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Opinión

Prensa rosácea

El otro día me pasé más de una hora leyendo el "Hola" en la consulta del dentista. No tenía móvil y dejar la mente en blanco ante la amenaza de tornos y cosas peores me llevó a meterme en el mundo del colorín a saco.

La experiencia ha sido magnifica. Me he dado cuenta de lo feliz que es la gente que sale en las revistas: curiosamente todos estaban en un buen momento y con mucha paz y serenidad en sus vidas.

Los más humildes son los millonarios que como ya tienen de todo y repetido sueltan perlas como...”Lo que más valoro en la vida son las reuniones con amigos”. Una vez que ya tiene el chateau en Francia, el loft en Manhattan y la manor house en Devonshire, es más fácil valorar lo sencillo, una copita de vino de 10.000 euros la botella, por ejemplo.

Me pregunto como es de verdad la vida de los millonarios o billonarios que nos enseñan a los demás mortales su nueva casa en L.A. con una sonrisa franca y cinco modelos distintos según las habitaciones que nos enseñan. Debe ser muy duro tenerlo ya todo y que nada te sorprenda.

Y luego están los que no son ricos pero si famosos o conocidos. Este tipo me llama la atención porque pasan página en cinco minutos. La ex mujer de Paquirrín ya aparece feliz y ha “recuperado la sonrisa” con un nuevo amor, más delgado y con más pelo que su ex, quien aparece en la pagina siguiente muy contento también.. Me asombra lo positivos y resolutivos que son.

 Y luego están las memorias de Mar Flores, y también las de la Preysler, siempre tan señora, tan prudente y tan en su sitio, de mayor me encantaría ser como ella y no perder nunca el encanto ni esa serenidad que no parece de este mundo. ¿Será de verdad?

Sin embargo el "Hola" no cita el emérito y sus memorias. Hay cosas que vale más ignorar, como que Leticia no haya contribuido a la cohesión familiar. Ay Juan Carlos, no te quitamos tus muchos méritos, pero tampoco es que tu hayas contribuido mucho con tus correrías y tus desmanes a dicha cohesión.

El caso es que cuando entré en la consulta casi no necesité anestesia de lo narcotizaba que estaba.

Ahora espero con ansiedad que llegue el jueves para ir corriendo el Kiosko de Manolo.

Ya tengo una suscripción por un año.

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