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Elena Fernández-Pello

En memoria de yamiled

Mabel Lozano explora y denuncia la crudeza de la prostitución con su trabajo cinematográfico

Mabel Lozano. | EFE

Pocos habrá que no se conmuevan al escuchar al hijo de Yamiled Giraldo recordando su asesinato y llorando porque, cuando comenzaron los disparos, él tuvo miedo y huyó a esconderse, y dejó a su madre sola, tendida sobre el asfalto. Yamiled murió con 33 años en su país, Colombia, había caído en manos de una red de trata, la captaron para explotarla en los burdeles españoles. Llegó en 2001, con una oferta de trabajo de lo más inocente y en cuanto aterrizó en territorio español le quitaron los papeles y la pusieron a trabajar a destajo en un club de alterne.

Yamiled consiguió escapar, denunció al dueño del club, José Lereo, y el juez no dudó de la culpabilidad del proxeneta y lo mandó a la cárcel con una condena de 18 años. Durante años Lereo se reconcomió en prisión y entretuvo el tiempo urdiendo su venganza. Allí mismo contactó con unos sicarios y encargó su ajusticiamiento.

Mientras tanto, Yamiled recomponía su vida, con su hijo, casada e instalada en un pueblo de Navarra, y sacando adelante su negocio de estética.

El 25 de abril de 2009, a las ocho de la mañana, Yamiled aparcó el coche. Salió caminando con su hijo Cristofer, que por aquel entonces tenía 13 años, y se dirigió hacia la dirección que le habían dado por teléfono, para concertar un servicio de estética para una boda. No llegó a la puerta. Era una trampa. A medio camino un sicario, al que Lereo contrató desde la cárcel por 8.000 euros, le descerrajó varios tiros. Era su venganza, desde luego, y una advertencia contundente por si alguna mujer tenía pensado seguir el ejemplo de Yamiled.

Mabel Lozano cuenta esa tristísima historia en el documental “Biografía del cadáver de una mujer”, en el que sienta al hijo de Yamiled ante la cámara, aquel niño que se asustó y salió corriendo, y le da la oportunidad de desquitarse con su testimonio.

“Biografía del cadáver de una mujer” ganó el “Goya” al mejor cortometraje documental en la última edición de los “Goya” y merece ser visto hasta el final. Antes de fundirse en negro, en pantalla aparecen los nombres de las 46 mujeres prostituidas y asesinadas en España desde el año 2000.

Lozano lleva años volcada en denunciar a través de su trabajo cinematográfico la explotación sexual, las redes de tráfico de mujeres, las condiciones infrahumanas en las que son obligadas a vivir y el régimen de silencio y miedo que se les impone. En 2015 estrenó el documental “Chicas nuevas 24 horas”, en el que recorre Argentina, Colombia, Paraguay, Perú y España siguiéndoles la pista a las redes internacionales de tráfico de mujeres y dando voz a las víctimas. En 2018 presentó “El proxeneta”, otro corto, con un traficante de mujeres como protagonista y dando un repaso al negocio de la prostitución en España desde la década de los ochenta.

Si alguien se queda con ganas de profundizar, Mabel Lozano ha publicado un par de libros, “El proxeneta” y “PornoXplotación: la explosión de la gran adicción de nuestros tiempos”, ambos en la editorial Alrevés y el último con el inspector de Policía Pablo J. Conellie.

Por toda esa valentía y por el riesgo al que se ha expuesto, porque su trabajo es incómodo y vive bajo amenaza, hace unos meses la Guardia Civil otorgó a Mabel Lozano su Medalla al Mérito y la Tertulia Feminista “Les Comadres” de Gijón la premió con su “Comadre de Oro”.

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