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Un examen que deberá repetirse

El Supremo tumba una oposición de médicos por filtrar preguntas

La decisión judicial deja sin plaza a 23 facultativos de medicina interna, entre ellos el "número dos" del área sanitaria de Gijón

Placa de una de las dos consultas que compartían Inés Fernández (vocal del tribunal) y Ricardo Alonso Cuervo (opositor que obtuvo plaza).

Placa de una de las dos consultas que compartían Inés Fernández (vocal del tribunal) y Ricardo Alonso Cuervo (opositor que obtuvo plaza). JUAN PLAZA

El Tribunal Supremo acaba de anular un concurso-oposición celebrado en 2011 en el que 23 especialistas asturianos de medicina interna habían obtenido plaza fija en diversos hospitales del Servicio de Salud del Principado (Sespa). El Alto Tribunal sostiene que se produjo una filtración de preguntas por parte del presidente del tribunal calificador a algunos de los opositores. La sentencia tumba una resolución anterior del Tribunal Superior de Justicia de Asturias. Y lo hace dando por bueno el primer examen del proceso selectivo, pero declarando la nulidad del segundo (el afectado por la filtración) y de los pasos posteriores. Asimismo, ordena la designación de un nuevo tribunal que asegure "el marco de imparcialidad que es inherente al principio constitucional de igualdad".

Fechada el pasado 23 de febrero, la sentencia ha sido dictada por la sección séptima de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo. La resolución pone fin a un largo culebrón que había comenzado poco después de las pruebas. Fue el 13 de junio de 2011 cuando diez de los médicos que participaron en el concurso-oposición denunciaron ante el Instituto Adolfo Posada (organizador del proceso de selección) que entre determinados miembros del tribunal y algunos opositores se había producido un trasvase ilegal de información e incluso existían negocios en común.

El Adolfo Posada rechazó la impugnación y el asunto llegó a la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, que dio por buenas ambas acusaciones, pero negó que tuvieran entidad suficiente para invalidar la oposición. Sólo dos de los diez denunciantes iniciales quisieron llevar el asunto hasta el último escalón, donde finalmente han recibido la razón. Se trata de Jaime Costales Escudero y Manuel Costas Sueiras, ambos médicos interinos -suspendieron la oposición-, el primero en el hospital de Jarrio (Coaña) y el segundo en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

El Supremo establece en su sentencia que la filtración de dos casos prácticos implicó una "desviación de poder". En virtud de la misma, el presidente del tribunal calificador, Victoriano Cárcaba -actual responsable del área de medicina interna del HUCA-, colocó a algunos de los opositores "en una posición de ventaja en relación con los demás aspirantes". Entre estos figuran -según los denunciantes- varios facultativos que antaño habían sido compañeros del doctor Cárcaba en el Hospital Valle del Nalón, donde fue jefe de servicio hasta 2010. Uno de ellos sería Álvaro González Franco, quien tras obtener plaza en el HUCA fue subdirector de los servicios médicos del complejo sanitario ovetense y recientemente ha sido nombrado director de asistencia sanitaria -número dos- del área de Gijón.

La resolución del Supremo indica que "la comunicación por parte del presidente del tribunal a varios aspirantes de unos casos prácticos que finalmente fueron propuestos en el segundo ejercicio de la fase de oposición es obvio que colocó a éstos en una situación de mayor facilidad y ventaja para la superación del proceso selectivo".

Los jueces asturianos no habían dado suficiente importancia a esta filtración mediante correo electrónico, alegando que se había producido en 2009 (dos años antes de la oposición, que no obstante ya había sido convocada en 2008, y antes de que se supiera que su remitente presidiría el tribunal) y que cada miembro del órgano calificador había aportado dos supuestos prácticos "para ser sorteados el mismo día del examen". Los denunciantes basaron sus impugnaciones iniciales en el denominado principio de "perfección imposible", aplicable a aquellas respuestas tan perfectas por su elevado grado de literalidad que se concluye que el opositor ya conocía de antemano la pregunta.

El Supremo alude, aunque de forma poco precisa, a otra de las denuncias de los promotores del caso: que una de las vocales del tribunal calificador (Inés Fernández Gutiérrez, jefa de medicina interna del Hospital de Jove ) compartiera consulta privada en Oviedo y en Gijón con Ricardo Alonso Cuervo, del HUCA, uno de los opositores que obtuvo plaza.

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