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El plan para fichar científicos, la "semilla" que hará de Asturias una potencia en I+D

Los investigadores en el extranjero piden no solo hacer una fuerte inversión para atraer talentos, sino ser "inteligentes" e involucrar a la empresa

Hugo Gutiérrez de Terán Castañón, investigador y profesor en Suecia y secretario general adjunto de Raicex.

El programa "Margarita Salas" de atracción y retención del talento puede ser la "semilla" que levante en Asturias una gran "potencia investigadora". Los científicos españoles en el extranjero celebran, como ya hicieron el martes los talentos retornados, la "buena declaración de intenciones" del consejero Borja Sánchez. El titular de Ciencia quiere captar a líderes de laboratorio de todo el mundo, sin importar su edad ni su área del conocimiento, inspirándose en el exitoso modelo catalán ICREA. Los cerebros emigrados están convencidos de que "se puede hacer investigación de primer nivel desde regiones pequeñas", como demuestran Carlos López Otín en Oviedo y Francisco Martínez Mojica en Alicante. El problema es que para fichar a más "Otines" y "Mojicas" hace falta mucho dinero. ¿Cuánto? No menos de 100.000 euros al año para cada uno.

Ese es el cálculo aproximado que hace el ovetense Hugo Gutiérrez de Terán Castañón, secretario general adjunto de la Red de Asociaciones de Investigadores y Científicos Españoles en el Extranjero (Raicex), la cual integra a unos 3.500 talentos repartidos por todo el mundo. También asturianos. El programa catalán ICREA Senior invierte anualmente 115.000 euros por investigador entre salario y dotación económica necesaria para potenciar su actividad científica. Esa cantidad, asegura Gutiérrez de Terán, "no está lejos de la realidad". "Una Ramón y Cajal, que es un programa para investigadores maduros pero todavía juniors, recibe entre 40.000 y 50.000 euros y, al año siguiente, puede decirse que quedan a dos velas. Por tanto, la apuesta económica debería estar entre los 100.000 y los 115.000 euros", explica el investigador y profesor de la Universidad de Upsala, en Suecia, y también empresario. Hace simulaciones de procesos bioquímicos por ordenador en busca de nuevos tratamientos farmacológicos.

El colectivo al que representa el asturiano, Raicex, presentó precisamente en septiembre al Ministro Pedro Duque un decálogo con ideas para la atracción de talento y ya trabaja en la elaboración del "informe ATRAE". Entre las propuestas que hacen: una inversión "importante y a largo plazo". Uno de los errores del anterior plan asturiano del talento, que solo consiguió captar en tres años a dos profesionales de los veinte que se proponía, fue que los contratos tenían fecha de caducidad y que la apuesta económica solo contemplaba parte del sueldo del científico. Para la compra de material y contratación de personal tenían que buscar financiación externa. "Además del sueldo, hay que poner fondos para que desarrollen sus líneas de investigación competitivas", defiende Hugo Gutiérrez de Terán. No obstante, el ovetense sostiene que no solo hay que hacer una buena inversión inicial, sino "ser inteligentes". Por ejemplo, fomentando las colaboraciones con empresas. "Tratemos al investigador como una pequeña empresa", pide. Porque en cierta medida lo es. Cada científico captado por la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) genera 7,3 puestos de trabajo. El Consejero reconoce que la inversión del programa "Margarita Salas" dependerá de "la disponibilidad presupuestaria y de la aprobación de unas cuentas para 2020".

La Red de Asociaciones de Investigadores y Científicos Españoles en el Extranjero pone más condiciones al futuro programa de retención y atracción del talento. Entre ellas, que la convocatoria se difunda tanto en medios nacionales como internacionales y en inglés, que la evaluación de candidatos la hagan tribunales independientes e internacionales, que los trámites burocráticos sean ágiles, que eliminen las trabas de acreditación de la ANECA, que ofrezca una transición suave al científico y ponga facilidades para el traslado de su familia, que se pongan en marcha programas de mentoría para que el investigador se adapte a las particularidades de la región... Y, sobre todo, "no tener fronteras". Es decir, "no solo atraer al que le tira la morriña, sino a científicos de cualquier nacionalidad", dice Hugo Gutiérrez de Terán.

- Pero, ¿cree que un investigador, sin conexión con Asturias, estaría dispuesto a dejarlo todo y venir?

-Si le ofrecemos un trato equiparable al que tenía en la institución de la que viene, sí. Estoy convencido de que Asturias puede convertirse en un polo de atracción, como hoy es Cataluña. Ha pasado en más sitios y en pocos años. Es el caso de Copenhague. Eso sí, hay que tener paciencia. Además, en comparación con otras regiones, aquí hay menos competencia y eso les puede atraer.

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