Opinión
Torpeza y errores de la Demarcación de Costas
El Ayuntamiento de Villaviciosa, tras haber estudiado el expediente que plantea la denuncia de la Demarcación de Costas en el deslinde de La Barquerina, comprueba y demuestra, que esta parte de un error de la propia Demarcación de Costas al efectuar el deslinde en el año 2000, basado, de forma incorrecta, en el proyecto que realizaron entre los años 1991 y 1996, en el que se aplica una servidumbre de cien metros, cuando lo que corresponde por ley al ser suelo urbano, son veinte metros. Ayuntamiento, Principado y particulares, durante el período abierto a información pública, advirtieron el error y alegaron solicitando la corrección del equívoco. El Ayuntamiento lo comunica a Urbanismo, al Principado, al Registro de la Propiedad, en fin, que todos se enteraron a excepción, al parecer de la Demarcación de Costas a pesar de haber tenido una reunión con ellos para tratar el tema.
No sé a cuantos les habrán amargado las Navidades la denuncia de la Demarcación de Costas que llevó a paralizar las obras de construcción y prohibir la entrada a sus casas a sus propietarios en La Barquerina, una administración la de Costas que, por su torpeza y continuos errores en la tutela del dominio público marítimo terrestre, es causa de numerosas protestas, demandas y reclamaciones judiciales. Ni cuantas consultas, tratamientos médicos y toma de ansiolíticos habrá supuesto a los afectados. Ni cuantos perjuicios económicos, pero me imagino que no menos que los que les hubieran supuesto a los responsables de este hecho ver su piso asaltado por “okupas” profesionales.
Es de suponer que quien vigila, fisga y rebusca en la documentación es un técnico con experiencia en la gestión de la cosa, y no un torpe incompetente, por ello sorprende que antes de efectuar la denuncia, en la Demarcación de Costas, que tiempo tuvo para ello pues toma esta decisión veinticinco años después del deslinde, no comprobaran y cotejaran con la otra administración afectada, en este caso el Ayuntamiento de Villaviciosa, la veracidad y fiabilidad de los datos y referencias al respecto, máxime teniendo en cuenta que la orden ministerial que aprueba el deslinde tiene en cuenta y estima las alegaciones efectuadas en su día y dice: “Se realizan correcciones para ajustar la servidumbre de protección al límite del suelo urbano existente a la entrada en vigor de la Ley de Costas de 1988, para cumplir con la misma”.
Un error puede generar muchos errores y perjuicios a su alrededor, como lo está haciendo con la denuncia de la Demarcación de Costas, en esta ocasión con la inestimable ayuda de la Consejería de Ordenación del Territorio del Principado que, en un celo poco frecuente, paraliza inmediatamente obras y acceso a los pisos afectados.
Lo sensato es que los causantes del error, reconozcan el fallo, pidan disculpas y paguen el daño, que muy probablemente será de menor cuantía que el causado. Eso es lo deseable, pero nunca se sabe, en ocasiones, Dios no lo quiera, estos organismos se enrocan en extrañas interpretaciones capaces de llevar y tener a los afectados, años, enzarzados en inconvenientes líos burocráticos y jurídicos, acarreándoles considerables perjuicios económicos y penosos padecimientos.
Las tierras de la vega de La Barquerina, lugar designado por Alfonso X para construir la Pola de Maliayo, son tierras de aluvión fluvial, formadas por la deposición de sedimentos arrastrados durante sus crecidas, a lo largo de siglos y milenios, por el río de Amandi o Linares y los afluentes que lo conforman. El resultado es una tierra muy rica en nutrientes, tierra fértil y viciosa, la que dio nombre a nuestro pueblo y en la que, hasta el plan especial de La Barquerina aprobado en 2010, se obtenían excelentes cosechas de maíz, frutas y legumbres. No es un porréu, son tierras que no han sido formadas por la acción del mar, sino del río, que fueron acrecentando las propiedades rivereñas, de propiedad privada, con la excepción de la servidumbre de uso público debida y que, supongo, deben tener un régimen jurídico diferente al de Costas. A menos que Costas considere que desde que Dios, en el tercer día de la creación, separó las aguas del mar para que apareciera la tierra todo está sujeto a la Ley de Costas. Entonces estamos jodidos.
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