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Opinión

Balones fuera

Acusaciones, insultos, ataques y total falta de respeto desde sus púlpitos de oradores. Un auténtico ring en el que a veces y sin mostrar la más mínima educación frente a sus adversarios, demuestran que carecen de lo mínimo que deberían tener para ocupar esos cargos tan bien remunerados económicamente olvidándose de la imagen y el buen ejemplo que deberían dar a todos los ciudadanos (sean o no de su partido).

Como yo piensan muchos y podríamos cantar como si fuéramos una coral polifónica que la clase política de nuestro país tiene en estos últimos tiempos un muy mal pronóstico para la enfermedad que sufre y de la que -al menos de momento- no se contempla ningún atisbo de mejoría o recuperación. Además y por todo lo sucedido hasta ahora, todo apunta a que se trata de una enfermedad dura y degenerativa que lamentablemente parece ser de las malas y de muy difícil curación.

Los continuos y recíprocos enfrentamientos de quienes gobiernan y la oposición tienen al pueblo magullado y malherido. Casi noqueado y al borde del K.O. técnico. Con tanto intercambio de golpes “sin que nunca pase nada”, se empieza a sospechar que este aburrido y desesperante combate “está más que amañado” entre ambos contendientes a quienes parece que, un día sí y otro también, les va la marcha.

Los gritos de “tongo, tongo” no se han hecho esperar y resuenan cada vez con más fuerza al tiempo que vuelan por el recinto las primeras almohadillas. El ruido se hace cada vez más ensordecedor y son muchos los que abandonan sus asientos y se encaminan hacia los vomitorios de salida.

Los contrincantes y sus cuidadores aprovechan el momento para bajar de la lona refugiándose en sus respectivos vestuarios. Una vez duchados y vestidos se encaminarán hacia sus vehículos oficiales sin hacer ningún tipo de declaración a la prensa. Un día más -y van no sé cuántos- el combate ha vuelto a ser nulo y posiblemente pactado o acordado antes de empezar.

Quienes han asistido a la velada se sienten estafados. Indignados con lo que han visto e incluso se quejan públicamente porque intuían y presagiaban que esto era lo que iba a pasar. Feijóo contra Sánchez ó Sánchez contra Feijóo suelen ofrecer siempre el mismo final y… ¡Aquí no pasa nada! como aquella carta de ajuste o cartela en blanco y negro que utilizaba Televisión Española en los años setenta: “Por causas ajenas a nuestra voluntad se ha producido un fallo en…” rematando como siempre con un “Permanezcan atentos a la pantalla”. Y así seguimos.

Mi humilde opinión de esta semana es que deberíamos ser sinceros de una puñetera vez. España goza de democracia desde el fallecimiento del dictador hace ya la friolera de cincuenta años y a todos los votados y elegidos para desarrollar aquél noble arte llamado “Política” siempre se les llena la boca para anunciar a bombo y platillo las grandes cosas que van a hacer para que todos sigamos creyendo y confiando en ellos. Sin embargo, cuando llega una semanita como esta última, cierran sus boquitas para que no entre por ellas ni un mísero fideo. “Hoy no hay declaraciones”. Silencio total o si acaso, un simple “buenos días” a cualquier pregunta que se les formule.

Black Friday a la vista. Peticiones de cárcel para Santos Cerdán, Koldo García, José Luis Ábalos… ¿Por qué a Leire Díez la conocen por ‘La fontanera’?  El PSOE está “tocado” pero no “hundido” y parece el momento idóneo para que la derecha pase al contrataque a pesar del bajonazo sufrido por el PP con ese año infernal producido por la ‘Dana’ del 29 de octubre y haber mantenido en la presidencia de la Comunitat valenciana al escapista y versionero Carlos Mazón.

Pero no ha habido suerte para el equipo de Alberto Núñez Feijóo al saltar la noticia del caso “Mascarillas” en la Diputación de Almería y ser detenidos su presidente Javier Aureliano García y también el exvicepresidente tercero de dicho organismo Óscar Liria. A la lista se añade además un alcalde y otras cinco personas más presuntamente implicadas. En total han sido ocho los detenidos y parece ser que la cantidad podría aumentar en los próximos días.

Todo indica que las dos grandes formaciones políticas que tenemos en España han sido “pilladas” nuevamente con las manos en la “pasta” y por unos días varios políticos y adláteres parecen desaparecer de la rabiosa actualidad como hicieron el martes los aficionados al fútbol con “La Roja” en el estadio de La Cartuja de Sevilla, convencidos de que España ganaría a Turquía sellando su pase al próximo mundial.

Como ven y casi simultáneamente se ha destapado un nuevo y bastardo negocio con “otras mascarillas” que, al menos de momento, hacen olvidar a las del caso Alberto González Amador, más conocido como “el novio de Ayuso”. En este nuevo escenario a los populares no les queda más remedio que cerrar sus bocas algo que, por todo lo que tienen encima, también atañerá a los socialistas al no atreverse “a decir ni mu”.

Creo que se acabó eso de fingir y perder tiempo. Tarjeta roja para ambos contendientes. Ahora ya no se pueden echar balones fuera ante las preguntas directas, molestas y hasta sibilinas de la prensa y periodistas, antiguamente conocidos como “la canallesca”.

Entre tramas, juzgados y negocios turbios desaparecen de la primera plana de la actualidad y como por arte de magia, los casos de la mujer y del hermano del presidente Pedro Sánchez, de Víctor de Aldama -“el conseguidor”- y artífice de servicios prestados para esclarecer algunos hechos o de quien fuera Miss Asturias 2017, Claudia Montes, por citar algunos… aunque también empieza a sonar con fuerza Francisca Muñoz Cano, esposa de Santos Cerdán y más conocida por “La Paqui”, en Milagro el pueblo de Navarra donde el matrimonio tiene su residencia.

Después de todo este aluvión de escándalos por una y otra parte, muchos creímos que llegaría una cierta relajación a modo de descanso para ambos contendientes. Pero nada más lejos de la realidad. En el momento en que el Tribunal Supremo hace pública la condena de dos años de inhabilitación al Fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz por revelación de secretos, vuelven a saltar chispas entre las dos bancadas.

Ninguno de los dos contrincantes quiere perder comba ni por supuesto, parecen dispuestos a desaprovechar la ocasión. Desde los populares se pide la dimisión del presidente y la convocatoria de elecciones generales mientras que desde el gobierno se intenta encajar el golpe recibido manifestando acatar la decisión de la justicia y buscando un rápido relevo al señor García Ortiz.

Dice el refrán que “A río revuelto, ganancia de pescadores” y eso es lo que parecen hacer casi todos incluidos algunos de los socios del gobierno como es el caso de Yolanda Díaz a quien le parece totalmente injusta la inhabilitación del Fiscal general. En similares términos se expresa también la líder de Podemos, Ione Belarra.

Desde la otra orilla el PP de la madrileña calle Génova, cree que la condena también inhabilita a Pedro Sánchez para seguir en su cargo al tiempo que desde VOX le exigen anticipar las elecciones tras esta condena a García Ortiz. Por su parte Eugenio Ribón, decano del Colegio de la Abogacía de Madrid, considera que “La condena penal a todo un fiscal general en ejercicio, evidencia que la ley se aplica a todos por igual”.

La verdad es que no me atrevo a aventurar un resultado a favor ni de unos ni de otros. El partido está “al rojo vivo” que, sin connotación alguna, utilizo como simple expresión coloquial. Lo único cierto es que la pelota sigue rodando sobre este difícil césped en el que se desarrolla la política española. Quienes nos mandan y gobiernan están peleando en el campo (casi un campo de batalla), para llevarse los puntos y seguir en la Moncloa. Y los otros, sus adversarios, porque quieren y aspiran a residir antes que tarde en ella.

Pero en la historia de hoy y hasta ahora, nos falta “el pueblo”. Faltamos nosotros que somos o deberíamos ser ese pueblo al que cantaba el grupo “Vino Tinto” en el año 1976 y que con muy pocas palabras decía mucho: “Habla pueblo, habla. Tuyo es el mañana. Habla y no permitas que roben tu palabra. Habla pueblo, habla. Habla sin temor. No dejes que nadie apague tu voz…”.

Unos me dicen que estamos hartos, aburridos, hastiados y desinteresados. Que han sido los propios políticos “los que han acabado con nosotros” que, pensándolo bien, somos precisamente quienes les proporcionamos los votos. Su tremenda falta de consenso, de llegar a acuerdos o de buscar soluciones a la multitud de problemas que existen nos ha desencantado a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Es como sí sólo les quedase engañar o engatusar a los jóvenes y nuevos votantes.

¿Quién no ha escuchado esa frase de “Tenemos lo que nos merecemos”? Una frase que es aplicable a la práctica totalidad de opciones políticas e ideologías. Les juro que no quiero ser pesimista pero hace unos días llegué a escuchar una nueva versión de una frase muy asturiana: “En todos los partidos políticos cuecen fabes y en el mío a calderaes”. Miren como están los dos partidos mayoritarios, los que les siguen y hasta los que casi no cuentan… Todos en horas bajas y cada vez con menos respaldo.

Todos mantienen sus aspiraciones de llegar al poder y todos en general lidian con luchas y conflictos internos. A muchos les seduce, atrae y motiva traspasar líneas y coquetear con la corrupción creyendo que la esquivarán con facilidad. ¿Pero han visto quienes gobiernan en el planeta Tierra? Un Donald Trump americano con locuras y excentricidades, un Nicolás Maduro venezolano enalteciendo al Padre, Hijo y Espíritu Santo además de darnos clases de inglés acelerado, un Benjamin Netanyahu israelí masacrando Gaza, un Putin ruso, sordo y ciego, que no escucha las explosiones de sus bombas ni ve los drones que llevan casi cuatro años acabando con Ucrania.

Con todos esos no tenemos derecho a voto y no podemos más que compadecernos de sus locuras y errores. Y de lo que tenemos más cerca es -posiblemente- mejor no expresarlo pues ellos ya nos lo han demostrado en estos últimos tiempos.

Creo que la solución solo puede estar en nosotros los ciudadanos. Somos un pueblo que no habla, que se resigna y traga con lo que sea porque seguimos amando la paz para nuestros hijos y nietos cuando ya estamos llegando un año más a la navidad. Con todo lo que está pasando deberíamos concienciarnos en no seguir echando “balones fuera” y dejar de ser árbitros o “bultos sospechosos” como diría el gran José María García en este inacabado y eterno partido entre la izquierda y la derecha española.

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