02 de junio de 2017
02.06.2017
Curiosidades

¿Por qué enfermamos cuando nos vamos de vacaciones?

Este fenómeno es tan frecuente que ha sido bautizado como 'la enfermedad del tiempo libre'

02.07.2017 | 02:10
El estrés laboral puede ser uno de los motivos

¡Por fin! Llegaron las tan esperadas vacaciones, uno ya está imaginando todo lo que NO hará, cómo descansará, las cosas que ha dejado relegadas todo el año y ahora podrá encarar, pero de pronto... siente un dolorcito de cabeza, una molestia en la garganta y la nariz tapada. No es poco habitual que nos enfermemos cuando podemos soltar otras tensiones. Es más, el fenómeno se da con tanta frecuencia que los investigadores holandeses le han puesto un nombre: Leisure Sickness, que vendría a ser algo así como "la enfermedad del tiempo libre".

"En cierta medida, cuando la gente se relaja se pone 'disponible' para las enfermedades", opina el psicólogo Roland Raible.

Por lo general es un fenómeno que aparece mucho en personas que trabajan con gran presión. Intentan llevar todo adelante, aguantan las cargas, y para poder hacerlo "su organismo pone a disposición sus reservas", explica el especialista. La consecuencia inmediata: la persona pierde resistencia hacia factores externos y se vuelve más propenso a contraer enfermedades, que pueden ser psíquicas o físicas.

Muchas personas se matan trabajando hasta el último minuto antes de partir de vacaciones. Las hormonas del estrés se encargan de que el cuerpo se mantenga en pleno funcionamiento. Pero cuando el estrés desaparece, el organismo deja de secretar esas hormonas "y uno puede caer en un pozo", dice el especialista en enfermedades infecciosas Thomas Löscher. En la mayoría de los casos, no hay que asustarse: se dan síntomas de resfriado o gripe y luego de unos días de recuperación uno ya está bien.

Los equipos de investigación holandeses que trabajan en la universidad de Tilburg observan que el factor de riesgo está tanto en la presión laboral como en determinadas características personales del individuo. Las dos centrales suelen ser viejas conocidas para quienes trabajan bajo presión: una gran necesidad por generar alto rendimiento y una enorme dificultad de dejar de trabajar en el tiempo libre.

Cuando el estrés desaparece, las hormonas que mantienen el cuerpo sano también. Getty

Raible también sostiene que la combinación de exigencia laboral y ciertas cualidades personales son responsables de todo. Como ayudita cotidiana, sugiere obligarse a intercalar pausas a lo largo del día para evitar estar horas y horas sin respiro.

También es bueno reconocer qué tareas del trabajo son las más estresantes y, al verlas venir, respirar y lograr cierta distensión desde la conciencia para encararlas de otro modo. "Apóyese unos segundos en el respaldo, prepárese un café y deje que el trabajo espere unos momentos", recomienda el psicólogo.

Otro consejo de Raible es no depositar demasiadas expectativas en las vacaciones. Según dice, muchos suelen poner todas sus esperanzas y expectativas en ese lapso de tiempo, pero la frustración puede volverse inevitable si uno esperaba que las vacaciones compensaran todo lo que arrastró durante meses y meses del año.

Es decir, en lugar de pasar el año pensando en que cuando lleguen las vacaciones uno va a recuperar fuerzas y descansar todo lo que necesita, cambie el chip: comience a tener momentos de relax o distensión en su vida cotidiana. Haga cosas que le diviertan, que lo hagan pensar en otra cosa o, mejor aún, que lo hagan no pensar. De ese modo, se quitará presión en la semana, no estará con toda la expectativa puesta en las vacaciones y, con un poco de suerte, ¡no enfermará!

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Magazine
Enlaces recomendados: Premios Cine