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Extrañeza por la fuerte subida de pacientes que salen de lista de espera por no ser operables

USIPA ve "sospechoso" que en un solo mes se hayan sumado 351 personas que no pueden ser intervenidas, y Salud lo achaca a la alta actividad

Extrañeza por la fuerte subida de pacientes que salen de lista de espera por no ser operables

Los últimos datos de lista de espera quirúrgica de Asturias han generado extrañeza en algunos buenos conocedores de los entresijos sanitarios. En particular, una cifra que ha aumentado mucho, como nunca lo había hecho en los tres años que lleva publicándose. Se trata del epígrafe "pacientes transitoriamente no programables": en un solo mes -este noviembre pasado- ha aumentado en 351, hasta alcanzar los 2.121 enfermos.

El incremento de este apartado supone extraer enfermos de la lista de espera "estructural", que es la que normalmente se conoce y se publica como "lista de espera" a secas. Dicho de otra manera, implica sacar a esos usuarios de la lista de espera porque se les considera no operables en este momento. ¿Por qué no son operables? Según el reglamento que sigue la Consejería de Salud, puede haber dos razones: motivos clínicos que contraindican o no aconsejan temporalmente la intervención; y por solicitud de aplazamiento de la intervención (motivos personales, laborales, etcétera) por parte del propio enfermo.

La sospecha expresada -y no demostrada- por algunas organizaciones sindicales y expertos del sistema sanitario es que el Servicio de Salud del Principado (Sespa. El primero, la lista de espera estructural, que estaba a finales de octubre en 20.061 pacientes y ha bajado en noviembre a 19.603. Y el segundo, y más estratégico, la cifra de pacientes que llevan esperando más de 180 días para pasar por el quirófano. El objetivo del Sespa es siempre cerrar el año sin demoras superiores a seis meses, aunque hace tiempo que no se consigue. Los datos eran desalentadores a finales de octubre (1.053 pacientes en toda Asturias con más de 180 días) y se temía que empeoraran aún más en noviembre; sin embargo, finalmente han bajado a 1.001 (así y todo, más del doble que en noviembre de 2018).

Ante las preguntas de este periódico, fuentes de la Consejería de Salud negaron cualquier tipo de movimiento artificial y realizaron dos aseveraciones. Primera: en los despachos del Sespa "no han llamado especialmente la atención" estos datos. Segunda: el epígrafe de pacientes transitoriamente no programables "fluctúa a lo largo del año, por ejemplo cuando se incrementa la actividad quirúrgica", y siempre debido a los dos factores mencionados.

Una lectura atenta de los números de lista de espera quirúrgica -desde que en febrero de 2017 se publica el dato de "pacientes transitoriamente no programables"- desvela, por una parte, que nunca antes había sido tan ostensible la fluctuación de este epígrafe en un solo mes. Los mayores aumentos se habían registrado en agosto de 2019 (262 pacientes más), julio de 2017 (218 más) y julio de 2019 (208 pacientes más). Se trata de meses de verano en los que la actividad quirúrgica es siempre baja. Y si se compara lo sucedido en noviembre de este año con el mismo mes de años anteriores, se observa que con un nivel de actividad similar (el epígrafe se llama "salidas del registro de pacientes pendientes de intervención quirúrgica"), los enfermos transitoriamente no programables aumentaron en 13 en noviembre de 2018, y en 70 en noviembre de 2017.

Desde el sindicato USIPA, su responsable de Sanidad, Graciela Martínez, señaló que las actuales cifras de lista de espera quirúrgica "son muy graves", y añadió que "resulta sospechoso, y máxime en este momento del año, en el que toca comparar números, que casi 400 personas en un mes hayan pasado a ser no operables". Según la dirigente de USIPA, "la solución solo pasa por una mejora en la gestión, sobre todo en el área de recursos humanos".

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