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ANTONIO DEAÑO GAMALLO | Profesor y estudioso del escritor Dionisio Gamallo Fierros

"Gamallo Fierros era un hombre poco convencional y enormemente generoso"

"Dámaso Alonso se quejaba amargamente de que Dionisio no pusiera orden en su vida y no publicara en formato libro sus artículos periodísticos"

Antonio Deaño, ayer, en Ribadeo, junto al busto de Gamallo Fierros. T. C.

Esta semana, el escritor y profesor Dionisio Gamallo Fierros (Ribadeo, 1914-Madrid, 2000), nieto del pintor cudillerense Dionisio Fierros, habría cumplido los 100 años de edad. Es la razón por la que su municipio natal ha preparado unos actos conmemorativos para rendir homenaje a uno de sus vecinos más ilustres. Cuando Gamallo -que también vivió y ejerció en Asturias, tierra a la que se sentía muy apegado- falleció, en el año 2000, dejó todo su archivo en manos de su hermana María, y hoy sus hijos están empeñados en ponerle orden y estudiarlo. Antonio Deaño es uno de los más activos al ser el único de los sobrinos afincado en Ribadeo y ha publicado varios trabajos sobre el tema, junto con el catedrático de la Universidad de Zaragoza, Jesús Rubio. "Es un compromiso con Dionisio, para que no se pierda y salga a la luz todo lo que acumuló", precisa.

-¿La figura de su tío está suficientemente reconocida?

-Yo creo que sí, lo que ocurre es que Dionisio acumuló mucho y no le dio tiempo en vida a sacar fruto a todas las investigaciones que había hecho. Y nuestra labor ahora, la de toda la familia más algunos amigos y compañeros, es la de dar a conocer todo lo que él investigó y trabajó. Temo que nos pase lo que a él y no podamos terminarlo ya que es demasiado lo que tiene, pero si está ordenado y organizado alguien podrá seguir la tarea. Dionisio era muy exhaustivo y perfeccionista y eso lo llevaba a querer saberlo todo de un autor o de cualquier materia y a embarcarse en proyectos que lo superaban.

-¿Por ejemplo?

-Pues pretendía publicar la obra completa de Ramiro de Maeztu en 76 tomos, algo inabarcable para una persona sola, se necesitaría un grupo de gente trabajando. Otra desventaja que tenía es que era bastante desorganizado, no sabía donde ponía las cosas. Su casa eran dos plantas llenas de libros y de papeles y muchas veces no encontraba lo que buscaba.

-¿Está de acuerdo con la definición de su tío como polígrafo?

-Era muy polífrico escribiendo, hay pocas personas que hayan escrito tanto como él, otra cosa es que todo sirva para ser publicado. Mantenía correspondencia con muchísimas personas, sus cartas son interesantísimas, después tiene decenas de miles de folios escritos a mano para preparar conferencias y artículos. Pasaba muchas horas al día escribiendo.

-Y además era un apasionado de la investigación...

-Lo que realmente le gustaba era investigar, encontrar datos inéditos y bucear en bibliotecas y hemerotecas; le apasionaba. Era capaz de coger un taxi, porque nunca condujo, hasta cualquier lugar donde había una persona que le podía dar un dato inédito para poder tomar en consideración. Hay que tener en cuenta que en su época no existía internet, así que para conseguir cualquier dato tenía que ir y copiarlo.

-El periodista José Ramón Ariño le definió como una de las personas más curiosas y cultas de España ¿su figura está reconocida a nivel nacional?

-Desde luego por sus alumnos, sí, sin duda. El otro día aún me contaron que los que fueron sus alumnos en la Escuela de Periodismo, entre los que estaba Rosa Montero, comentan cuando se reúnen que no tuvieron otro profesor como él, se acuerdan muchísimo de Dionisio. Era un profesor que se salía un poco de la pauta y además tenía una memoria prodigiosa y unos conocimientos amplísimos.

-El presidente de la Real Academia Galega, Xesús Alonso Montero, reclamó esta semana una biografía exhaustiva de Gamallo, ya que sólo existe una escrita por Daniel Cortezón ¿Está de acuerdo?

-Pues seguramente, la de Cortezón es más una introspección, una reflexión sobre el modo de ser de Dionisio, interesentasísima en ese aspecto. Alonso Montero se refirió a esto al decir que faltaba una biografía más detallada, más cronológica. El profesor Rubio y yo tenemos en imprenta una bibliografía cronológica, es decir un índice de todos los escritos publicados por Dionisio desde los años treinta hasta los noventa. Esto igual viene a paliar en cierta medida las carencias del libro de Cortezón al que no hay que quitar mérito. Cortezón en los últimos años de su vida dejó a su mujer en Vigo y se vino a Ribadeo a investigar y escribir ese libro para rendirle un homenaje de amistad a Dionisio.

-Dionisio contaba entre sus amigos con grandes personalidades de las letras españolas, uno de ellos Dámaso Alonso , con el que compartía origen asturgalaico¿Cómo era su relacion?

-Era una relación muy íntima. Dámaso se quejaba amargamente de que Dionisio no pusiera un poco de orden en su vida y no publicara en forma de libro todo lo que tenía publicado en forma de artículos periodísticos. Su interés era que Dionisio entrara en la Real Academia, pero para eso hacía falta un bagaje de publicaciones que no tenía porque sus obras estaban desperdigadas en artículos. Dionisio tenía auténtica veneración por 'don Dámaso', pues jamás apeó el tratamiento de 'don' y le reconocía su maestría como filólogo y crítico literario.

-Estaba muy integrado en la vida literaria madrileña ¿Por qué decidió regresar a Ribadeo?

-Se sintió en la obligación moral de volver a Ribadeo y así lo explica en una carta. En 1955 le brindaron la oportunidad de dirigir y poner en marcha un instituto, que era muy necesario además. Él decía que aquella era la oportunidad de ser útil a su pueblo, siempre había dejado claro el amor que sentía por Ribadeo y ésta era la manera de demostrarlo. Pero volver a Ribadeo supuso cortar con aquella vida cultural y literaria de Madrid en la que estaba tan integrado. Cuando vuelve a Madrid en los sesenta ya no tiene los contactos y las amistades que tenía en los cuarenta. Quién ganó con su vuelta fue Ribadeo pues Dionisio fue enormemente importante para el pueblo por la actividad cultural que aquí desplegó.

-¿Qué cree que hubiera sido de él de haber permanecido en Madrid?

-Es hacer un poco de ciencia ficción, pero seguramente los proyectos que tenía se hubieran llevado adelante y seguro que hubiera escrito más libros porque allí tenía personas que lo animaban a ello.

-Todo el mundo se refiere a Gamallo como una figura que dejaba huella, ¿Cómo lo definiría usted?

-Era un hombre extravagante y poco convencional, enormemente generoso, amigo de sus amigos y muy desprendido. No fumaba, no bebía y todo lo que ganaba se le iba en comprar libros con la certeza además de que iban a ser para la biblioteca de Ribadeo el día de mañana. Tuvo ofertas para vender su biblioteca completa y le daban mucho dinero por ello, pero se negó y en ese aspecto pudo haber vivido bien en sus últimos años.

-Además de a la biblioteca de Ribadeo, también hizo donaciones a los centros del lado asturiano de la ría lo que pone de manifiesto su amor por Asturias...

-Él se sentía ribereño, muy de la ría. Siempre le molestaron los enfrentamientos ridículos entre uno y otro lado de la ría. Mantuvo siempre buenas relaciones con todos los pueblos ribereños. Gamallo siempre se sintió asturgalaico.

-Los premios no le gustaban en exceso, de hecho se negó en vida a que pusieran su nombre a una calle ¿Hoy estaría orgulloso con este reconocimiento?

-Él tenía un lema que decía 'que nadie ordene mi desorden', pero no nos quedó más remedio que ponerlo y quebrantar su máxima. Dionisio durante su vida escribió muchísimo sobre centenarios de personas ilustres, así que qué menos que recordar el suyo.

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