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Los expertos respaldan endurecer las medidas en la región para cortar los contagios

Pedro Arcos defiende las restricciones a partir de 100 o 150 positivos por cada 100.000 habitantes y Adonina Tardón aplaude reducir contactos

Los expertos respaldan endurecer las medidas en la región para cortar los contagios

Los expertos asturianos respaldan las palabras del presidente del Principado, Adrián Barbón, quien subrayó que no esperará a tener 500 personas contagiadas por cada 100.000 habitantes en ciudades con una población superior a esa (en Asturias, Oviedo y Gijón) para adoptar medidas drásticas que ayuden a cortar la expansión del covid-19. Lo ideal sería hacerlo a partir de los 150 positivos por cada 100.000 habitantes, aseguran los especialistas, aunque también plantean matices como la densidad de población y la capacidad de respuesta sanitaria.

El límite de 500 contagios por 100.000 habitantes fue el que consiguieron pactar el Gobierno central y la Comunidad de Madrid, muy alejado del que defendía el equipo de Fernando Simón y del que también plantean los especialistas consultados por este periódico. En Francia, donde los casos están aumentando exponencialmente, se pondrán en marcha nuevas restricciones en aquellas ciudades en las que las tasas de incidencia superen los 250 positivos por cada 100.000 habitantes.

El doctor Pedro Arcos, profesor de Medicina en la Universidad de Oviedo y especializado en medicina preventiva y salud pública, epidemiología de emergencias y desastres y control de enfermedades transmisibles en emergencia, señaló que "utilizar en la toma de decisiones restrictivas una incidencia acumulada mayor de 500 casos por 100.000 habitantes no tiene ningún sentido porque cuando tienes ese nivel de incidencia la transmisión ya está fuera de control. El nivel de alarma debería situarse como mucho entre los 100 y 150 casos por 100.000 habitantes".

Arcos también se mostró favorable a limitar los contactos personales a seis personas como máximo, porque "tiene sentido desde el punto de vista epidemiológico como una forma de reducir la probabilidad de contacto y transmisión". Aunque añadió que "en realidad, no es más que una forma 'light' de confinamiento porque al ser una 'recomendación' y no una imposición, traslada toda la responsabilidad de lo que ocurra a los ciudadanos y además les evita a ellos tener que asumir el coste político de decretar un confinamiento".

Adonina Tardón, primera mujer catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Oviedo, advirtió de que "no es lo mismo una ciudad como Madrid que Asturias. Allí la densidad de población es de 6.000 habitantes por kilómetro cuadrado", y en Asturias es de 96. Los límites que se establecen en indicadores epidemiológicos son medias", señaló. Pero la doctora Tardón alertó de que "hay que observar lo que ocurre en Madrid y prepararse. Es una enfermedad muy compleja y aún tenemos muchos interrogantes. Es una buena medida tomar precauciones y reducir contactos para intentar cortar la transmisión".

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