15 de noviembre de 2017
15.11.2017
Trágico atropello en la red ferroviaria del municipio

Muere un histórico montañero de Oviedo al ser arrollado por el tren en Las Segadas

José Ramón Marina Luis, que tenía 90 años, falleció cuando se disponía a cambiar de andén para volver a casa tras pasar la mañana en su huerta

15.11.2017 | 07:35
Muere un histórico montañero de Oviedo al ser arrollado por el tren en Las Segadas

Un ovetense de 90 años de edad, José Ramón Marina Luis, perdió la vida ayer tras ser arrollado por un tren de Renfe cuando se disponía a cruzar las vías por un paso habilitado para el uso peatonal junto al apeadero de Las Segadas. El hombre -un veterano del Grupo de Montañeros Vetusta y muy conocido entre los aficionados a este deporte en toda Asturias- regresaba a casa tras pasar la mañana en la huerta que cultivaba en una finca familiar, situada en la zona de Las Segadas de Arriba, y el convoy le pasó por encima cuando trataba de acceder al otro lado del andén para esperar al tren que lo iba a llevar de regreso a Oviedo. El impacto fue de tal calibre que el cuerpo del fallecido acabó tendido a unos cincuenta metros del lugar en el que se produjo el atropello. José Ramón Marina llevaba varias bolsas con berzas que había extraído de su huerta.

El accidente se produjo alrededor de la una menos veinte de la tarde. El tren que arrollo al fallecido es el que cubre el trayecto Gijón-Oviedo-Puente de los Fierros (línea C1) y había salido de la capital asturiana diez minutos antes. Según explicaron fuentes de la compañía Renfe, ese convoy no tiene parada en el apeadero de Las Segadas y por lo tanto no se detuvo al pasar por el pueblo. "Puede que el hombre pensase que el tren iba a parar, aunque también puede ser que no lo oyera venir porque era una persona mayor. A veces avisan por megafonía de que el tren que va a llegar no tiene parada, pero el paso peatonal no está controlado por semáforos ni nada de eso y sólo hay unos carteles que te advierten de que tengas precaución. Es un peligro", explica uno de los muchos vecinos de la zona que se acercaron hasta el apeadero tras conocer la noticia. Algunos llegaron a oír el golpe y corrieron alarmados hasta el lugar del suceso, pero la imagen que se encontraron dejaba claro que no se podía hacer nada para salvar a José Ramón Marina. "Lo pilló de lleno. Cuando el conductor del tren salió no paraba de repetir que había pitado un montón de veces al ver que iba a cruzar y que el hombre no se echó atrás, aunque eso ahora poco importa", afirma una mujer que vive justo enfrente de la zona en la que ocurrió todo.

La circulación en ambas direcciones estuvo cortada hasta las dos y diez de la tarde, momento en el que los agentes de la Policía Científica de la Guardia Civil terminaron con el proceso de recogida de pruebas y el juez ordenó el levantamiento del cadáver. La vía en la que se produjo el atropello no volvió a funcionar hasta una hora después. "Hace más de treinta años ya hicimos manifestaciones para exigir que se tomasen medidas para evitar este tipo de accidentes, pero nunca nos hicieron caso y luego vienen las desgracias", denuncia una vecina que tiene una tienda en las inmediaciones del apeadero.

José Ramón Marina Luis no llevaba encima el DNI en el momento que fue arrollado por el tren, pero los agentes descubrieron su identidad gracias a que portaba el carnet de la Agrupación de Montañeros Veteranos del Principado de Asturias. La noticia del fallecimiento del compañero veterano cayó ayer como una losa entre los amantes de este deporte, una disciplina en la que Marina Luis era toda una leyenda. "Ingresó en el Grupo de Montaña Vetusta en el año 1974 y aún salía al monte con mucha frecuencia. Como persona era maravilloso y tenía muchos amigos", asegura Tita González, que fue presidenta del grupo entre 1991 y 1999. José Ramón Marina Luis formó parte de su directiva.

En Las Segadas de Arriba, donde Marina tenía la huerta, no podían creérselo. "Si acabo de verlo ahora mismo", decía un vecino que tiene su casa al lado de la parcela. "Venía muy a menudo y era una persona de muy buen trato. Trabajó mucho en esta finca y aún lo seguía haciendo a pesar de ser muy mayor", explica el hombre.

El fallecido, que tenía su domicilio en la calle Gloria Fuertes, estaba casado y tenía dos hijas. El funeral por su eterno descanso tendrá lugar hoy, a las siete de la tarde, en la iglesia parroquial de San Pablo de la Argañosa. La capilla ardiente estará instalada hasta el funeral en el tanatorio de Los Arenales.

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