agotado. Tras la desilusión por no conseguir el pase a la siguiente ronda consoló y se volcó con todos sus jugadores y ayudantes. Creo que se va a Catar de donde ha recibido una muy buena oferta pero dejando al equipo mucho más cerca de la gloria. ¿Qué político tras un varapalo electoral o de cualquier otro tipo se atreve a dejar de motu propio su relevante puesto? Gracias Miguel Ángel. Gracias míster y ¡mucha suerte!.

¿Y que me dicen de Don Luis Carrión? Otro gran ejemplo. Nada de repique de campanas. “No hay nada hecho todavía”… Le quieren en muchos sitios y mirando en el fondo de sus ojos tengo la sensación de que el Oviedin, la afición y toda la ciudad le han cautivado se gane o no al RCD Espanyol. Mi tocayo Luis se ha ganado con total entrega y dedicación el cariño de sus jugadores y de todo Oviedo. ¿Qué político no presume, alardea y busca a la prensa, la radio y la televisión cuando obtiene un buen resultado?

El entrenador ovetense ha seguido trabajando sin dar mayor relevancia a lo conseguido hasta ahora. Sin presumir de nada teniendo mentalizado al equipo de que “el ascenso se puede conseguir”. Ojalá sea así y ojalá nuestros políticos trabajen también en equipo y con ilusión para mejorar nuestro país. Ello justificaría mi título de hoy: “Siempre ganan todos”.