13 de julio de 2016
13.07.2016
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"Soy inocente, mi madre sin mí no haría nada", se defiende el belmontino acusado de maltrato

Testigos dicen que el hijo llamaba "guarra" a la víctima, quien declara que su vástago "es maravilloso" La fiscal sube a 3 años la pena de cárcel

13.07.2016 | 01:58

"Soy inocente. Tengo 54 años y llevo cinco sin salir de casa. Mi madre sin mí no podría hacer nada". Así se defendió ayer el vecino de Belmonte de Miranda acusado de maltratar física y psicológicamente a su madre, de 85 años. La Fiscalía, sin embargo, elevó la solicitud de la condena después de escuchar a los testigos en el juicio celebrado ayer el Juzgado de lo Penal número 4 de Oviedo. Así en vez de pedir dos años de cárcel y tres de prohibición para comunicarse por cualquier medio, pidió tres años de prisión y cuatro de incomunicación. La defensa, por su parte, pidió la libre absolución porque ninguno de los testigos vio en ningún momento que se produjeran los maltratos.

La presunta víctima, sorda de ambos oídos y con problemas de movilidad tras haber sufrido un ictus en 2012, testificó ayer no sin dificultades para asegurar que su hijo "es maravilloso" y contar que estuvo cinco meses en el hospital cuidándola y que no se separa de su lado.

Sin embargo, en la vista oral fue crucial el testimonio de una pareja que residió durante casi dos años en el piso situado debajo del que ocupan la madre y su hijo y del que se marchando.

Ambos testigos coincidieron en que el hombre se dirigía a su madre gritándole y diciéndole frases como "eres una guarra", "te has cargado a mi padre", "eres una drogadicta y una alcohólica". También aseguraron que "las broncas eran continuas" y que en alguna ocasión se escuchaba como si la arrastrasen mientras ella gritaba pidiendo socorro. La pareja indicó que se habían ofrecido a ayudar, pero que el hombre les había rechazado. Y que en una ocasión le preguntaron a la mujer por los moratones que tenía en las manos, muñecas e incluso en los ojos y que ella les había dicho que se había caído.

Esta misma versión era la que le daba a las trabajadoras de ayuda a domicilio que iban a la vivienda. Una de ellas sí afirmó que sólo en una ocasión la mujer había dicho que su hijo le gritaba y la trataba mal, aunque ninguna de las dos presenció malos tratos. Tampoco nunca los vieron dos vecinos de viviendas próximas que les conocen desde hace veinte años.

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