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"Si los casos suben, tendremos que apechugar, lo primero son las vidas humanas"

Vecinos y hosteleros respaldan la declaración sanitaria, que no pilla a nadie por sorpresa, a pesar de las consecuencias que conlleva

El hostelero Iván Suárez, a la puerta de su local. MIKI LÓPEZ

A casi ninguno le pilló ayer por sorpresa que declarasen la alerta naranja en Langreo y San Martín del Rey Aurelio, sobre todo después de lo ocurrido días atrás en Laviana. Eso sí, la declaración no parecía haber calado del todo, ya que por las calles todavía se notaba gentío, con las terrazas y parques llenos, aprovechando los últimos rayos de sol que todavía caían por la tarde.

En un banco del parque Dolores Fernández Duro, en el distrito langreano de La Felguera, se encontraban las hermanas Josefa y Mari Nievares, acompañadas por el hijo de la primera, Carlos Augusto. Las hermanas se mostraban muy críticas: "Normal, están aumentando los casos, cada vez estamos peor y no sé qué va a pasar, yo creo que es por los botellones de los jóvenes", aseguraba Josefa. Mientras habla, a su lado pasa un grupo de seis o siete chavales, no todos con la mascarilla bien colocada y abrazándose entre ellos. Su hermana contesta: "Deberían multarlos, yo creo que la culpa la tiene el Gobierno, si aplicaran mano dura, se respetaría más, como lo hacemos el resto". Carlos Augusto admite una culpa generalizada: "Cada uno tenemos que saber lo que tenemos que hacer en esta situación, hay que aportar un poco más porque la realidad está ahí, que de ayer a hoy hubo 241 muertos y eso es una barbaridad, tenemos que ser un poco más conscientes de lo que estamos haciendo y no lo somos".

La alerta naranja supone un toque de atención a los concejos afectados, si bien traerá una serie de consecuencias. De momento, la cancelación de actividades programadas, pero también afectará a un sector que lo ha pasado realmente mal por la pandemia, como es el hostelero. Bien lo sabe Iván Suárez, cuyo establecimiento en La Felguera fue inaugurado el 12 de marzo y tuvo que cerrar cuarenta horas después por la declaración del estado de alarma. Ahora, con la nueva normalidad, ha conseguido remontar, pero asegura tener más miedo ahora "que cuando el confinamiento, que salía a hacer repartos". El hostelero considera "normal" la declaración de la alerta naranja, "si los casos suben, tendremos que apechugar todos, lo primero son las vidas humanas y habrá que tomar medidas". En el negocio, afirma, "acabaremos notándolo, porque bajará el personal por la calle, las mesas tendrán que ser de menos personas y perderemos la barra". Y acusa, como otros tantos, a los más jóvenes, "que tienen que dejar de ser tan egoístas y pensar en sus familiares".

En una terraza se encuentran cuatro amigas, María Jesús Rodríguez, Nati Gutiérrez, Gema Valdés y Amparo López. La declaración de la alerta naranja ha corrido como la pólvora y están prevenidas. "Ante un problema tan serio, habrá que tomar alguna determinación", señalaba Rodríguez. Sus amigas guardan la misma opinión. "Pero no vamos a estar tutelados toda la vida, tenemos que ser responsables todos, también la gente joven", asevera Gutiérrez. Por su parte, Gema Valdés hace alusión a la posibilidad de "cortar con ciertas cosas para salir adelante", mientras que Amparo López afirma que "es la crónica de una muerte anunciada". Y lo de salir de la alerta naranja, "en Llanes pudieron porque la mayoría no era de allí, a ver qué pasa aquí".

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