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Pocas pérdidas y muchos sustos en las empresas

En El Franco, la gasolinera de Valdepares se vio obligada a cerrar y el polígono de Novales estuvo acorralado por las llamas

Un caballo en un monte quemado, cerca del polígono de Novales.

Un caballo en un monte quemado, cerca del polígono de Novales. A. M. SERRANO

Juan Rego es de Barreiros (Lugo), pero viaja todos los días hasta la gasolinera franquina de Valdepares para cumplir con su turno de trabajo. Anteayer, este recorrido se alargó más de lo necesario. A las seis de la tarde, algo iba mal y se quedó con sus compañeros. El horizonte no ofrecía las estampas habituales. "Era todo blanco y naranja", recuerda. Se acercaban las llamas y con ellas, los riesgos de explosión. A las seis y media de la tarde del sábado, esta gasolinera ubicada en la carretera nacional 634 se veía obligada a echar el cierre. La proximidad de un fuego que no estaba bajo control "nos hizo pensar en lo peor". No hubo tragedias personales, pero sí pérdidas económicas. "Aquí hay mucho tráfico, si paras un sábado que además es víspera de elecciones generales, te puedes hacer una idea de lo que dejas de ingresar... bastante". Ayer por la mañana, el humo todavía era visible desde esta gasolinera que trataba de recuperar la normalidad. Ni que decir tiene que los vecinos de Valdepares y alrededores, horas después de la catástrofe, estaban ya acostumbrados a esta cortina blanca. Olía a humo y se respiraba humo.

Santiago López, que también es teniente de alcalde en el Ayuntamiento de El Franco, fue otro de los empresarios que vieron peligrar su hacienda. Las llamas estuvieron cerca de su almacén de muebles, pero finalmente no pasaron la línea de seguridad. "Te asustas, pero tengo que decir que no fuimos los peor parados", dice en alusión a otra empresa vecina. En la cercana nave de Muebles Torre las cosas cambian. El fuego llegó hasta el parking y calcinó una fajo de madera. No hubo que lamentar daños personales y los materiales, son escasos. "Lo peor fue el susto", dice una empleada de Muebles Santi. "Ver el fuego tan cerca, esas llamas tan grandes y naranjas, asusta bastante", añade.

Tampoco sufrió daños el polígono de Novales (El Franco), ubicado entre montes, por la rápida actuación de los bomberos. Los efectivos intentaron controlar las llamas a contrarreloj para evitar que entraran en contacto con un depósito más de 15.000 litros de gasóleo de Excavaciones Méndez. El incendio sí llegó hasta la carretera nacional y calcinó el monte que linda con la vía y una propiedad privada cercana al polígono industrial y dedicada a pasto. Todo se veía negro.

Ayer por la mañana, en un terreno cercano a estas naves empresariales un caballo desorientado huía de las brasas. No se sabe qué número de animales salvajes pudieron huir, desorientarse o morir. Se recogieron perros y gatos, que en algunos casos acompañaron a sus vecinos desalojados o expectantes en la calle, pero los franquinos constataron la muerte de gallinas y cinco vacas. Las últimas, por inhalación de humo. De los salvajes, incluidos caballos con propietario que suelen pastar todo el día en el campo, no hay una estimación.

La asociación de Animales con Derechos y Libertad (Anadel) hizo un llamamiento a través de las redes sociales para soltar a los animales atados o en estabulaciones cercanas a fuegos y brasas y evitarles una muerte segura.

El presidente de la Coordinadora para el Estudio de las Especies Marinas (Cepesma), Luis Laria, que visitó la zona el sábado por la noche con varios voluntarios, indicó que la muerte de animales salvajes "no se puede contabilizar en una zona tan extensa". "Si se computan los invertebrados y las aves, han muerto miles", dijo.

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