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La historia de la osa KJ2

La convivencia entre osos y humanos es un camino todavía por completar y mucho depende de nuestro comportamiento

Hembra de oso pardo de la cordillera Cantábrica.

KJ2 era una osa de 15 años de edad y unos 130 kilos de peso, nacida en las montañas del Trentino (una región italianaen las Alpes Orientales) e hija de dos osos conocidos como Kirka y Joze, resultado directo del proyecto de reintroducción de osos pardos LIFE Ursus. KJ2, junto a su hermana KJ1, fue una de las dos primeras crías nacidas en Trentino y, hasta el año 2015, había sido madre ya cinco veces. El pasado 22 de Julio, la osa KJ2 hirió a un hombre que estaba paseando al anochecer por un sendero de montaña en compañía de su perro. Al parecer, a la vista de la osa, el hombre se le habría tirado encima golpeándola con un bastón, al mismo tiempo que su perro ladraba. Como resultado de este incidente, y ya avanzada la tarde del reciente 12 de agosto, la osa KJ2 fue abatida por los Guardas Forestales de la Provincia Autónoma de Trento, después de que los análisis genéticos de los pelos encontrados en el lugar del incidente confirmaran que era KJ2 la responsable del ataque que se había producido veinte días antes. Queda confirmada la presencia de dos crías junto a la osa en el momento del encontronazo entre el paisano y la osa, a la que efectivamente este año le tocaba reproducirse después de haberlo hecho en 2015 cuando, el 10 de junio de aquel año, se produjo el primer ataque defensivo de KJ2. También en aquella ocasiónla osa fue sorprendida, junto a sus tres crías, por un hombre quepoco después de las cinco de la tarde había salido a correr en compañía de su perro.

En el caso de estos encuentros y sucesivos ataques por parte de una osa con crías resulta difícil buscar un 'culpable'. Más bien habría que hablar de 'responsabilidades'. Los dos hombres que fueron atacados por KJ2 no son responsables de haberse cruzadocon una osa con crías, ya que estaban disfrutando de una carrera y un paseo en el bosque en un lugar en el que estas actividades están permitidas. Pero una reacción diferente habría podido evitar el ataque. En efecto, el incidente se produjo esencialmente por las reacciones violentas e irracionales por parte de los dos hombres, dictadas por el miedo después de encontrarse de forma inesperada con un oso a una distancia de pocos metros. Pero tampoco KJ2 es responsable de comportarse como lo hace una osa con crías, es decir, defender a sus oseznos frente a la que ella consideró una amenaza.

Una de las preguntas más frecuentes que la muerte de la osa KJ2 ha generado en Italia es si su muerte se podría haber evitado. Por una parte no, porque el protocolo de gestión del proyecto de reintroducción es claro: independientemente de la dinámica del incidente hay que dar prioridad a la seguridad de las personas. La posición de una Administración pública frente a una osa que ya ha atacado dos veces es terriblemente complicada, y el haber tomado una decisión diferente podría habertenido consecuencias muy graves en la ya difícil relación que mantienen los habitantes de las montañas del Trentino con los osos reintroducidos. Como consecuencia, la misma osa que en 2015 había herido de gravedad a un 'runner', y que repite dos años después, no habría podido ser dejada en libertad, corriendo así el riesgo de un tercer ataque. Evidentemente, la osa habría podido ser capturada y trasladada lejos de allí, pero no fue esta la decisión que la Administración local decidió tomar al respeto. Por otra parte sí, su sacrificio podría haberse evitado, ya que podrían haberse evitado los incidentes que se produjeron si el comportamiento de las personas involucradas en los incidentes hubiera sido diferente. La presencia de un perro manifestando agresividad frente a una osa con crías y una reacción demasiado nerviosa por parte de una persona son interpretados como señales de peligro inminente por una osa, para la que su prioridad es defender a sus crías.

Hoy en día, en muchas áreas de Europa, el nivel de conocimiento de las normas básicas a seguir frente al encuentro con un oso sigue siendo muy bajo, lo que aumenta considerablemente la posibilidad de transformar un encontronazo con el plantígrado en un incidente cuyas consecuencias pueden llegar a ser graves. Una de las enseñanzas más significativas que debemos aprender del caso de la osa italiana es la importancia de una formación sobre las normas a respetar si se frecuentan áreas oseras, para poder disfrutar de la presencia de los osos sin que esto termine siendo un problema causado por nuestra forma errónea de actuar. Por ejemplo, hay que saber evaluar si es realmente necesario llevarse un perro si se da un paseo en una zona osera, y de todas formas nunca ir con el perro suelto. También es muy importante, para evitar sorprender a un oso y complicar considerablemente su posibilidad de fuga, ir en grupo, ya que los grupos suelen ser más ruidosos que los excursionistas solos. Un oso percatado de nuestra presencia es un oso que se alejará rápidamente antes de que podamos acercarnos a él. Además, y no obstante lasrestricciones vigentes en la cordillera Cantábrica de acceder a las áreas frecuentadas por las osas con crías, cada año hay personas que se acercan de forma imprudente a hembras con crías. Con esos actos, no sólo nos estamos arriesgando a ser heridos de gravedad, sino que además estamos poniendo en peligro el destino de una hembra y de sus crías, considerando la cascada de eventos sociales que un ataque de oso puede conllevar.

El área donde viven los osos de la población a la que pertenecía KJ2 el flujo turístico es muy elevado. De hecho, en una provincia relativamente pequeña como la de Trento (6.200 km²), la red de sendas turísticas que penetran en las montañas está muy desarrollada: unos seis mil kilómetros lineales, y hay muy pocas restricciones a nivel de acceso del público. Esto explica en gran parte el hecho de que, en una población de osos de sólo unos sesenta ejemplares estimados (aproximadamente cinco veces menos que el número de osos estimado para la cordillera Cantábrica), hayan ocurrido ya varios ataques en la última década. Algo que no ocurre en la Cordillera. En este sentido, las restricciones vigentes en la Cordillera representan la mejor garantía para preservar la seguridad de los osos y de las personas. De hecho, el número y la frecuencia de los ataques no dependen del número de osos presentes en un área, sino del grado medio de información de las personas que frecuentan dicha área.

Junto a una política de información y prevención es también necesaria una política de accesos restringidos a las áreas donde los osos se reproducen. Y en este aspecto, la Cordillera es sin duda un ejemplo a seguir. No obstante, frente al aumento de los osos que se está observando en la Cordillera, habrá que plantearse la necesidad de una información mucho más capilar de las normas que hay que seguir si nos movemos en un área osera, si queremos evitar que casos como los de la osa KJ2 se repitan aquí. A nosotros y a las autoridades locales corresponde la responsabilidad de que nunca se tenga que tomar en consideración la necesidad desuprimir a una hembra que haya sido sólo "culpable" de haber querido defender a su cría.

Vincenzo Penteriani es investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con base en la Unidad de Investigación en Biodiversidad (UMIB) de Mieres y trabaja con el oso pardo en la cordillera Cantábrica (www.cantabrianbrownbear.org/es)

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