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La bolera central

El roscador inoxidable

El naveto Javier Pruneda alcanza los 40 años en plena forma tras cerrar la última temporada con cinco grandes títulos más para su excelso palmarés

09.01.2016 | 04:29
El jugador naveto, agachado junto a su hija Lucía, con el resto de premiados del torneo gijonés.

Si hay algún reto que pueda tener pendiente Javier Pruneda en su espectacular carrera deportiva ese es el de sumar el que sería su décimo título regional absoluto. Una meta para la cual tiene la difícil tarea de desbancar al que está llamado a tratar de superar su palmarés en el futuro, que no es otro que el joven lavianés Sergio Hevia, con el que el de Nava además de mantener una gran rivalidad comparte el dominio de la cuatreada del último lustro.

El hecho de que Hevia haya sido el verdugo de Pruneda en las dos últimas finales del Campeonato de Asturias de Primera Categoría -como se conoce actualmente el Campeonato de España-, certifica que el de Barredos y flamante fichaje de la peña gijonesa de Magdalena será el principal escollo que tanto el de Villa La Sidra-Titi como su rival Bernardo Menéndez tendrán para convertirse en los primeros jugadores de todos los tiempos en alcanzar la decena de entorchados.

No obstante, jugadores como Ramiro Paniceres, Iván Fernández, David Fernández o Iván Rivas, entre otros, tampoco lo pondrán fácil, aunque de momento todos ellos cuentan sus enfrentamientos ante el de Nava con un balance de derrotas bastante superior al de victorias cuando se encuentran en un castro con el nueve veces campeón absoluto.

Con todo, no será la única de las asignaturas pendientes que el naveto tratará de aprobar en el nuevo curso, pues también le queda la espina clavada de haberse quedado a un paso del Campeonato de Asturias por equipos, en cuya final de la División de Honor cayó derrotado junto a sus compañeros frente a Riaño en la final celebrada en La Camocha el pasado año. Un torneo colectivo que además sólo consiguió ganar hasta la fecha en una ocasión partiendo en dos la hegemonía que durante ocho años ejerció la peña Villa de Noreña.

Retos pendientes que no hacen más que humanizar a un jugador que ya ha hecho historia en el deporte autóctono y, a pesar de todo, continúa sumando títulos sin parar, ganándose que algún aficionado ya le haya dado el apodo de "El Caníbal", equiparando su figura a la del mítico ciclista Eddy Merckx, debido a las similitudes que podría haber entre las dimensiones del palmarés de ambos deportistas.

Son también estas metas motivo suficiente para que los aficionados a este juego convertido en deporte tienen para seguir acudiendo a las boleras para ver como con su estilo único e inconfundible, cuatreador tanto para la mano como para el pulgar, sigue dando sus frutos.

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