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Opinión

La fiestina del pueblu

Lo que les voy a contar comenzó hace tres semanas mientras hacía cola en la oficina de Correos de Villaviciosa. Era miércoles de ‘mercau’ y por ello había decidido esperar hasta casi las dos de la tarde para acercarme hasta dicha oficina pensando en que ya no habría tanta gente como pasó tres horas antes.

Pero me equivoqué porque -seguramente- también muchos pensaron como yo. La “cola” era larguita (y no se esfuercen en retorcer la mente buscando otro sentido a estas palabras mías), y me tocó esperar en el hall muy cerca de la puerta. Era el último y le pedí la vez a una mujer joven a la que precedía un cura -con sotana- que era el uniforme permanente que usaba siempre “Don Adolfo” Álvarez, antiguo párroco de Villaviciosa.

Casi sin darnos cuenta y esperando a que nos llegase el turno comenzamos los últimos de la fila una amena e improvisada tertulia iniciada por la mujer que, con cierto acento extranjero (y un muy correcto astur-español), se dirigió al sacerdote diciéndole que los vecinos de Priesca -donde al parecer vivía- querían recuperar la misa en “la fiestina del pueblu” y celebrarla junto a la fachada que se conserva de la antigua capilla. Creí entender que les faltaba un altar o algo así… y tuve la impresión de que al joven cura le gustó el asunto pareciéndole una idea estupenda.

Con cierto atrevimiento por mi parte y sin pedirles permiso a ninguno de los dos me metí en la conversación convencido de que el sacerdote era el nuevo párroco de Villaviciosa, don Celestino Riesgo, que había oficiado recientemente el funeral de un amigo. Pero resulta que no. Quien estaba en Correos me dijo que se llamaba Andrés y que era nacido en Argentina y párroco de Selorio… Eso sí, también añadió que estaba tan ‘calvo’ como Celestino, “Tino”, que es el nuevo párroco de la Villa.

Al final el mundo es un pañuelo y terminas siendo amigo de todos. La joven mujer se llama Eliza Southwood y es una artista plástica importante (y muy cotizada), que nació en Norwich (Inglaterra), y creció en Villaviciosa donde tiene en la actualidad su propia Galería de Arte incluyendo un taller de serigrafía artística.

El páter de Selorio, Andrés Atampiz y Eliza Southwood, de Toroyes-Priesca, estaban plenamente convencidos de lo bueno que es fomentar la unión entre los vecinos con pequeñas fiestas y encuentros y que es lo mismo que pienso yo…

Por eso, como vecino de San Martín del Mar, aprovecho para invitarles a “la fiestina del pueblu” en honor de nuestro patrón San Martin de Tours (11 de noviembre), que este año celebraremos el domingo día 16 a partir de las doce del mediodía en el entorno de nuestra iglesia con misa y procesión a las que seguirá un gran “amagüestu” y comida vecinal amenizada con gaita y tambor.

Si un soldado de la caballería romana como San Martin de Tours fue capaz de usar su espada para cortar su capa en dos y darle la mitad a un mendigo que tiritaba de frío en medio del crudo invierno… ¿Cómo no voy a ser yo capaz de invitarles a ustedes a conocer San Martin del Mar, en Villaviciosa? Les aseguro que somos un pueblo ‘afayadizu’ y que no se van a arrepentir del paseo o excursión para conocernos. Casi casi, como me ocurrió a mí hace quince años pues había pasado cientos de veces con el coche por esta parroquia maliayesa situada en pleno corazón de la Ría de Villaviciosa de Asturias, pero sin haber pensado jamás en que terminaría viviendo en ella.

Fue en abril de 2010 cuando plegué velas en Nava, la Villa de la Sidra, descubriendo uno de los rincones más bellos de nuestra tierra astur y muy cerca de ese bravío mar Cantábrico.

Todos sabemos que el amor “va y viene” pero que, por encima de todo, es caprichoso decidiendo en muchas ocasiones cual será nuestro destino. Y eso fue lo que me sucedió a mí pues, sin apenas darme cuenta y “en menos que canta un gallo”, me encontré viviendo en el único hotel rural que tiene toda la zona teniendo las espaldas bien cubiertas por un verde y frondoso bosque como es el lugar del Carbayín en cuyo alto se encuentra situado el barrio de Liñero, como si fuera un auténtico faro en tierra. San Martín del Mar es la capital de la parroquia y cuenta, además del ya citado Liñero, con Llames y otros barrios como son El Monte, La Rebollada, El Requexu (con la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles situada a orillas de la ría), y El Puntal que es otro rincón incomparable con su Puerto Deportivo, un bosque de eucaliptos y “La Playina” sin olvidar un Área Recreativa donde antiguamente se ubicaba el Palacio de la Familia Peón-Cavanilles demolido allá por los años sesenta del pasado siglo.

San Martín del Mar o Samartin, n’asturianu, cuenta asimismo con un conjunto histórico-patrimonial declarado BIC (Bien de Interés Cultural), en el B.O.E. del 16 de octubre de 2017. Está integrado por la iglesia, el cementerio parroquial y un precioso “texu” o tejo centenario.

No les miento si les digo que en estos últimos quince años todo el entorno ha sufrido un profundo cambio. El crecimiento de población en el concejo de Villaviciosa ha sido y es una realidad incuestionable. La llegada de nuevos vecinos ha propiciado la construcción de nuevas viviendas unifamiliares (nueve en el propio San Martín y cinco en la zona de El Requexu).

La belleza del paisaje y la limpieza y mejora de las comunicaciones locales en las que el trabajo de la Asociación de Vecinos con ‘sestaferias’ ha sido fundamental, invitan a los visitantes a recorrer nuestros caminos, sendas y veredas con descansos y paradas en bancos artesanales de madera que están situados estratégicamente ofreciendo unas vistas incomparables de la ría y la Sierra del Sueve.

Durante el verano y fines de semana especialmente, la presencia de senderistas y caminantes va en continuo aumento desde la apertura de la “Ruta Imperial” de Carlos V (Tazones-Villaviciosa), en la que es parada obligatoria, por la sencilla belleza de todo su entorno, la denominada “Cascada de Llames”. Y al margen de la fiesta patronal que se celebra en las inmediaciones de la iglesia y el ‘Campu la Cruz’ en pleno centro de San Martin, otro lugar mágico se encuentra en El Puntal.

En la ya mencionada área recreativa que está situada frente a la playa de Bonhome (paraíso de artistas pintores y fotógrafos), tienen lugar varias fiestas especialmente en los meses de verano. El área recreativa de El Puntal es lugar de descanso contando con mobiliario de campo y también con su propio banco tallado en madera (Ruta de los Miradores de Villaviciosa), desde el que atardeceres y las puestas de sol sobre la ría son totalmente de ensueño. Idílicos -podría decir- y lo confieso pues es una experiencia que ya he vivido personalmente.

Pero, por encima de todo, tenemos que hablar de la Ría de Villaviciosa que es el centro neurálgico de nuestra parroquia. Esta ría maravillosa (ahora, en horas bajas), la tenemos que proteger entre todos, cueste lo que cueste. La ría ha sido, es y será, quien siempre ha presidido todo. La ría es… ¡¡San Martín del Mar!!

De ella y “de cuatro vacas” vivieron nuestros antepasados gracias a la recogida de “ocle”. También del marisqueo y del mineral extraído (antracita), de las minas de Viñón (Cabranes). Un mineral que, como en el antiguo Oeste, llegaba hasta ella en balsas de madera a través del Río Llinares. La ría también fue de vital importancia para el transporte de otros productos como la Sidra El Gaitero con destino a ultramar (México y Cuba), cuyos pedidos se embarcaban en la fábrica de La Espuncia y salían en gabarra hacia el puerto de Gijón desde donde partían rumbo a las Américas.

Cuando ya no quedan vecinos mariscadores -de toda la vida- tras once años de lucha estéril frente a administraciones, políticos y “expertos” en la materia… parece ser que hay un rayo de esperanza con la tan demandada “Senda Peatonal” que llegue a unir Villaviciosa y El Puntal con un trazado lo más cercano posible al agua del estuario. Es un tema que va hacia adelante según me confirman y que se encuentra en fase de “expropiaciones” estando valorada la inversión en seis millones de euros. “Protejamos nuestra Ría” que es el corazón, el motor y la esencia de nuestro pueblo, de nuestra parroquia de San Martin del Mar. Y defendamos nuestra ría “en todas las ocasiones”, aunque la hayamos visto muchas veces totalmente abandonada por mucho que se la cite y mencione como Reserva Natural Parcial.

Finalmente, comentar que la remodelada vieja escuela del pueblo se convirtió en centro social para los casi 225 vecinos que tiene nuestra parroquia. Situada frente a la “Isla del Monasterio” acoge los actos y reuniones de los 140 socios que tiene actualmente la asociación vecinal. Dicho local también se utiliza como colegio electoral de toda la zona cuando se precisa.

Hace quince años, en este remanso de silencio y paz que es San Martin del Mar volví a escuchar por las mañanas el canto de los ‘páxaros’ y el “cri-cri” de los grillos en las noches de verano pudiendo recuperar mis recuerdos y sensaciones de niño cuando pasaba aquellos veranos -que duraban tres meses- con mis abuelos paternos en “La Casina” de la calle del Llobu, en Ceceda (Nava). Hoy les escribo esto -casualidades del destino- desde otra, desde “La Casina” en la que vivo ahora a la vera de la Ría.

Les deseo a todos una muy feliz fiesta de San Martin. “La fiestina del pueblu”.

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