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Frases hechas y un año a estrenar

Como buenos animales sociales que somos hemos desarrollado la capacidad de llenar silencios embarazosos utilizando frases tontorronas. Los ingleses lo llaman chit chat. Me gusta la onomatopeya. Pues resulta que la semana pasada coincidí en el ascensor con un vecino creativo que en vez de utilizar los consabidos “qué frío, qué humedad, qué aire, feliz año", me dijo que siempre aparcaba mal el coche y ante semejante acto de terrorismo verbal e impertinencia suma he decidido replantear el uso de las antaño denostadas (por mí) frases hechas.

Siempre había creído que las frases huecas nos hacen menos imaginativos y más ovejunos y que acaban con las aspiraciones de nuevos palabros que están deseando salir adelante. Sin embargo, después del incidente del ascensor, he tenido que recular y buscarme otra teoría.

Utilizar frases hechas hace que todo el mundo te entienda, que la comunicación sea más rápida y sin malentendidos.

Por ejemplo, estás hablando con un asturiano y te dice “ye lo que ye”. Eso evita hacer perífrasis inútiles sobre lo inevitable de cualquier situación .

-¿Qué tal tu hijo?

- No estudia un pimiento porque está pavo y solo piensa en el fútbol y además está enganchado al móvil.

Error: Ye lo que ye, son catorce añucos.

- Mi padre está en la cuerda floja desde que cumplió los 90...

-Ya sabes que el deterioro cognitivo es imparable a partir de cierta edad .

Error: ye lo que ye, los años no perdonan.

- Fui a la compra y con 30 euros no me dio ni para el rollo de cocina.

- Los precios últimamente están sometidos a la inflación insoportable de la economía capitalista

Error: ye lo que ye, la vida está muy cara.

Y así sucesivamente.

Hablar con frases hechas nos empobrece, nos atrofia, da cringe y, lo peor, hace que nuestras conversaciones sean insustanciales e insulsas; pero qué rápida y eficaz es la comunicación. No metes la pata, todos te entienden, en plan, perfil bajo, bro.

Si los políticos hablaran con frases hechas y no se dirigieran esas largas pullitas llenas de resentimiento y faltonería, sería mucho más agradable ver las noticias y quizás respiráramos un aire fresco de entendimiento y armonía.

Feliz año lleno de claridad mental y lingüística y de entendimiento global.

Y que dejan de silbar las balas y la mala baba.

No somos nada.

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