Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Lotería para todos

El anuncio de la lotería de estas navidades es todavía más ñoño que el del Corte Inés.

La historia, que en el anuncio original dura cinco interminables minutos, se resume en que una pareja encuentra en el rastro un décimo enmarcado y deciden investigar cómo ese décimo llegó hasta allí. La chica, que es una meticonaobsesiva-compulsiva, pone a su pobre pareja en más de un apuro, porque tiene que saber sí o sí quien lo compró.

Para tan navideño fin, llama a su chico en horas de oficina, interrumpiéndolo impunemente en reuniones internacionales (o al menos se habla en inglés) y metiéndose donde nadie la llama hasta que descubre el misterio.

El misterio es que una pareja informa a sus padres que van a tener un niño y lo hacen en el reverso del décimo. El décimo gana el quinto premio. Los padres, futuros abuelos de la criatura, no cobran el décimo porque lo guardan de recuerdo.

¡Pero bueno! ¿No podéis cobrar ese décimo y hacer una fotocopia del original como recuerdo y dejaros de cursilerías? ¿Quién en su sano juicio no cobra un décimo porque el mejor regalo es tener un nieto? Eso no se solapa, se pueden hacer las dos cosas, cobrar y disfrutar del retoño (quien por otra parte puede llegar a ser un asesino en serie, un okupa o cosas peores).

No sé porque la gente se pone tan blandita en navidades, eso pasa en agosto y ni se lo piensan, se van unos días a Canarias y aquí paz y después gloria.

Desde que las muñecas de Famosa ya no se dirigen al portal porque están en concurso de acreedores y los Reyes Magos tienen menos caché por culpa del barbudo del norte inventado por Coca Cola, no sé que será de nosotros.

¡Ay, aquel calvo de la lotería que llenaba de imaginación y poesía los felices días de antaño!

Ah! Y si os toca la lotería, no cobréis el décimo y enmarcarlo, que da mucha suerte.

Y salud para todos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents