Disfrutar el ahora

La prisa y la agresividad son incompatibles con una vida saludable

08.11.2015 | 04:40
Disfrutar el ahora

¿Se han parado en alguna ocasión a pensar en la cantidad de horas que han ocupado para gestionar el tiempo? Porque, vamos a ver, ¿no es, acaso, frecuente, el afán que tenemos de convertir los segundos en siglos llenándolos de actividad, por eso de que el tiempo es oro y no se debe malgastar? ¿Y a dónde nos conduce esta esclavitud de la aceleración? Porque, con ese estado permanente de hiperactividad, es imposible saborear los logros obtenidos. Por si fuera poco, los expertos dicen que el estrés engorda porque nos lleva a comer más cantidad y mal, a fumar, a tomar medicamentos para conciliar el sueño y a llevar a cabo una vida más sedentaria.

Por eso, ya son muchas las personas que se han dado cuenta de lo absurdo que resulta correr de forma permanente para ganar tiempo. ¿Y saben que han decidido? Pues, sencillamente, relajarse, saborear sutilmente los placeres, dedicar tiempo a la familia, a los amigos, vivir el instante, tratando siempre de ser conscientes del presente? O sea, esforzarse en la búsqueda del camino hacia una vida más espiritual, teniendo siempre muy presente que lo lento es hermoso y provechoso.

Y es que en los últimos tiempos, y sobre todo viendo la gran crisis de valores que está impregnada en nuestra sociedad, todo lo relacionado con la espiritualidad está de moda. Ramiro Calle, uno de los precursores de la meditación oriental en España, dice que se trata de "una actitud ante la vida, un deseo de mejorar más allá de todas las creencias" ¿Y cómo se consigue? Pues parece ser que mezclando diversos dogmas para satisfacer el gusto espiritual de una manera personalizada: Budismo, meditación zen, psicología humanista, tradición sufí, animismo?., sin renunciar, por supuesto, a los propios principios religiosos, en el caso de que los hubiera. ¿Que a ustedes también les parece interesante? Pues, señoras y señores, tan solo de nosotros depende dejar a un lado las prisas y la agresividad que nos lleva a exigir acciones y respuestas inmediatas sin tiempo para la reflexión. Arturo Fernández, en septiembre de 2005 decía: "Llevo tanto ajetreo, tantos años dedicado a la profesión, de la que he conseguido todo lo que deseaba, que nunca me he parado a reflexionar qué ocurre conmigo. Quizás tenga miedo a preguntarme que pasa con mi vida; el tiempo pasa y lo vas dejando" ¡Muy fuerte! Hacerte mayor para llegar a esa conclusión.

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