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ENRIQUE CASO PELAÉZ | Nuevo director de la Fundación para la Investigación Biosanitaria en Asturias (Finba)

"Es clave que los médicos jóvenes lideren la investigación basándose en las necesidades del paciente"

"Traeremos investigadores de fuera en el momento en el que tengamos dinero: mis esfuerzos están centrados en captar fondos"

Enrique Caso Peláez, en la sede de la Finba, anexa al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

Enrique Caso Peláez, en la sede de la Finba, anexa al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). JULIÁN RUS

Enrique Caso Peláez (Ciudad de México, 1958) es el nuevo responsable de impulsar en Asturias la investigación biosanitaria, aquélla que está llamada a tener una rápida aplicación en beneficio de los enfermos. Hace poco más de dos meses fue elegido -entre más de medio centenar de candidatos- director de la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria en Asturias (Finba). Este cargo supone, asimismo, poner en marcha el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA), entidad con la que el Gobierno regional quiere subir a la región al vagón de primera de este sector.

Médico, investigador y gestor de proyectos, Enrique Caso estudió Medicina en Oviedo (promoción de 1983) y es doctor en Ciencias por la Universidad de Londres. Hizo su formación de postgrado en Endocrinología en la Universidad Complutense. Tiene un completo currículum académico y profesional desarrollado en España y Reino Unido. Su última responsabilidad antes de venir -en rigor, de volver- a Asturias fue la coordinación de ensayos clínicos de la Agencia Sanitaria Costa del Sol, organización pública que depende de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía. En la entrevista que sigue, explica sus objetivos con una nitidez y una audacia más que notables.

- Usted tenía una posición profesional estable y viene a un proyecto aventurado.

-Nací en México, pero crecí en Arroes (Villaviciosa). Me fui de Asturias hace 33 años. Llevaba tiempo viendo el modo de venir. Siempre busco lo que quiero hacer. Soy una persona que va al reto, porque formo parte de la gestión de la investigación. Gestionar la I+D+i es un reto. Y este reto concreto me llama la atención: crear un instituto, unificar grupos, integrar ideas... Es un reto porque supone volver al lugar al que he crecido, donde estudié Medicina entre 1976 y 1983, y donde me encuentro con la posibilidad de colaborar con los que son mis compañeros y mi gente.

- Su perfil profesional puede parecer atípico.

-Como médico especialista, elegí la línea de la investigación. Una vez que estás en el mundo de la investigación, te das cuenta de que si no consigues fondos ni sabes gestionar poco puedes hacer. Y entonces me metí en el mundo de la gestión del I+D+i. Combino los perfiles de médico, investigador y gestor. En los últimos tiempos hay más formación en mí como gestor que como médico especialista al uso.

- ¿Un ejemplo que aclare esta evolución?

-Uno reciente. Yo no estoy al día en lo último del tratamiento de la insuficiencia cardiaca, pero mi último trabajo de innovación fue con unas empresas andaluzas para un programa de telemedicina de insuficiencia cardiaca congestiva estable. Es una herramienta para que los pacientes que están en su domicilio puedan tener comunicación con su hospital.

- ¿Es difícil que las empresas se involucren en la investigación biosanitaria?

-Es muy importante que las empresas vean la importancia de la I+D+i sanitaria. Lo más importante que tiene la I+D+i es esta posibilidad de transversalidad para vincular tecnológicos, clínicos y de gestión. No todas llegan a verla. Me inquieta mucho, ya digo, la comunicación con el paciente. Es fundamental.

- ¿Y qué puede aportar en ese campo la I+D+i?

-Hay herramientas de comunicación y redes sociales que utiliza muchísima gente. Y nuestros pacientes, cuando reciben el alta, reciben un informe, que es la herramienta de comunicación que se les da para que la trasladen a otro médico y a la familia. Bueno, pues a veces ese informe es duro de leer, duro de entender. Al ciudadano de pie le cuesta, a veces le cuesta incluso al médico de cabecera. Tenemos herramientas de comunicación más fáciles para el paciente. Cada uno de nosotros tenemos nuestra oficina on line del banco. Hay seguridad suficiente hoy día.

- ¿Se imagina que en un futuro próximo el paciente crónico participe de un grupo de Whatsapp con el especialista que le lleva?

-No es el futuro, ya está aquí. En el último hospital en el que trabajé promovimos una app para pacientes de VIH donde hay información de todo tipo, interactividad... Se está haciendo. La ventana de atención al paciente de un hospital no puede ser un número de teléfono. Ante un efecto adverso de un medicamento, hace falta una decisión rápida: "deja de tomarlo", "puedes seguir", "baja la dosis", "habla con tu especialista"... En una cuestión importante no puede alargarse la cadena de comunicación. Y la Comisión Europea está exigiendo esto. Y eso es I+D+i.

- ¿Usted observa una gran cercanía entre el papel de la Finba y el enfermo de a pie?

-Claro. La Finba tiene la capacidad de contactar con el sector empresarial. Ningún elemento de la cadena de producción de la ciencia va a ser realidad si no tiene una salida empresarial. No hay otra forma de que la innovación se incorpore a la sociedad. O se vende como un producto o no llegará nunca. Puede ser una empresa privada, una empresa pública, una spin-off generada por nosotros... La Finba acaba de registrar una cotitularidad de una patente con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Lo decisivo no es el registro de la patente, sino en que ahora haya empresas interesadas en este producto. Y, lógicamente, que esas investigaciones se traduzcan en una mejora en la asistencia.

- ¿Tres objetivos prioritarios de la Finba?

-El primero, acreditar el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) ante el Instituto de Salud Carlos III. Me reuniré este próximo miércoles con ellos, y así vamos a empezar el proceso de acreditarnos. En todo el país hay más de treinta institutos. Todas las comunidades autónomas importantes tienen al menos uno. Mi objetivo sería tenerlo cerrado el 31 de diciembre de 2018.

- Hay quien dice que los trámites llevan dos años...

-Vamos a intentar acelerar el proceso. Vamos a ponernos las pilas.

- ¿Qué supone la acreditación?

-Subir a la liga principal, a primera. Ahora estamos en segunda. El ISPA está creado, y como instituto podemos coger fuerza y valor en Europa, incluso sin la acreditación del Carlos III.

- ¿Subir a primera para...?

-Para competir por una bolsa de dinero en función de proyectos cooperativos. El instituto promueve la cooperación con otros, hacer sinergias, para que la investigación gane... Luchas por dinero no contra otro, sino con otro. Supone unificar esfuerzos para ir a por ese dinero. Esta cultura es muy importante porque es la que exige Europa, y para España es una asignatura pendiente.

- Pendiente desde siempre...

-Tenemos que ir a Europa para recuperar al menos lo que ponemos. Y, si encima conseguimos más, estaremos en la situación de los alemanes o los ingleses, que consiguen lo que ellos ponen más lo que nosotros no conseguimos recuperar. Estamos, entre comillas, seudofinanciando a los alemanes y a los ingleses. Ahora tenemos 27 grupos consolidados, más los emergentes, y habrá una lista en función de su productividad. Todo se va a medir, y en función de su nivel de productividad recibirán más. No vamos a dar mucho a quien no genera mucho.

- ¿Segundo objetivo?

-Que la gente entienda que la Finba es una fundación y el ISPA un ente que no tiene capacidad jurídica; se la da la Finba, que es la estructura gestora. Pero la Finba, como fundación de I+D+i sanitaria, no sólo dará soporte de gestión al instituto, sino también a todos aquellos centros que lo necesiten, aunque no tenga instituto: Hospital de Cabueñes, Valle del Nalón, centros de salud... Centros que tienen que hacer actividad de I+D y necesitan recursos. Para la Finba es importante captar donaciones.

- Eso no parece fácil.

-La cultura de la donación en este país no está muy desarrollada; en otros países, sí. Y no tener esa cultura, y pensar que cuando se hace una donación hay detrás otros objetivos, es no saber lo que es una donación, lo que es el "sin ánimo de lucro" de verdad y no conocer realmente lo que es la I+D, que supone investigadores trabajando horas fuera de su horario de trabajo por el mero hecho de saber para poder ayudar.

- ¿Tercer objetivo?

-Que los médicos jóvenes empiecen a liderar las preguntas de investigación, basándose en las necesidades diarias del paciente.

- ¿En qué línea?

-Hay grandes institutos, grandes centros de investigación, liderados por gente con unos currículums impresionantes, pero que quizá no hacen la mejor pregunta asistencial, sino la pregunta biológica, importante, no lo pongo en duda. Pero la sociedad necesita soluciones en un momento, como éste, en el que las herramientas y la tecnología facilitan la consecución de efectos y mejorías rápidos. Si nuestros jóvenes no son capaces de incorporar las necesidades de la asistencia para hacer preguntas de la investigación tenemos un problema.

- Ponga un ejemplo.

Las terapias avanzadas, la medicina personalizada, el genoma humano... Todas estas tecnologías han crecido fuera del marco de formación de un médico residente. Y el médico residente es aquel que en cuatro o cinco años será médico adjunto y tendrá responsabilidad asistencial. La formación de los médicos es muy potente, pero en las facultades no se da formación en nuevas tecnologías: bioinformática, telemedicina, bioingeniería, terapias avanzadas...

- ¿Otra asignatura pendiente?

-Nuestros residentes tienen que conocerlas, porque en cuanto sean adjuntos van a tenerlas ahí. Aquí, en la Finba, tenemos una sala blanca para trabajar con células madre y terapias avanzadas, y queremos dar un servicio a nuestros médicos, los del HUCA y de los restantes hospitales.

- El ISPA se compone actualmente de 6 grupos fundacionales y otros 21 que acaban de incorporarse, todos ellos asturianos. ¿Cuándo llegarán las anunciadas convocatorias para científicos de fuera de Asturias?

-En el momento en el que tengamos dinero para traer al primer grupo. Todos mis esfuerzos están centrados en captar fondos para que esto ocurra. ¿Qué pasa? Que nos cuesta dinero. Hay que darles no sólo instalaciones y equipos, sino también sostenibilidad. Un talento no viene para unos pocos años, no sirven los proyectos cortoplacistas. Para venir, un talento tiene que ver garantías de continuidad. Vienen de países en los que cada año les dicen: "Tienes que estar a este nivel, y si estás a este nivel no tienes que preocuparte de nada". Tenemos que cambiar la forma de gestionar.

- ¿Cómo?

-La Finba tiene que generar presupuestos plurianuales. Y debe captar fondos, no necesariamente públicos. No podemos depender exclusivamente del Estado.

- ¿Cuándo puede ser viable?

-Asturias es una región atractiva, y su tamaño también lo es. Si sabemos organizarnos podemos ser atractivos para grupos con talento pero jóvenes, y eso nos más futuro. Uno de los problemas de los grupos que tenemos aquí es la edad de jubilación del grupo, que se nos está yendo porque el jefe del grupo de jubila. En España no hay una cultura del "segundo de a bordo". Si tu grupo cae porque tú eres un jefe de grupo que se jubila es, con todos mis respetos, porque has gestionado mal tu grupo, porque no estás dando continuidad a la línea de investigación.

- El dinero que pusieron las empresas que forman parte de la Finba fue muy cacareado desde el Gobierno regional.

-Ese dinero no es suficiente. La I+D+i no es barata, y no solamente en el material, sino en el recurso humano. Es un personal cualificado, y nuestra responsabilidad como gestores es darles el nivel que se merecen. Nosotros exigimos meritocracia: nadie debe hacer investigación si no le gusta, porque esto es vocacional y requiere muchas horas, y si no tiene un cierto nivel de cualificación. Una persona de FP puede servirme perfectamente, pero no puede cubrir el desarrollo de bioinformática que exige la medicina personalizada; y lo que no puedes hacer es contratar a un doctor en bioinformática como si fuera de FP.

- ¿Le encorseta tener grupos de investigación de toda la vida a los que es muy difícil decir que no tienen nivel?

-No me preocupa. Algunos han quedado fuera, nominados como grupos asociados. Es una manera de reconocer su existencia, pero no su capacidad para subirse al tren del instituto. Ahora, con la acreditación, el ISPA tiene que pasar por una evaluación, y no podemos ofrecer mediocridad en ningún nivel. Me gusta la meritocracia porque he dedicado mi vida a conseguir méritos para salir adelante, para conseguir fondos para mí y para mi gente. Y el grupo que no pase la evaluación se caerá.

- Se exigirán resultados, no amistad o colegueo.

-Hay una diferencia con lo que es la Universidad, donde el objetivo es generar conocimiento. En la Universidad no hay líneas muertas. El conocimiento es conocimiento. Pero aquí es necesario que tu grupo se mantenga en la línea que interesa, porque tenemos que dar respuesta a la sociedad. Nuestra finalidad es hallar soluciones. La industria farmacéutica no tiene ningún interés en curar, tiene interés en cronificar. Mi interés personal es curar, resolver el problema. Para un instituto como el nuestro, dentro de la I+D+i se destaca más la importancia de la i minúscula.

- ¿Cómo ve la situación de los becarios de la Universidad de Oviedo?

-Empecé siendo becario, sé lo que es y siempre me propuse modificar las condiciones de los becarios en la medida de mis posibilidades, dar a cada trabajador joven el título que se merece. Hablo mucho con los jóvenes para que sean muy transversales, muy competitivos, capaces de trabajar en varios campos en los que sus conocimientos son útiles.

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