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Informar de las corrientes en los arenales, clave para la seguridad

Cruz Roja impulsó en 2014 "puntos rojos" en 24 playas, pero solo siguen en Soto del Barco l Gijón tendrá 48 socorristas en julio

Socorristas en la playa de San Lorenzo, en Gijón, con las pequeñas torres de vigilancia que se instalaron ayer. JUAN PLAZA

La seguridad en las playas se ha convertido en el tema del verano, pero más allá de la distancia exigida por la pandemia el debate se ha centrado en la seguridad en el agua, especialmente tras el fallecimiento por ahogamiento en San Lorenzo, en Gijón, del joven Yencer de los Santos. Los expertos consultados por este periódico coinciden en que además de las tradicionales banderas verde, amarilla y roja sobre el estado de la mar, ven fundamental que se implanten carteles advirtiendo a los usuarios las zonas donde hay corrientes que pueden suponer un problema a los bañistas. Estas medidas, conocidas como "puntos rojos", los impulsó Cruz Roja en 2014, llegando a implantarlos hasta en 24 playas de la región, aunque a día de hoy solo se mantiene en la de Soto del Barco.

Otras fórmulas, coinciden, es la tradicional de agrupar a los bañistas en un punto concreto. La playa de San Lorenzo, en Gijón, donde ocurrió el trágico hecho el pasado martes, siempre ha sido un ejemplo cuando la mar se embravecía. Tres son las zonas del arenal, zona Escalerona, centro y Piles, y para su control se dispone de torretas de Salvamento que ayer fueron instaladas tras la reiterada petición de los socorristas que integran el servicio.

La plantilla, que se completará el próximo 1 de julio, alzó la voz recientemente para denunciar "la falta de efectivos y la escasez de medios materiales". A esas críticas -a las que se sumaron los grupos de la oposición- respondió ayer el concejal de Seguridad, el socialista José Luis Fernández, asegurando que este año el Ayuntamiento ha destinado 786.500 euros al servicio de Salvamento, frente a los 657.000 euros de 2019. Es más, desde el Consistorio gijonés niegan que se haya producido una reducción de la plantilla. "La única diferencia entre este año y el pasado es que los nueve componentes del equipo que cada año se incorporan el 15 de junio se incorporarán el 1 de julio, al igual que la temporada de baños tampoco se abrió el 1 de mayo, como es habitual, debido al estado de alarma".

Con la incorporación de esos nueve efectivos, explican desde el Ayuntamiento, "la plantilla quedará formada por un total de 42 socorristas y seis auxiliares". La distribución de los nuevos socorristas será para enviar seis de ellos a las playas no urbanas (Estaño, Rinconín y Peñarrubia) a partir del 1 de julio y los tres restantes como refuerzo en San Lorenzo y Poniente. De hecho, ese mismo día se volverá a vigilar la bahía de San Lorenzo desde la zona conocida como la Cantábrica, junto a la iglesia de San Pedro. Otro de los argumentos ofrecidos por el concejal de Seguridad está en que también se ha reducido el aforo permitido en playas por el coronavirus. "Se ha reducido un tercio del habitual", aseguran desde el Ayuntamiento, que fue pionero en contratar acomodadores para los arenales este verano.

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