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Ángela Vallina

Ángela Vallina

Portavoz de IU en la Junta General del Principado

El heteropatriarcado, esencia de la violencia machista

Si no cambiamos el modelo, la batalla estará perdida

¿Imaginan si ETA, o grupos integristas volvieran a asesinar a alguien cada semana? ¿Cuáles serían las reacciones políticas y sociales si esa violencia se extendiera a toda la Unión Europea, diseminando un reguero de sangre en intervalos contínuos de días y años?

El planteamiento, seguramente, provocará nauseas: las muertes violentas no tienen cabida en una sociedad democrática, justa, igualitaria. Perdón, sólo en sociedades justas y democráticas, porque a la vista está que no estamos en sociedades igualitarias, cuando ese reguero de asesinatos se producen, cada día, en España y Europa: muertes violentas de mujeres a manos de sus parejas o exparejas, pero no hay ningún cataclismo catársico para decir basta e incluso hay quienes, con total impunidad, niegan la existencia de esta lacra, en un acto puro de misoginia

En 2020, 46 mujeres fueron asesinadas en España, casi una a la semana; 37 ya en 2021; desde 2003, 1.118. Europa está peor: no en todos los países hay datos y, aunque parezca increíble, los ratios españoles se consideran, frente a otros Estados de la UE, “bajos”. Violencia de muerte y también una justicia demasiadas veces ciega.

En el resto de continentes las cifras son aún peores. Y no es casualidad, porque el asesinato de mujeres por violencia machista es el reflejo de un fenómeno universal: el machismo que ampara el heteropatriarcado, en el que la violencia contra las mujeres está en su esencia. Si no cambiamos el modelo, la batalla estará perdida.

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