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Sanidad ha dejado en manos de laboratorios farmacéuticos la formación de los médicos, justifica el Colegio de Asturias

"Las empresas buscan el beneficio, pero el doctor tiene su ética", dice el presidente colegial sobre el pago de congresos y dietas a profesionales sanitarios

Alejandro Braña.

Alejandro Braña. IRMA COLLÍN

Si los médicos perciben de las farmacéuticas dietas y honorarios es porque la sanidad pública ha dejado en manos de los laboratorios la formación de los profesionales. "Se ha delegado la formación de los médicos en la industria farmacéutica", afirmó ayer Alejandro Braña, presidente del Colegio de Médicos de Asturias. "Probablemente lo haya hecho porque tiene un coste económico que la Administración no puede asumir", apostilló. Braña no cuestiona el modelo porque "está articulado así desde hace tiempo, y funciona". Eso sí, "cada médico tiene su ética para decidir qué formación le parece adecuada", porque es evidente que "las empresas farmacéuticas buscan un beneficio" con estas actividades.

La transparencia supone también un "valor fundamental", señala el presidente colegial de los facultativos asturianos después de que LA NUEVA ESPAÑA publicase ayer que casi 700 médicos autorizaron la publicación del dinero que percibieron de laboratorios farmacéuticos por asistir a congresos en 2016. Los datos se encuentran en los listados ofrecidos por las 19 mayores empresas farmacéuticas que operan en el país. La cifra ha crecido respecto al anterior ejercicio, cuando el número no llegó a los 400. En 2018, el Código de Buenas Prácticas de la Industria Farmacéutica obligará a todos los médicos a revelar estos datos. A juicio de Braña, es positivo que esa información se pueda consultar: "No hay nada que ocultar y el coste de esa formación está sujeto a tratamiento fiscal".

La industria farmacéutica destinó en España 112 millones euros para costear gastos a los facultativos y 79 millones de euros para honorarios. En el caso de Asturias, las aportaciones fueron variadas y fluctuaron desde los 15 euros a una doctora por inscribirse en un congreso hasta sumas que superaban los 10.000 euros. "No se puede inferir de esos datos que la voluntad de los sanitarios esté quebrada por el interés económico de los laboratorios", argumenta el presidente del Colegio de Médicos. "El objetivo de las farmacéuticas con los congresos no es sólo formativo, también son eventos de marketing para promocionar sus productos", admite Braña. No obstante, "el profesional priorizará siempre la salud del paciente sobre otros intereses", argumenta. "Tampoco hay ningún estudio que demuestre que por ir a un congreso determinado las ventas de ese fármaco aumenten de forma significativa", asegura.

La industria farmacéutica también destina parte sus recursos a hospitales -entre los que se encuentran los principales de la región-, fundaciones y sociedades del ámbito sanitario. "Es el mismo caso, es dinero que se destina a la formación", detalla Braña. "Tener conocimiento actualizado es una obligación médica y no viene sólo de congresos, sino que el médico también la paga de su bolsillo, por ejemplo con suscripciones a revistas especializadas", concluye el presidente colegial.

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