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Opinión

2026

Se apagan las luces de Navidad pero sigue la fiesta. El mundo gira a ritmo de pandereta y castañuela y el recién nacido 2026 se parece bastante al año saliente.

Como es habitual Trump llama la atención de propios y extraños por estar más frontalizado que nunca y decir todo lo que se le pasa por esa cabeza roxa en su estilo tipo Marlon Brando en El Padrino: “Algún día, y ese día puede que no llegue, acudiré a ti y tendrás que servirme”; amenaza con coger lo que no es suyo porque él no se rige por sino por su propia moral. Menos mal que Europa siempre anda lista y ya llegaron a Groenlandia dos autobuses de soldados (!).

Cambiando de tema, la reina emérita se queda sin su hermana, la tía Pecu (por peculiar) y se anuncia bajón real, mientras tanto el rey emérito sigue sin reconciliarse con nadie después de estar tres años escribiendo un libro con ese fin.

El lunes pasado fue el Blue Monday, que es el día más triste del año según seudocientíficos que dicen que las vacaciones y el buen tiempo están muy lejos y el gasto de la navidades demasiado cerca y aunque tenemos tiempo para ir de rebajas y cambiar regalos, los frentes fríos siguen apareciendo por doquier.

María Pombo llora desconsolada en sus redes porque ya no tiene panza sino bebé y echa de menos estar embarazada. En fin. Al menos no repite lo de que leer no hace más buena a la gente.

No se salva ni Julio, que ahora es más truhán que señor y tiene por delante una dura batalla.

Ay Julio, después de viejo gaitero, a ver si todo se aclara en en el Hola y podemos canturrear “Me olvidé de vivir” sin ningún remordimiento.

Asá que entre sátrapas, levantamientos, disgustos reales, monadas que exhiben sus vidas sin pudor y rebajas aburridas estamos todos azules que es es color de la tristeza post fiestas.

Si la información es poder, prefiero una sana y feliz ignorancia

¡Feliz cuesta de enero!

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