Una revolución a la vuelta de la esquina

La asociación "La Trókola" organiza una ruta a pie, conocida en la ciudad como la de los "pimientos rojos", por los escenarios de la revuelta de Octubre del 34

07.10.2015 | 04:15
Por la izquierda, incendio en la calle Rui-Pérez, quema de una casa de carabineros y barricada en la avenida de Pravia durante la Revolución del 34.

La Revolución de Octubre de 1934 no es un patrimonio histórico exclusivo de la Cuenca Minera ni de Oviedo. También lo es de Avilés. Los trabajadores de la extinta fábrica de ácidos, los pescadores y empleados de la Junta de Obras del puerto, entre otros, se organizaron por entonces para defender unas mejores condiciones sociales para doblegar al Gobierno de la CEDA (Confederación de Derechas Autónomas). La madrugada del 4 al 5 se produjeron los primeros altercados en Avilés. "La Alianza obrera local -unión de la UGT, CNT, y posteriormente, el PCE- se lanza a la conquista de la ciudad. Cientos de obreros armados con pistolas y latas de pimientos llenas de dinamita pelearán durante una semana contra los representantes de la República en la ciudad, concejales del centro derecha, fuerzas del orden y civiles se atrincheran en el ayuntamiento esperando refuerzos", relata en un escrito la asociación "La Trókola" para anunciar una ruta a pie por los escenarios de aquella revolución de hace 81 años. La actividad, denominada ruta de los "pimientos rojos", comenzará el próximo domingo 11 a las seis y media de la tarde en la Casa del Pueblo, antigua sede del PSOE, ubicada en la calle La Ferrería. Hace unos días, se desarrolló una iniciativa similar en Oviedo.

La Casa del Pueblo fue testigo de las primeras reuniones para organizar los comités de lucha. Desde ese punto, la ruta continuará hasta el antiguo café Colón -calle La Muralla-, donde la madrugada del 4 al 5 se comenzaron a repartir las primeras armas a los militantes más destacados de las organizaciones obreras avilesinas. "Fueron entregadas unas sesenta pistolas 'Cesar', de pequeño tamaño, de corto alcance y totalmente ineficaces contra los 'Mauser' y fusiles de carabineros y guardias civiles; pero no había otra cosa", explican los investigadores Carlos García Rubio y Pablo Martínez Corral. Tras rodear el parque del Muelle, la ruta continuará hasta el Gran Hotel, edificio ubicado en el entronque de la calle Emile Robín con Carreño Miranda. El inmueble fue ocupado en la mañana del sábado 6 por grupos de obreros. Los revolucionarios consideraban estratégica esta acción ya que así podrían controlar todos los movimientos en el entorno de la ría y en la avenida de Los Telares. Comienzan a conseguir los primeros fusiles.

La ruta de los "pimientos rojos" continuará hasta la estación de tren, la ría y las naves de Balsera. Las barricadas están a la orden del día y los obreros vuelan el barco "Agadir" para bloquear el puerto. Después de que los revolucionarios se hicieran fuertes en el entorno del paso Larrañaga, llegaron los tiroteos en Sabugo, que se corresponde con otra de las paradas de la ruta. La casa de Pedregal fue testigo de una toma de rehenes. Desde esta céntica finca de Sabugo, "La Trókola" dirigirá a los asistentes a la iglesia nueva, levantada a primeros del siglo XX. Los revolucionarios intentaron, sin suerte, incendiar el templo. La comitiva conocerá también la historia de la quema del diario El Progreso de Asturias y de varias viviendas en la plaza de abastos. Otro escenario que se recreará el domingo será la calle Cabruñana, uno de los lugares de reunión de los exaltados durante los seis días que duró este período revolucionario en Avilés, así como el Ayuntamiento, lugar en el que se atrincheraban las fuerzas leales a la República. "Los sucesos dejaron huella en la ciudad. Varias casas quedaron destrozadas por el fuego y las bombas artesanales, hubo numerosos muertos, rehenes, represión policial,...", describe Martínez Corral, que se autodefine como un "obrero de la historia".

Meses después de la revolución, el liberal José Manuel Pedregal afirmó sobre la revolución de octubre: "Esto es consecuencia de una República hecha a base de remiendos políticos. Hay que hacer la República o España acaba en una subasta pública de baratijas sangrientas." Dos años más tarde, el 18 de julio de 1936, Franco dio un golpe de Estado.

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